Un grupo empresarial mexicano vinculado a la familia Landsmanas, encabezado por Jack Landsmanas Stern, aparece en investigaciones relacionadas con la venta de alimentos con sobreprecios destinados a Venezuela, específicamente dentro del programa de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, conocidos como CLAP.
Estas indagatorias forman parte de una serie de expedientes que documentan la participación de intermediarios privados en contratos de importación de alimentos durante el gobierno de Nicolás Maduro.
El tema cobró nueva relevancia tras la destitución de Alex Saab como ministro de Industria y Producción de Venezuela, lo que reactivó líneas de investigación abiertas en torno a las empresas involucradas en la cadena de suministro del programa CLAP.
Saab, empresario colombiano sancionado desde 2019 por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, fue señalado como operador de una red de contratos inflados para la importación de alimentos hacia ese país.
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En ese entramado aparecen compañías ligadas al Corporativo Kosmos, el grupo empresarial de la familia Landsmanas. De acuerdo con las investigaciones, Kosmos y otras firmas relacionadas habrían participado en la exportación de alimentos a Venezuela mediante esquemas de intermediación que incluyeron empresas offshore y contratos con precios por encima del valor de mercado, lo que motivó indagatorias tanto en México como en Estados Unidos.
La familia Landsmanas es conocida en México por su presencia en la industria alimentaria y por haber obtenido contratos públicos para la distribución de alimentos en centros penitenciarios. Este historial ha colocado al grupo bajo la atención de autoridades de ambos países en el contexto de las investigaciones sobre el programa CLAP.
En México se abrió una investigación desde los últimos meses de la gestión de Alejandro Gertz Manero al frente de la Fiscalía General de la República, en la que se señaló la presunta complicidad de altos funcionarios cercanos al gobierno de Claudia Sheinbaum.
El vínculo entre Landsmanas y Saab no implica necesariamente una relación comercial directa, aunque ambos aparecen mencionados en investigaciones sobre las cadenas de negocios relacionadas con los contratos del programa CLAP, particularmente por sospechas de financiamiento irregular, incluso bajo categorías utilizadas por Estados Unidos para investigar posibles vínculos con actividades de financiamiento al terrorismo debido a su relación con el régimen venezolano.
Desde 2019, autoridades mexicanas habían iniciado indagatorias que incluyeron a cerca de 23 empresas por presunto lavado de dinero, triangulaciones financieras y ventas de productos a precios inflados, asociadas con el envío de alimentos desde México hacia Venezuela.
La familia Landsmanas ha negado de manera reiterada cualquier vínculo con Alex Saab o la participación en negocios ilícitos relacionados con los CLAP, y ha sostenido que sus operaciones responden a actividades legítimas dentro del sector alimentario.
En este contexto también se ha documentado la relación de Jack Landsmanas con la empresa Turbofin, dedicada al arrendamiento de vehículos y que ha obtenido contratos públicos de alto monto en distintas entidades del país. Turbofin pertenece a Aby Lijtszain y Bernardo Lijtszain, quienes además controlan Grupo Traxión, compañía del sector transporte y logística que cotiza en la Bolsa Mexicana de Valores.
