La Opinión

El triunfo de José Antonio Kast se suma a la nueva ola de derecha encabezada por Donald Trump

El padre de José Antonio Kast, nacido en Alemania, fue miembro del Partido Nazi de Adolf Hitler

El triunfo de José Antonio Kast en las presidenciales de Chile pone contra la pared a lo que queda de la izquierda en América Latina, prácticamente el continente se está formando a la derecha y el timón lo tiene el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien tiene una campaña de hostigamiento contra el gobierno del izquierdista de Venezuela, Nicolás Maduro.

Unos minutos después de conocerse el resultado presidencial en Chile, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio le extendió los brazos a José Antonio Kast y le dio la bienvenida al bloque conservador que cada vez toma más fuerza y apoya las decisiones y medidas que toma el jefe de la Casa Blanca.

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Por su puesto, Kast no desentona para nada en el bloque de gobernantes, de hecho, se puede convertir en uno de los protagonistas por su afinidad a la dictadura de Augusto Pinochet, su rechazo al aborto, a la migración, a la lucha contra la delincuencia y el narcotráfico, entre otras. 

José Antonio Kast, un abogado ultraconservador de 59 años, se impuso con un 58% frente a la comunista moderada Jeannette Jara, que representó a una coalición de izquierdas y consiguió el 42%. Asumirá el poder el 11 de marzo por un período de cuatro años. El devoto católico y padre de nueve hijos promete deportar a casi 340 mil migrantes sin papeles, la mayoría venezolanos, y atacar de frente la criminalidad.

El ultraderechista adelantó un “gobierno de emergencia”, con medidas que incluyen la ampliación de la legítima defensa, la “presunción legal de defensa” en casos críticos e incursiones policiales y militares para recuperar zonas “bajo el dominio del narco”. Propone convertir a la migración irregular en un delito, impulsar las expulsiones masivas y reforzar las fronteras con la construcción de “vallas, muros y zanjas”.

El domingo los votantes de José Antonio Kast se pasearon con retratos de Augusto Pinochet, cuya dictadura dejó 3 mil 200 muertos y desaparecidos entre 1973 y 1990, así como decenas de miles de personas torturadas y presos políticos. Kast defiende la dictadura militar y ha dicho que Pinochet votaría por él si estuviera vivo.

Investigaciones periodísticas revelaron en 2021 que el padre de José Antonio Kast, nacido en Alemania, fue miembro del Partido Nazi de Adolf Hitler. El hoy presidente electo afirma, por el contrario, que su padre fue un recluta forzado en el Ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial y niega que haya sido un partidario del movimiento nazi.

Su trayectoria política comenzó en 1984 cuando ingresó a la Escuela de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile. En 1996 ingresó formalmente a la Unión Demócrata Independiente (UDI), un partido de derecha fundado por el abogado Jaime Guzmán, aliado del gobierno militar y mentor de un joven Kast que apenas empezaba su andadura política.

Ese mismo año fue elegido concejal por un periodo de cuatro años y, posteriormente, ejerció como diputado por la UDI por tres mandatos consecutivos entre 2002 y 2014. Fue en 2017, tras su renuncia al partido un año antes, que Kast se lanzó por primera vez a la carrera presidencial y cosechó menos de 8% de los votos como candidato independiente.

A partir de entonces ganó terreno y desde 2019 se consolidó como una de las figuras políticas más influyentes del país tras fundar, ese mismo año, el Partido Republicano, que agrupa a veteranos militantes derechistas e independientes.

Hoy Kast logró levantar la mano de triunfador, en su tercer intento, y con ello se suma al club de Trump, que tienen muchas afinidades políticas contra las minorías, la delincuencia y en favor del conservadurismo. 

La simple elección de Kast representa un claro giro de 180 grados respecto al gobierno izquierdista del saliente presidente, Gabriel Boric, y alinea a Chile con otras naciones de la región, como Argentina, Bolivia, Paraguay, que han virado recientemente a la derecha.

En el plano geopolítico el triunfo de Kast, también es un triunfo para Trump, no solo porque tienen muchas afinidades en su planes políticos, sino porque la llegada del ultraderechista también avizora que fortalecerá su mercado con Estados Unidos y se alejará un tanto de China.

En cuanto a Venezuela, si el izquierdista moderado Boric no abogaba mucho por Maduro, de Kast no espere ni el menor gesto de apoyo al chavista ante el plan de Trump para echarlo del poder, en el que lleva más de 12 años y en el que ha provocado una pobreza extrema, ha dejado que el narco opera a sus anchas en suelo venezolano y, lo más importante, ha provocado el éxodo de unos ocho millones de migrantes.

Muchos de estos inmigrantes han ido a parar a Chile y Kast ya dejó claro sus políticas radicales de expulsión de suelo chileno, así como su lucha contra el narco. El triunfo del ultraderechista agita el tablero político en América Latina y el beneficiado es sin dudaTrump. O usted, ¿Qué cree?  

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