Aunque el panorama hídrico es más favorable este año, la actividad pesquera en el Parque Metropolitano de León continúa paralizada desde 2023, afectando directamente a 40 familias que esperan reactivar sus ventas a partir de noviembre.
Juan Manuel Méndez Moreno, de 54 años, heredó el oficio de su padre, Toribio Méndez, uno de los primeros pescadores de la ciudad.
“Se podría decir que desde que nací fui pescador. Mi destino se forjó ayudando a mi papá a llevar dinero a la casa”, relató, mientras contemplaba la presa El Palote.
Familias dependen de actividad
Actualmente, 25 pescadores trabajan en la zona, cada uno con un ayudante, lo que implica que alrededor de 40 familias, de entre cinco y siete integrantes, dependen de esta actividad.
Juan Manuel recuerda cuando el Parque aún no estaba cercado y la pesca era libre: algunos vendían los peces crudos, otros ya preparados. Con el tiempo, la actividad se formalizó, y fue necesario tramitar permisos al tratarse de una zona protegida.
Para no abandonar su actividad, la familia Méndez ha tenido que viajar hasta Lagos de Moreno para traer pescado y continuar con la venta. Actualmente, la presa se encuentra al 80 por ciento de su capacidad, y se espera la siembra de mil 500 mojarras tilapia adicionales a las ya introducidas, con el fin de reactivar la economía pesquera, tras tres años de pausa.
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Un oficio de generaciones
La pesca en el Parque Metropolitano ha sido transmitida de generación en generación, y quienes la ejercen no están dispuestos a dejarla atrás.
“Ser pescador lo es todo para nosotros. Es un trabajo digno que requiere tiempo y sazón. Es un negocio familiar que hemos adaptado con los años y que no queremos dejar morir”, expresó Manuel.
Tanto él como sus compañeros cuidan la presa como su fuente de vida: limpian el cuerpo de agua, retiran llantas, basura y desechos que arrastra el canal de La Sardaneta, conscientes de que el ecosistema está directamente ligado a su sustento.
Finalmente, confían en que para el Festival Internacional del Globo, sus ventas puedan reactivarse hasta en un 80 por ciento, gracias al flujo de turistas que suelen disfrutar de un pescado frito bajo las palapas del parque.
Rosario Horta | El Sol de León
