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El herbario del IMSS, 44 años preservando la medicina de las plantas

El herbario también es un resguardo del conocimiento de grupos originarios que usan las plantas.

Foto: Gobierno.

En la naturaleza hay una botica colectiva, es conocimiento que fue de boca en boca durante generaciones y que logra subsistir gracias a que abuelos, nietos, padres e hijos prueban en infusiones, maceraciones o comprimidos la eficacia de plantas para aliviar dolores o aminorarlos.

Las plantas medicinales cuentan historias de tradición y de ciencia que no pasan desapercibidas por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el cual desde hace 44 años cuenta con un área que reúne más de 17 mil ejemplares que, además de ser un inventario consultable para acervo médico, es la puerta de entrada a investigaciones cuyo fin máximo es conseguir que las propiedades de las hojas se conviertan en farmacología natural.

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El sótano de la Unidad de Congresos del Centro Médico Nacional Siglo XXI resguarda una colección de plantas medicinales cuyas características están descritas en fichas a la vista de quienes visitan el herbario medicinal.

Este lugar alberga hojas conservadas en frascos transparentes y en vitrinas, también resguarda ejemplos de plantas que, tras un proceso de investigación que lleva años, lograron ser un suplemento o un medicamento herbolario en cápsula, jarabe o comprimido.

En una serie de cartulinas hay muestras de las plantas, sus usos y las zonas donde las ubicaron. Está, por ejemplo, la viola adorata, mejor conocida como violeta, de Los Ídolos, en Misantla, Veracruz, donde la consumen hervida y endulzada con azúcar.

También hay una cartulina que data de 1986 sobre el uso de la punta de la cáscara de plátano con una rajita de canela. Según su uso tradicional, quienes padecen de la vesícula deben tomar como agua de tiempo —a temperatura ambiente— la infusión resultante de hervir ambos ingredientes.

De la ruda, el herbario tiene una muestra de data de 1991, proveniente del Estado de México. “Se utiliza para después del parto, con la Santa María y el pirú, para limpiar el mal de aire en rumeadas”, expone el exhibidor.

El maestro Santiago Xolalpa Molina, encargado del área, explicó que el herbario surgió en la década de los 60, con el empuje del extinto Instituto Mexicano para el Estudio de las Plantas Medicinales (Imeplam), que estaba integrado por médicos, historiadores, antropólogos, farmacólogos, químicos y biólogos, cuyo objetivo era estudiar la flora, pero también el ámbito cultural.

“Ese grupo vio la necesidad de crear una colección de las plantas que se iban a trabajar experimentalmente, se requería conseguir el material en campo, identificarlo botánicamente y preservar ese material, desde que formó el plan se consideró la necesidad de que hubiere una colección de plantas medicinales”, explicó el experto.

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El proyecto, que estuvo a cargo de la doctora Abigail Aguilar Contreras, fue incorporado al IMSS en 1981 y así se conforma la Unidad de Investigación en Medicina Tradicional y Herbolaria como una alternativa en la búsqueda de nuevas opciones de atención a la salud.

En entrevista con El Sol de México, Xolalpa Molina señaló que el área se desarrolló con trabajo experimental sobre las plantas, para corroborar que el uso popular que se les daba correspondía a los resultados en el laboratorio y que, a partir de ahí, pudiesen, en un momento dado, implementar actividades o tareas que ayudaran al desarrollo de nuevos medicamentos.

“Digamos que el herbario es el primer paso en la investigación científica de las plantas, porque nosotros vamos directamente con las personas, registramos su conocimiento y, a partir de ahí, se hace una sistematización. Esta información queda a disposición de los investigadores y ellos empiezan a plantear nuevos trabajos, principalmente farmacológicos.

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“Conforme los investigadores encuentran resultados positivos, se pasan a estudios fitoquímicos, toxicológicos y, si es posible, a la clínica, para corroborar que la planta puede ser susceptible a su uso en personas, obviamente, como es la tradición del IMSS, con la opción de que en un futuro se puedan desarrollar medicamentos herbolarios conforme a la medicina tradicional mexicana”, expuso el encargado.

El herbario, dijo, también es un resguardo del conocimiento de grupos originarios que usan las plantas.

Detalló que, hasta el día de hoy, este espacio tiene aproximadamente 17 mil 241 ejemplares. Con la recolección e identificación, conocen cómo se usan en el país las distintas plantas; por ejemplo, si ubican un epazote de Sonora, otro de Querétaro y otro de Chiapas, y en las tres entidades la usan para las lombrices “no hay más que buscarle” respecto a su uso.

“Esa es una de las oportunidades que nos brinda el herbario, tener esta imagen de cómo las plantas son utilizadas en el país y puede haber algunas que son muy locales”, señaló.

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Describió ese sitio como “una partecita” de toda una estructura de investigación que, por un lado, fortalece la permanencia del conocimiento generado a lo largo de los años y, por otro, hace que se genere nueva información que lleve a la creación de medicamentos.

Karla Mora | El Sol de México

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