El acuífero del Valle de Querétaro registra una tasa de abatimiento anual promedio de casi 2.5 metros, lo que ha provocado un descenso acumulado de 134 metros en el nivel del agua subterránea durante los últimos 54 años, reveló la Comisión Estatal de Aguas (CEA). La situación evidencia un deterioro continuo del principal cuerpo de agua subterránea que abastece a la capital del estado y a su zona conurbada.
El abatimiento del acuífero ha sido ocasionado por la extracción intensiva de agua que, a lo largo de más de medio siglo, ha transformado el subsuelo del Valle de Querétaro de un medio saturado a uno seco, señaló la CEA.
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Aunque no existe una tasa de abatimiento uniforme para todo el acuífero debido a su heterogeneidad geológica, se identificó que en la parte central del valle la disminución promedio ha sido de 2.48 metros por año desde 1970.
Durante una comparecencia ante la LXI Legislatura del estado, el vocal ejecutivo de la CEA, Luis Vega Ricoy, detalló que en 1940 era suficiente perforar a 100 metros para extraer agua; sin embargo, para 1980 ya se requerían 150 metros de profundidad.
En 1995 la cifra ascendió a 350 metros, nivel que se mantuvo hasta 2015. A partir de 2021 se comenzó a perforar a más de 400 metros, profundidad que persiste hasta la fecha.
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Vega Ricoy. En respuesta, la CEA ha planteado suspender temporalmente la extracción de algunos pozos para frenar el deterioro del recurso, con el Proyecto Hídrico El Batán.
La morfología del acuífero está determinada por su ubicación en un graben delimitado por fallas geológicas. Este espacio, rodeado de mesetas y lomeríos volcánicos, presenta una acumulación de sedimentos aluviales sobre rocas volcánicas como basaltos y andesitas, lo que condiciona el almacenamiento y movimiento del agua subterránea.
El límite sur del valle corresponde al volcán El Cimatario, cuya elevación de hasta 2 mil 400 metros sobre el nivel del mar genera un contraste con las zonas más bajas del valle, ubicadas entre los mil 800 y mil 830 metros. Esta diferencia topográfica influye directamente en la dinámica del acuífero y en los retos de su aprovechamiento sustentable.
Lorena Sandoval | Diario de Querétaro
