Daniel Noboa decidió abrir todas sus cartas para convertirse en otro todopoderoso en Ecuador, como es el caso de Nayib Bukele, en El Salvador, pero resulta que las cosas no salieron como él esperaba, todo lo que había ganado o creía que había logrado se fue a la basura con el rechazo a sus propuestas para modificar la Constitución.
De acuerdo a la Comisión Nacional Electoral (CNE), las cuatro preguntas de la consulta popular planteada por el gobierno de Noboa –entre las que se incluía también la instalación de bases militares internacionales en el país– fueron ampliamente rechazadas en las urnas.
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Según la CNE, con 96% de mesas escrutadas, la convocatoria a una Asamblea Constituyente que redactara una nueva Constitución fue rechazada por 61.58% de los votos. De las cuatro preguntas, esta fue la de mayor índice de rechazo a nivel nacional.
En la instalación de bases militares extranjeras, que está prohibida por la actual Constitución elaborada en 2008, el “no” logró 60.58%. Ante ese resultado quedó enterrado el propósito de Noboa de resucitar la base estadounidense de Manta, que desapareció después de que el expresidente Rafael Correa los corrió.
Ecuador contó con una base militar estadounidense en Manta, en la región costera central, entre 1999 y 2009, operativa bajo un convenio para combatir el narcotráfico.
Su retirada se concretó en 2009, tras la entrada en vigor de la Constitución de 2008, que prohíbe la presencia de bases militares extranjeras en el país.
Durante ese período se produjeron violaciones a la legalidad nacional que no fueron sancionadas debido a los acuerdos bilaterales entre Ecuador y Estados Unidos, lo que constituyó, a su juicio, “una evidente violación de la soberanía. Desde esta óptica se entiende el rechazo de resucitar la base militar estadounidense.
Las otras dos propuestas –eliminación de la financiación estatal a los partidos políticos y reducción del número actual de legisladores en la Asamblea Nacional– fueron rechazadas por 58.07% y 53.46%, respectivamente. Seguramente no gustó el resultado en el oficialismo, pero sin duda eso le da un punto de equilibrio al poder en Ecuador.
No hay que olvidar que Bukele comenzó anulando a toda la oposición, después se hizo del control del Congreso y reformó la Constitución para eternizarse en el poder si es que así lo desea, pero si de algo no hay duda es de que la reforma la hizo para buscar todas las formas posibles de seguir en el poder como buen dictador.
En el caso de Noboa, que es verdad enfrenta una fuerte lucha contra los cárteles de la droga, las cosas son más difíciles, este revés quizá es el llamado de atención más claro de que llevar su lucha a un punto extremo le puede costar el cargo, sin importar que sus intenciones sean genuinas o no.
“Estos son los resultados. Consultamos a los ecuatorianos y ellos han hablado. Cumplimos con lo prometido: preguntarles directamente. Nosotros respetamos la voluntad del pueblo ecuatoriano”, escribió el presidente en su cuenta de X.
Analistas locales indican que, aunque Noboa en general cuenta con buenos niveles de aprobación de su gestión, los ecuatorianos no quisieron darle un “cheque en blanco”.
También, se destaca en la prensa nacional un cierto “cansancio electoral” –estas fueron las terceras elecciones en solo un año– y una “falta de claridad en el proceso constitucional” que pudo haber jugado en contra de las aspiraciones del mandatario.
Desde enero de 2024, Ecuador libra un “conflicto armado interno” declarado por el presidente Noboa contra bandas criminales calificadas como “terroristas”, una estrategia que no ha logrado contener la ola de violencia que sacude al país.
Según datos de la Policía Nacional, entre enero y octubre de 2025 se registraron 7,439 homicidios, convirtiéndose en el período más violento de la historia reciente de Ecuador. En otras palabras Noboa tiene que buscar nuevas rutas para enfrentar el narco en su país, porque parece que cada día avanza más y es más peligroso.
Las cosas en Ecuador no están bien, Noboa asumió el reto de enfrentar esa gran epidemia en la industria de las drogas, pero parece que los buenos deseos no son suficientes para desbaratar esa enfermedad social que cada día carcome más a los ecuatorianos. O usted, ¿Qué cree?
