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Paraísos fiscales del Caribe: anonimato, evasión y millones ocultos

Las personas comunes, cuyas vidas se ven afectadas por las leyes de los paraísos fiscales.

Las personas comunes, cuyas vidas se ven afectadas por las leyes de los paraísos fiscales.
Foto: Pexels.

Los llamados paraísos fiscales de esa región continúan ofreciendo desde hace décadas un entorno favorable para preservar el anonimato y reducir la carga fiscal, convirtiéndose en refugios ideales para magnates, políticos, artistas criminales y cualquier persona que quiera evitar pagar impuestos.

Desde cárteles del narcotráfico, líderes como Vladimir Putin, Tony Blair o el rey de Jordania; multimillonarios de decenas de países, o figuras públicas como Shakira y Lionel Messi, se han beneficiado de estos territorios, principalmente Bahamas, Islas Caimán, y las Islas Vírgenes, entre otros, que utilizan legislaciones flexibles, requisitos poco estrictos y servicios bancarios confidenciales para atraer a clientes de alto poder adquisitivo.

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La falta de transparencia y la poca regulación les permite manejar millones, incluso millas de millones de dólares, en cuentas offshore, muchas veces sin la supervisión adecuada. El manejo de fortunas ocultas en estas islas no solo favorece la evasión fiscal, sino que alimenta actividades ilícitas como el lavado de dinero.

Desde hace años varios esfuerzos se han puesto en marcha a nivel internacional para aumentar la transparencia y combatir estos delitos, pero la resistencia y las lagunas legales que incluso defienden algunos de estos países caribeños dificultan cualquier avance. Mientras tanto, estas islas siguen siendo un pilar para el manejo secreto de buena parte de la economía mundial.

En 2021, una investigación periodística mundial basada en una filtración masiva de documentos, los llamados Pandora Papers, expuso cómo 35 jefes y exjefes de Estado y más de 130 multimillonarios a escala global ocultaban su riqueza en paraísos fiscales y operaciones offshore, evadían impuestos y, en varios casos, lavaban dinero.

Pese a que los Pandora Pepers, revelaron que Estados Unidos es el mayor paraíso fiscal -en los últimos años su sector de fideicomisos ha atraído activos de multimillonarios de todo el mundo, con la promesa de mantener su dinero seguro y secreto-, el ojo sigue puesto en los países del Caribe.

De acuerdo con el Índice de Secreto Financiero de Tax Justice Network, Los diez mayores facilitadores del secreto financiero en el mundo no están en el Caribe. Estos son: Estados Unidos, Suiza, Singapur, Hong Kong, Luxemburgo, Alemania, Países Bajos, Corea del Sur, la Isla de Guernsey (en el Canal de la Mancha, dependiente de la Corona británica) y Japón. Sin embargo, también indica que el 25 por ciento del dinero asociado a la evasión fiscal se encuentra en el Caribe.

Según el Observatorio Europeo de Impuestos, hay 17 paraísos fiscales en el mundo, como Gibraltar, Hong Kong, Kuwait, Luxemburgo, Macao Malta, Mauritania, Panamá o Qatar, aunque los tres más importantes son Islas Vírgenes, Islas Caimán y Bermudas.

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Paraísos fiscales y sus riesgos para la democracia

Uno de los datos más preocupante sobre los paraísos fiscales es que los países que aportan el mayor secreto financiero están virando hacia gobiernos autocráticos.

Un informe de Polity Project y Tax Justice Network advierte que los países que encabezan la clasificación de secreto financiero han empeorado sus evaluaciones con los organismos de control de la democracia, como Singapur y Corea del Sur, pero sobre todo Estados Unidos, que ocupan el primer puesto nuevamente y fue degradado este año de democracia a anocracia, una mezcla entre democracia y dictadura o autocracia. En esta clasificación no aparece ningún país del Caribe.

Esta situación y los problemas financieros y criminales que trae consigo se ha dado a pesar de los intentos de años para reformar el sistema tributario global.

En 2023, la mayoría de los países integrantes de la ONU acordaron un diseño que diera voz a todos, no sólo a los países ricos. Sin embargo, los países no caribeños son los principales opositores a este pacto fiscal global: UE, Corea del Sur, Japón, Canadá, Reino Unido, Israel, Australia, Nueva Zelanda y Argentina, en tanto que la Unión Europea pasó de la oposición a la abstención.

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Estas naciones argumentan que el convenio de la ONU duplicaría innecesariamente elementos del sistema tributario global existente, creado por los países ricos, excluyendo al resto del mundo. Los que apoyan el convenio afirman que este es precisamente el objetivo: no duplicar, sino reparar el sistema fallido actual.

Desde el primer día de su segundo mandato, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inició un esfuerzo para desmantelar las negociaciones en la ONU, criticando a los países que buscan adoptar políticas fiscales globales propuestas por su antecesor demócrata, Joe Biden, en busca de regresar a la época imperialista del siglo XIX y principios del XX, cuando las empresas sólo podían ser gravadas por el poder imperial del que provenían y no en el país en donde hacían su mediante la explotación.

Este sistema imperial fue precisamente el que llevó a la Corona británica a establecer en sus colonias del Caribe un sistema bancario y fiscal que facilitara las ganancias y limitara los controles a sus empresas, algo que perdura hasta la fecha sin visos de ser reformado.

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Así, mientras países ricos, corporaciones, políticos, multimillonarios y figuras públicas son protegidos de impuestos, leyes penales, transparencia y otras restricciones que no les agradan, las personas comunes, cuyas vidas se ven afectadas por las leyes de los paraísos fiscales, no tienen voz ni voto para reformar ese sistema y resienten el impacto negativo a nivel global debido a la pérdida de ingresos para sus países, lo que aumenta la desigualdad y fomenta el crimen organizado.

Redacción | El Sol De México

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