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La Colonia Enomoto, el primer asentamiento japonés en México a finales del siglo XIX

Los integrantes la colonia disminuyeron significativamente, no obstante, hubo quienes lograron establecerse.

Los integrantes la colonia disminuyeron significativamente, no obstante, hubo quienes lograron establecerse.
Foto: Agencia De Cooperación Internacional del Japón.

A pesar de que el inmenso Océano Pacífico separa a México y Japón, esto no impidió que ambos países conectaran sus historias en el siglo XIX. Uno de los episodios más llamativos fue la migración de colonos japoneses a Chiapas, donde algunos lograron establecerse a pesar de distintas complejidades y que sus herederos aún continúan resguardando su herencia histórica. 

A finales de siglo XIX, el hermético Japón que estaba siendo forzado a abrir sus fronteras al mundo por las potencias imperialistas intervencionistas, vio en México una alianza foránea significativa.

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Desde la primera mitad del Porfiriato, México y Japón tuvieron acercamientos diplomáticos para establecer una relación binacional.

Tras varios años de negociaciones, el 30 de noviembre de 1888 se firmó el “Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre México y Japón”, siendo el primer acuerdo suscrito por el imperio japonés en “términos de igualdad”.

Cabe mencionar que para Japón fue un trato importante, pues además de formalizar su primera alianza con un país latinoamericano en su historia, se trató del primer tratado comercial en estado de igualdad con una nación. Anteriormente, el país del “sol naciente” tuvo tratos desiguales con países imperialistas como Estados Unidos e Inglaterra.

Primeras colonias japonesas en América Latina

Fue bajo este contexto político internacional que llegaron las primeras migraciones colectivas de colonos japoneses a América Latina, siendo México el primer país latinoamericano en recibirlas.

De acuerdo con el sitio web de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón, la migración fue organizada por la Asociación de Colonos fundada por Takeaki Enomoto, entonces Ministro de Asuntos Exteriores de Japón.

Japón, al ser una isla, tenía la preocupación de que su extensión territorial no fuera suficiente para su población en crecimiento, por lo que Enomoto tenía gran interés en promover la fundación de colonias japonesas en el exterior.

Fue así que, en 1897, 36 japoneses de las prefecturas de Iwate, Miyagi y Aichi salieron del puerto de Yokohama, formando “la Colonia Enomoto”. Dicha pequeña comunidad migrante zarpó en el sur de México, especificamente en Escuintla, municipio contiguo a Acacoyagua, Chiapas.

Su objetivo era cultivar el café en las tierras que la Asociación de Colonos había adquirido al Gobierno de México.

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Dicha colonia enfrentó todo tipo de complicaciones como la barrera del idioma y las duras condiciones selváticas de Chiapas, a las cuales se tuvieron que adaptar pues era un escenario al que nunca se habían enfrentado en Japón.

A ello se le sumaron enfermedades por malaria, por lo que gran parte de la colonia comenzó a tener problemas de salud, aunado al cansancio de trabajar una tierra muy compleja. Llegó el punto en el que colonos comenzaron a abandonar el lugar, pues también hubo cierto abandono del gobierno japones al dejar de enviar remesas.

La Finka Tajuko

Los integrantes la colonia disminuyeron significativamente, no obstante, hubo quienes lograron establecerse, levantando fincas japonesas como la de Tajuko.

De acuerdo con la Agencia de Cooperación Internacional del Japón, a pesar del complejo escenario que se encontraron los colonos japones, hubo quienes preparar sus terrenos de manera independiente.

Fue así que nació la miscelánea como negocio en el pueblo y fundaron la Finca Tajuko en 1901.

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Se administró con la creación de la “Cooperativa San-ou”, la cual contaba con 6 directores, de los cuales, escogieron Asajiro Yamamoto como administrador de la Finca Tajuko.

La Finca Tajuko logró sobrevivir a lo largo del siglo XX y actualmente ha sido heredada a Javier Juárez Yamamoto, bisnieto del Asijiro.

“Realmente, nuestros ancestros vivieron tiempos difíciles. Fracasaron en el cultivo del café, posteriormente cultivaron la caña de azúcar, para fabricar y vender ron. Hace unos tres años, cuando estaba excavando en la finca para plantar árboles, encontramos en la tierra una botella de ron”, explicó Javier Juárez Yamamoto.

Cabe mencionar que se formó la Sociedad cooperativa Nichiboku Kyodo Gaisha, la cual se disolvió en 1920, pero durante sus años de existencia amplió los negocios de la comunidad e incluso fundó el colegio japonés y editó un diccionario español-japonés.

Sin mencionar la Instalación de red eléctrica y la tubería de agua potable en el municipio. Incluso la farmacia que administraba a la finka, daba medicamentos a gente pobre de la región.

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“Esa historia es un orgullo para mí. He heredado de los japoneses la sinceridad, la diligencia y el respeto hacia los demás. Como descendiente japonés y como mexicano, me toca transmitir estos valores a las futuras generaciones. Una de las cosas que puedo hacer es promover la gestión de la finca de manera que sea amable con el medio ambiente, y eso es lo que estoy haciendo.” señaló Javier Juárez Yamamoto para la Agencia de Cooperación Internacional del Japón.

Mario Grimaldo | El Sol de México

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