Guanajuato concentra cerca de 120 mil autos “chocolate” regularizados durante los últimos cuatro años, una práctica que, de acuerdo con Arturo González Palomino, director general de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) en el estado, ha presionado a la baja el valor de los vehículos usados, fomenta la corrupción, pone en riesgo el estado de derecho y el medio ambiente.
Según cifras de la AMDA, de marzo 2022 al cierre de septiembre de 2024 se habían regularizado 2 millones 559 mil 256 vehículos en el país. No obstante, para agosto de 2025 la cifra estimada podría ascender a 3 millones 200 mil autos. La mitad de estos se concentran en tres estados fronterizos: Chihuahua, Tamaulipas y Baja California.
González Palomino comparó esta situación con el comercio ilegal del calzado chino: “Es exactamente lo mismo. Vehículos que entran al país sin pagar impuestos, bajo el argumento de que van a regresar o serán regularizados, pero finalmente se quedan en circulación”.
En Guanajuato, se estima que 120 mil autos chocolate han sido regularizados e incorporados al parque vehicular estatal en los últimos cuatro años. La cifra, aunque no oficial, representa aproximadamente el 4 por ciento del total nacional. El director de la AMDA en el estado advirtió que, de firmarse un convenio similar al de otros estados, la cifra podría aumentar hasta 220 mil unidades.
Costos, corrupción y mercado negro
Legalizar un auto chocolate puede costar entre 6 mil y 7 mil pesos en derechos. Sin embargo, sumando pagos por corrupción, el proceso puede alcanzar hasta 30 mil pesos.
“Hoy en día se está alimentando a la corrupción a través de esta regularización”, afirmó González Palomino, y, señaló que muchas personas compran vehículos en lotes de Michoacán o Zacatecas, pagan por su “regularización” en esos estados y luego los traen a Guanajuato con placas de origen.
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Aunque González Palomino afirmó que las ventas de autos nuevos no se han visto tan afectadas directamente por la entrada de vehículos chocolate, sí se ha resentido el mercado de vehículos seminuevos, debido a que su valor disminuye por la sobreoferta de unidades irregulares.
“Presiona a la baja el valor de los vehículos usados que sí están en regla. El golpe más fuerte no es en ventas, sino en el valor de los autos ya circulando legalmente”, subrayó.
Uno de los principales riesgos de esta práctica es medioambiental. La mayoría de estos autos usados importados de Estados Unidos no cuenta con catalizadores, dispositivos que reducen las emisiones contaminantes.
En Guanajuato, a diferencia de Michoacán y Zacatecas, sí se exige verificación vehicular. Sin embargo, muchos autos llegan con placas de otros estados, lo que les permite evadir esta obligación.
Desde la AMDA, el llamado es claro: fortalecer el estado de derecho, evitar la privatización ilegal de la regularización vehicular y frenar el impacto ambiental, económico y de seguridad que representan los autos chocolate.
“No debería haber más placas que las que emite el Estado. Regularizar de esta forma solo fomenta la corrupción, afecta la legalidad y pone en riesgo la seguridad vial y ambiental”, concluyó González Palomino.
Mary Elenne Castro Mares | El Sol de León
