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Vivir con agua por turnos, el día a día en comunidades rurales de Culiacán

Finalmente, Roberto Zazueta dijo que aunque el servicio de agua potable está garantizado en la ciudad.

Finalmente, Roberto Zazueta dijo que aunque el servicio de agua potable está garantizado en la ciudad.
Foto: Gobierno.

Con el paso del tiempo el acceso al agua y su distribución ha sido de las actividades más complejas en la entidad, pues hace falta mayores obras hídricas para la captación de agua en tiempos de sequía así como mayores sistemas de abastecimiento para las comunidades del municipio de Culiacán, dónde actualmente ya son 30 localidades las que reciben agua en pipas y con ello se logran beneficiar a más de 997 familias.

En el caso de la comunidad de Alcoyonqui son alrededor de 200 familias las que viven con un suministro de agua en tandeos por tres turnos, que va desde la mañana, medio día y tarde.

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La Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Culiacán (Japac) actualmente lleva agua de dos a tres veces por semana a siete sindicaturas del municipio, las cuales sus síndicos y comisarios definen los períodos dependiendo la demanda de los habitantes.

La cifra se duplicó este año, ya que el año pasado en las mismas fechas, la Japac atendió a 16 comunidades de 5 sindicaturas, las cuales fueron Imala, Jesús María, Las Tapias, Sanalona y Tepuche.

Agua por turnos y a contrareloj

A las nueve de la mañana, Concepción Rodríguez procura tener la losa y ropa lavada así como agua almacenada para los bebederos de los caballos o el ganado que tiene, ya que en cualquier momento le pueden cortar el agua de la llave que llega a su domicilio.

Para Concepción, las mañanas son las que más le rinden, pues tiene que almacenar agua para poder hacer las actividades de limpieza en el hogar, bañarse y que su familia cuente con el vital líquido, al menos en ollas, tambos, cubetas o cualquier otro recipiente que encuentre.

La ama de casa, comentó que esta situación ya es normal para todos los habitantes de esta comunidad del municipio de Culiacán, pues año con año en la misma temporada, tienen que hacer la misma actividad para poder tener agua.

“Así es la vida en el campo”, dice mientras limpia el patio con un balde que se va vaciando lentamente.

Desde hace años, en esta comunidad rural del sur poniente de Culiacán, el agua potable llega por turnos, se distribuye a cuenta gotas, literalmente, ya que son tres sectores los que comparten una misma red hídrica.

“Hoy le toca acá bajo, mañana al medio, pasado a la orilla”, y así es la rutina que se ha convertido para las familias que ahí habitan.

Concepción es parte de una familia amplia, tiene tres hijos, todos con familia propia, y todos comparten el mismo terreno.

Cada quien con su propio cuarto, su propio espacio, pero una misma preocupación; llenar los tambos, tinacos y cubetas antes de que cierren la llave.

Nos programamos entre todas. Hoy lavé yo, luego le toca a mi nuera, y así nos vamos turnando. Si no nos organizamos, no alcanza”, explica con naturalidad.

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Este año, como otros tantos, la escasez de agua empezó en marzo, lo recuerdan bien porque desde entonces, el agua dejó de llegar con regularidad.

Aunque cuentan con agua potable, el suministro es tan limitado que las pipas sólo llegan si de plano no hay ni una gota.

Situación

“Ya tenemos como tres meses así, turnándonos”, explica Lorena García, comisaria del lugar.

Cada quien sabe a qué hora va a tener aguaporque se avisa por el grupo de WhatsApp del rancho. Ahí decimos cuándo se va a hacer el cambio para que la gente se prepare”.

En Alcoyonqui, cada familia tiene su rutina bien ensayada, apenas reciben un chorrito como le llaman al flujo bajo pero constante, comienzan a llenar tinacos, tambos, cubetas, lo que tengan a la mano, ya que en pocas horas, esa agua se irá al siguiente sector del poblado, y mientras tanto, cada quien debe estirar lo almacenado para lavar ropa, trastes, bañarse, cocinar, e incluso darle de beber al ganado.

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No nos hemos quedado sin nada, siempre tenemos aunque sea un poquito. Gracias a Dios. Estamos mejor que otros ranchos”, reconoce Lorena, aunque admite que la situación ha empeorado en los últimos siete años.

La sequía llegó para quedarse y este año, como pocos, ha sido particularmente duro.

Desde marzo empezó todo esto. Se adelantó. Y lo que lo agravó fue que el año pasado casi no llovió”.

La comunidad de Alcoyonqui a poco más de 30 minutos de Culiacán es hogar de unas 200 familias que han aprendido a convivir con el desabasto de agua.

“Ya nos acostumbramos”, dicen algunos, aunque la rutina diaria implica desvelarse para llenar tambos por la noche cuando el flujo es un poco mejor, y organizarse en casa para repartir el agua entre personas y animales.

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Apoyo

El gerente general de la Japac, Roberto Alfonso Zazueta Tapia, informó que es la zona norte del municipio de Culiacán donde se mantiene como la más afectada por la actual sequía, ya que es donde más se concentra el abastecimiento de agua potable a través de pipas proporcionadas por la Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Culiacán.

Zazueta Tapia, indicó que la situación se ha agravado desde marzo, cuando comenzaron a enviarse pipas a las comunidades rurales más afectadas, principalmente Jesús María, Tepuche e Imala.

Asimismo, el funcionario municipal, precisó que para hacer frente a la emergencia, se incrementó el número de pipas de 12 a 14, con una inversión de 12 millones de pesos.

El titular de Japac, reconoció que el número de localidades que requieren este tipo de apoyo ha aumentado en comparación con el año anterior, incluyendo zonas que anteriormente no presentaban problemas de abasto, como la sindicatura de El Salado.

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Finalmente, Roberto Zazueta dijo que aunque el servicio de agua potable está garantizado en la ciudad, aseguró que el problema en las comunidades rurales radica en la disminución del nivel de los pozos, debido a la falta de lluvias y la escasa recarga de los mantos acuíferos.

Mario Núñez | El Sol de Sinaloa

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