Con el objetivo de promover un aprovechamiento responsable de los recursos naturales, el Rancho Las Cacachilas desarrolla actividades productivas y educativas que vinculan la ganadería, la agricultura y el aprendizaje comunitario en Baja California Sur.
El gerente general del rancho, José Manuel Pérez Cantú, explicó que el lugar no opera como un rancho turístico, sino como un rancho de trabajo con enfoque productivo y educativo.
“Tenemos distintas actividades como la producción animal, vegetal y el desarrollo de experiencias que llevan el producto directamente de la granja a la mesa. Nuestro objetivo es preservar las tradiciones sudcalifornianas y mostrar cómo pueden coexistir la productividad y la sustentabilidad”, señaló.
El lugar consta de diferentes áreas tales como el Rancho Gaspareño, donde se encuentra la sala de monturas. En ese espacio se mostró una colección de sillas de montar y se explicó su uso en las labores vaqueras tradicionales.
El gerente de hospitalidad y turismo, Jafet Badillo, destacó la importancia de honrar la figura del ranchero sudcaliforniano y su relación histórica con el entorno árido de la península.
“Los rancheros han sabido adaptarse al desierto, encontrar agua en tiempos de sequía y mantener su ganado. Aquí queremos compartir un poco de esa experiencia con los visitantes y mostrar la evolución de las herramientas y tradiciones locales”, explicó.
Badillo detalló que el rancho utiliza mulas en las actividades de campo y paseos, por su resistencia y adaptación al terreno. “Las mulas han sido aliadas históricas de la gente que vino a forjar fortuna desde el siglo XIX, en tiempos de la minería y la extracción de perlas”, dijo.
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Además, precisó que el entrenamiento de estos animales se realiza mediante técnicas de manejo holístico, que buscan el bienestar animal y la regeneración del suelo.
Asimismo, se cuenta con el área de hortalizas y compostaje, donde se muestra el proceso de aprovechamiento del estiércol de mula para la producción de composta utilizada en los cultivos.
Esmeralda Ramírez, jefa de producción, explicó que el rancho aplica prácticas de agricultura regenerativa, enfocadas en mejorar la salud del suelo y mitigar los efectos del cambio climático.
“Buscamos aprovechar los recursos disponibles, como el estiércol de mula y la materia orgánica local, para crear sistemas cerrados de producción. En lugar de depender de insumos externos, usamos lo que el propio ecosistema nos ofrece para mantener la fertilidad y biodiversidad del suelo”, indicó.
Ramírez añadió que estas prácticas no solo buscan obtener alimentos de alta calidad, sino también demostrar que una agricultura regenerativa es viable en ecosistemas áridos como el de Baja California Sur.
“Tratamos de combinar el conocimiento tradicional de los rancheros con nuevas técnicas agrícolas y de riego, para aprovechar al máximo los recursos naturales sin agotarlos”, agregó.
Se explicó el manejo del pastoreo controlado, en el que los animales se mueven por secciones delimitadas mediante cercos eléctricos, con el fin de permitir la recuperación del suelo y la regeneración de las plantas.
Este sistema busca equilibrar la producción con la conservación ambiental y evitar la compactación del terreno. Se dio a conocer la zona dedicada a la producción de quesos de cabra, uno de los principales productos del rancho.
En este espacio, el equipo de trabajo mostró los establos y explicó el manejo de los animales, que combina pastoreo diario con alimentación complementaria a base de forrajes cultivados en el mismo rancho.
La encargada del área explicó que el manejo busca reducir el estrés de los animales y fortalecer su vínculo con los pastores, lo que mejora la producción de leche.
La ordeña se realiza actualmente con un sistema automatizado, aunque el proceso de elaboración de los quesos sigue siendo artesanal y dirigido por mujeres de las comunidades aledañas.
De acuerdo con Jafet Badillo, el 80 por ciento del personal del rancho proviene de comunidades vecinas, lo que convierte al proyecto en uno de los principales empleadores de la zona.
Además, el rancho organiza talleres y jornadas de intercambio con productores locales, universidades y organizaciones dedicadas a la capacitación rural.
“Buscamos que lo que aprendemos aquí se replique en otros ranchos y comunidades. La mayoría de nuestros colaboradores aplican las prácticas aprendidas, desde el cuidado de las abejas hasta la producción de quesos y miel. Es un modelo que combina tradición, innovación y colaboración local”, comentó Badillo.
En la zona dedicada a la producción de quesos de cabra, el personal del proyecto explicó que este es uno de los principales productos elaborados en el lugar.
El manejo de los establos incluye el pastoreo diario y una alimentación complementaria a base de forrajes cultivados en el mismo rancho, lo que permite mantener una producción sustentable y de calidad.
El rancho, operado por Innovaciones Alumbra, desarrolla un modelo de producción regenerativa y colaboración comunitaria en el sur de la península. En el lugar se investigan y aplican soluciones agroalimentarias adaptables al clima y enfocadas en la regeneración de ecosistemas.
El proyecto integra prácticas agrícolas, ganaderas y ambientales que buscan conservar el ecosistema desértico y mantener las tradiciones rurales de Baja California Sur, al tiempo que promueven el uso responsable de la tierra y el agua.
Carolina Vizcarra | El Sudcaliforniano
