SAO PAULO, Brasil.— La presencia de un arma de fuego en el hogar aumenta de tres a cinco veces el riesgo de suicidio y en lugar de aliviar la sensación de miedo o ansiedad, incrementa estas emociones, señala un estudio de investigadores brasileños divulgado por la estatal Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de Sao Paulo (FAPESP, siglas en portugués).
El trabajo de investigación divulgado por la FAPESP estuvo encabezado por investigadores del Instituto de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sao Paulo (USP), a partir de la revisión de 467 estudios internacionales, y fue publicado en la edición de septiembre de la revista científica “Harvard Review of Psychiatry”.
El 81 por ciento de los casos de estudio se llevó a cabo en Estados Unidos, el 6 por ciento en Europa, el 4 por ciento en Australia, el 3 por ciento en Canadá y el resto en otras regiones.
El suicidio fue el principal desenlace asociado a la disponibilidad de armas en los hogares, al aparecer en 284 estudios, equivalentes al 61 por ciento del total.
De acuerdo con los autores de la investigación, a pesar de que las armas de fuego se encuentren guardadas en lugares seguros dentro de los hogares, el riesgo permanece en niveles considerados altos.
El trabajo, además, identificó que las armas actúan como “amplificadores psicológicos”, es decir, en vez de aportar sensación de protección, intensifican el miedo, la ansiedad y la agresividad, lo que a su vez genera un ciclo de retroalimentación que agrava traumas en personas expuestas a violencia armada.
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Las armas en hogares funcionan también como símbolo que transforman dinámicas de poder y vulnerabilidad, al reforzar comportamientos controladores, además de aumentar la violencia social y doméstica.
Uno de los coautores de la investigación, el brasileño Rodolfo Furlan Damiano, refirió el riesgo elevado de tener armas de fuego en casa.
“Entendiendo que todas las personas son susceptibles a debilidades humanas, la posibilidad de que haya herramientas altamente letales disponibles en manos de la población en general, en vez de aumentar la sensación de seguridad, acaba teniendo el efecto contrario: aumenta la sensación de miedo y la agresividad con elevación de casos de acoso y violencia”, dijo el investigador.
“Cuando se trata de acceso a armas, la discusión suele enfocarse en la seguridad pública. Nuestro objetivo fue tratar el tema desde la perspectiva de la salud mental, que es un punto importante y poco contemplado“, explicó.
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Damiano coordina junto al profesor Eurípedes Constantino Filho el programa de asistencia frente a la depresión y el comportamiento suicida de la USP.
En sus conclusiones, los científicos recomiendan la adopción de políticas públicas que integren la evidencia del impacto psicológico que tienen las armas en las personas.
Redacción | Xinhua
