La Opinión

La captura de Nicolás Maduro fue un show de poco valor para Venezuela

La extracción de Nicolás Maduro es una muestra muy clara que a Trump no le importa la situación económica, política y social por la que atraviesan los venezolanos

Mundo fracturado

El mundo y Venezuela despertaron el pasado sábado con la noticia de que Estados Unidos, por orden del presidente Donald Trump, realizó una intervención militar para quitar del poder a Nicolás Maduro. Acto seguido lo sacaron de Caracas y trasladaron a Nueva York, junto con su esposa, Cilia Flores, para que sean juzgados, principalmente, por narcoterrorismo.   

Este nuevo show, como lo catalogó el mismo Trump, sólo fue eso. Es verdad que entraron en una operación quirúrgica por Maduro, pero el personaje era un activo que desde hace mucho tiempo ya no tenía peso. Por eso, el Cártel de los Soles lo ofrendó para calmar las ansias del magnate, que no busca otra cosa más que hacerse del control del petróleo y uranio venezolano.

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El asunto es que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, negoció y ahora respalda a la verdadera poderosa del chavismo, mejor dicho, a la jefa de los Soles, Delcy Rodríguez, hoy presidenta interina y con posibilidades de quedarse un buen tiempo, porque Washington dice que no hay condiciones para convocar a elecciones presidenciales.

Ese anuncio rompió las ilusiones de la opositora y Nobel de la Paz, María Corina Machado, y de su delfín, Edmundo González Urrutia, quienes ya se frotaban las manos para tomar el control del Palacio Miraflores. Sin embargo, Donald Trump les tenía una sorpresita: no están contemplados en los planes de la Casa Blanca, según, por su falta de fuerza.

La extracción de Nicolás Maduro es una muestra muy clara de que a Trump no le importa la situación económica, política y social por la que atraviesan los venezolanos; los principales represores del chavismo siguen en el poder, léase: Diosdado Cabello, Vladimir Padrino, Jorge Rodríguez, Caryslia Beatriz Rodríguez, Tarek William Saab y Yván Gil.  Claro, y la nueva presidenta Delcy.

Un verdadero cambio significaba la salida de todos los antes mencionados, pero la acción de Estados Unidos parece un montaje mal hecho, aunque no nos debe de extrañar, porque así se las gasta siempre el presidente Trump, dice que ha terminado con ocho conflictos y un cuarto, el anuncio en sí es absurdo o se termina o no con un conflicto.

Pero desde otra perspectiva, es verdad lo que dice Trump porque ni uno de esos conflictos que dice que frenó está realmente terminado, ni siquiera el que encabeza su amigo y protegido, el premier israelí Benjamin Netanyahu, quien a la menor provocación bombardea Gaza, Líbano o quien le parezca un enemigo, bajo la contemplación del magnate.

Después de la vorágine por la captura de Maduro, los mismos venezolanos mostraron su apatía, dudas, incredulidad, zozobra por los resultados de esa acción; de hecho, lo primero que hicieron fue comprar provisiones ante lo que parece una nueva ola de inestabilidad y escasez en Venezuela, aunque Trump diga lo contrario. Dejó a los mismos gobernar, qué puede cambiar.

En términos generales, eso parece cualquier cosa menos un cambio para los venezolanos. En el exilio muchos vitorearon la acción de Trump, pero al interior del país hay mesura y pocas esperanzas, muchos no todos han esperado por muchos años la salida de Maduro, pero con todo su aparato represor, sin embargo, no sucedió.

De hecho, las primeras órdenes del régimen ya fueron anunciadas, el ministro de Defensa pidió a la población venezolana que retomen sus actividades de manera normal, como si no hubiera pasado nada, solo ellos se creen eso de que: Muerto el perro se acabó la rabia.

No hay que dejar de señalar que Trump le va a sacar provecho mediático a la captura de Maduro, en los próximos días, seguramente, va a comenzar a amenazar al régimen cubano, a Colombia, a Nicaragua y de paso a México, para que hagan lo que a él se le antoje, o sea, más trabajo contra la migración ilegal y el narcotráfico.

Recuerde la máxima de Trump, él hasta perdiendo gana. Sacar a Maduro no era la solución a la mala situación de los venezolanos; echar a todo el chavismo sí, pero eso tenía implicaciones más graves que podrían arruinar la segunda parte del gobierno del republicano. O usted, ¿Qué cree?

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