En todo este mundo convulso, quien más preocupación genera es el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, porque la presión en su contra está homologada para que deje de masacrar a los palestinos de la Franja de Gaza, pero él tiene como prioridad y por encargo limpiar la zona para poner la primera piedra de lo que será una Riviera, claro sin gazatíes.
O al menos esa fue la encomienda que le dio el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y no es que Netanyahu sea muy obediente, más bien le conviene mantener a Israel en guerra, porque de lo contrario ya no estaría en el cargo e incluso podría estar siendo juzgado por corrupción.
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Por eso para el primer ministro de Israel es indispensable que la guerra no se frene, sin importar que el número de civiles muertos siga aumentando, de hecho, la semana pasada utilizó el término “Gran Israel”, que provocó la indignación de los países árabes, el mensaje ya no solo se refiere a terminar el trabajo en la Franja de Gaza.
La expresión “Gran Israel” hace referencia a fronteras bíblicas de la época del rey Salomón, que incluirían Cisjordania, pero también parte de territorios situados en Jordania, Líbano y Siria, que algunos israelíes ultranacionalistas sueñan con ocupar.
Egipto, cuyo Sinaí fue ocupado por Israel, tras la guerra de 1967, expresó el pasado miércoles su “condena sobre lo que se llama el ‘Gran Israel’”.
El Cairo “solicitó aclaraciones al respecto, dado lo que refleja en términos de provocación a la inestabilidad, rechazo de la opción de paz en la región e insistencia en la escalada”, escribió el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Es por eso que la tensión en Medio Oriente está tomando tintes alarmantes, Netanyahu es capaz de hacer todo lo que sea necesario para mantenerse en modo bélico, eso le permite seguir operando y lo aleja de ser juzgado, esto le va a seguir funcionando mientras su socio principal en Occidente, el presidente Trump lo tolere.
Aunque, al interior de Israel la población está cada vez más en desacuerdo de la forma de proceder de su primer ministro, porque no se ve que su prioridad real sean los rehenes tomados por Hamás, el 7 de octubre de 2023, en una ofensiva sorpresa que de manera muy cuestionable no vio el gobierno de Netanyahu.
Se trata de uno de los países donde su principal materia prima es la seguridad, que la exporta al mundo, desde ese ángulo no se puede entender como una incursión masiva no pudo ser detectada y neutralizada a tiempo. Pero después a la hora de la respuesta si detectan todos los túneles que primero, supuestamente, no vieron.
Ante el enojo y las protestas cada vez más frecuentes en Israel en contra de Netanyahu, no le quedó otra más que comenzar a reprimir y arrestar a la gente que no está de acuerdo con el primer ministro y que lo que quiere es que termine la guerra y que sus familiares vivos o muertos regresen a casa. El pasado domingo se reportaron al menos 40 detenidos.
Y es que el conflicto en la Franja de Gaza sigue escalando: según autoridades de Palestina, la ofensiva israelí ha dejado ya más de 62 mil muertos. La crisis humanitaria por la falta de alimentos y el aumento de muertes por desnutrición ha generado una creciente condena internacional. Países como Reino Unido y Francia adelantaron que podrían reconocer al Estado palestino en septiembre.
Para calmar los ánimos, el cada vez más impopular primer ministro Netanyahu está dispuesto a considerar un acuerdo parcial de alto el fuego y liberación de rehenes con Hamás, a pesar de sus recientes declaraciones en sentido contrario.
Un funcionario israelí involucrado en las negociaciones declaró a los familiares de los rehenes que “Israel está actualmente dispuesto a aspirar únicamente a un acuerdo integral. Pero hay demasiados asuntos sin resolver respecto al fin de la guerra. Si Hamás acepta un acuerdo parcial en condiciones aceptables para el país, no se sorprendan si la línea roja se desvía repentinamente”.
Por si fuera poco, Israel debe “derrotar totalmente” a Hamás en Gaza, insiste Netanyahu. Pero el jefe del Estado Mayor del Ejército israelí, se muestra hostil a una nueva ocupación total del enclave palestino, al igual que gran parte de la alta jerarquía militar. El primer ministro israelí se enfrenta a una reticencia cada vez más marcada del Ejército.
Que tu Ejército ya no esté de acuerdo contigo en todo le debe de decir algo al premier, él lo sabe, pero no puede frenarse, porque eso significaría ir en contra de sus propios intereses y de los de su protector estadounidense, quien por cierto, en caso de que las cosas se pongan peor, con la mano en la cintura se puede cambiar de bando, no lo dude, el ahora trabaja para que le sea otorgado el Premio Nobel de la Paz.
El asunto es que Israel es una olla de presión social que puede reventar en cualquier momento, Netanyahu dejó de ser el personaje de todas las confianzas de una buena parte de los israelíes, que ahora lo que buscan es una paz duradera, porque no importa que tengan recursos económicos sino no los pueden utilizar para vivir en paz. O usted, ¿Qué cree?
