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Del ecosistema al hogar, qué serpientes pueden ser mascotas responsables

Advirtió que otras especies como el pitón birmano, el reticulado, la anaconda verde o las serpientes venenosas.

Advirtió que otras especies como el pitón birmano, el reticulado, la anaconda verde o las serpientes venenosas.
Foto: Pexels.

Las serpientes, a menudo incomprendidas, son una parte esencial de los ecosistemas y, en ciertos casos, pueden ser mascotas adecuadas. Así lo explicó el biólogo Manuel de Luna, especialista en manejo de recursos naturales, con estudios de maestría en vida silvestre y doctorado en ciencias forestales por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).

“Las serpientes fungen como controladoras de poblaciones de otros organismos, como roedores y lagartijas, y a su vez son alimento para águilas, coyotes e incluso otras serpientes”, explicó De Luna. En particular, destacó el papel de especies como la cascabel, que mantiene a raya las poblaciones de pequeños mamíferos.

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Sobre la tenencia de serpientes como mascotas, el especialista señaló que no es un tema simple. “Depende de la especie”, dijo. Algunas, como el pitón bola, la boa común, la serpiente maicera, la serpiente ratonera, la serpiente rey y los falsos coralillos son opciones viables: son manejables, no crecen demasiado y tienen requerimientos básicos que pueden cumplirse con responsabilidad.

Sin embargo, advirtió que otras especies como el pitón birmano, el reticulado, la anaconda verde o las serpientes venenosas —como cascabeles o cobras— son pésimas elecciones como mascotas. “Requieren una experiencia muy especializada, cuidados técnicos y dietas particulares. No cualquiera puede ni debe tenerlas”, enfatizó.

Además, tener una serpiente implica requisitos legales. Es necesario contar con documentación de legal procedencia del ejemplar y registrarla como mascota exótica ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), bajo el trámite 08056.

De Luna también explicó las diferencias entre las UMA’s (Unidades de Manejo para la Conservación de Vida Silvestre) y las PYMVS (Predios o Instalaciones que Manejan Vida Silvestre). Las primeras buscan la conservación sostenible de especies, ya sea en libertad o cautiverio, mientras que las segundas operan de manera intensiva, enfocadas en su mayoría al comercio de especies, aunque muchas también realizan divulgación y acciones de conservación.

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Finalmente, hizo una distinción clave entre animales autóctonos y exóticos: “Un animal autóctono es aquel que vive naturalmente en una región. El pitón bola, por ejemplo, es originario del occidente de África y se considera exótico en el resto del mundo, incluso si se cría como mascota”.

Quitzé Fernández | El Sol de la Laguna

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