La sequía no es el único factor adverso a la agricultura que se registra en Sinaloa, desde hace 8 meses que inició el conflicto entre grupos delincuenciales de la región los campos agrícolas se han visto envueltos en la estela de violencia que reviste la problemática de inseguridad en el estado.
“El problema es que uno no sabe cuándo van a pasar las cosas y no se debe de confiar a la hora de ir al campo. Tienes que estar siempre alerta”, explica Rafael, un agricultor de Culiacán.
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Homicidios y desaparecidos se han reportado en los campos agrícolas del valle de Navolato y Culiacán. El asedio ha sido constante desde septiembre del 2024, fecha en la que inició la violencia; los agricultores comenzaron a presionar al gobierno estatal y federal para que se refuercen las medidas de seguridad en los centros de trabajo, donde miles de jornaleros acuden con temor ante el paso de grupos armados que se disputan el territorio, especialmente en Villa Juárez.
Incidentes
Entre los casos más alarmantes se encuentra el enfrentamiento ocurrido el 27 de febrero en Villa Benito Juárez, Navolato, que dejó un saldo de tres muertos y tres heridos, incluyendo a una menor de 14 años que falleció días después en el hospital. Las víctimas fueron alcanzadas por las balas mientras circulaban en motocicletas o regresaban a casa tras cenar.
Además, el 8 de mayo, militares fueron emboscados por un grupo armado en la misma sindicatura, resultando dos soldados heridos. Ese mismo día, se localizaron artefactos explosivos cerca de una unidad médica familiar, lo que obligó a evacuar a pacientes y personal del IMSS.
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El 28 de abril, también en Villa Juárez, fue hallado el cadáver de un hombre asesinado a balazos tras múltiples enfrentamientos en la zona. El ataque provocó daños a avionetas, vehículos e instalaciones de una pista aérea cercana. En otras fechas, como el 5 y el 20 de abril, se reportaron balaceras nocturnas, presuntos enfrentamientos y operativos federales, aunque las detenciones no han sido confirmadas oficialmente.
Cuando la violencia se extendió hacia el norte, en el municipio de Ahome, el 4 de marzo fue encontrado el cuerpo sin vida de un agricultor reportado como desaparecido días antes.
Mientras tanto, en Costa Rica, Navolato, un jornalero fue herido a tiros en un campo agrícola el 2 de febrero. En Quilá, el 1 de marzo, el líder agrícola Luis Xavier Zazueta fue despojado violentamente de su camioneta cuando regresaba de una asamblea del sector.
De hecho, uno de los primeros conflictos armados librados entre las células que operan en el territorio tuvo lugar en la sindicatura de Costa Rica, sitio ubicado en el ombligo agrícola de Culiacán, desde el 9 de septiembre a la fecha ha sido zona de hechos violentos con frecuencia.
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Tan solo en la intersección conocida como La 20, sobre la carretera Culiacán-Mazatlán a la altura de escuela de Agronomía de la UAS se han localizado al menos 30 cadáveres con signos de violencia.
Estos hechos no solo han derivado en la preocupación de residentes, sino también en la exigencia del sector agrícola hacia las autoridades para que existan condiciones de seguridad para operar.
Urgen medidas
La Asociación de Agricultores del Río Culiacán (AARC) emitió un llamado urgente a la presidenta Claudia Sheinbaum, al gobernador Rubén Rocha Moya y a los alcaldes de Culiacán, Navolato y Eldorado para exigir acciones ante la creciente violencia que azota al sector agrícola.
En su comunicado, la organización advirtió que, tras más de ocho meses de hechos violentos, la situación ha escalado, poniendo en riesgo la vida de trabajadores del campo, ingenieros y técnicos del Valle de Culiacán, una de las zonas agrícolas más importantes del país.
“La economía de estos municipios no puede seguir siendo estrangulada por la violencia y el temor”, señaló la AARC, subrayando que sin condiciones de seguridad, la producción y distribución de alimentos resulta inviable.
Enrique Riveiros, consejero de la Confederación de Asociaciones Agrícolas del Estado de Sinaloa (CAADES), describió la situación que enfrentan los agricultores como crítica, debido a la constante incidencia de balaceras, despojos de vehículos y desapariciones.
El agricultor mencionó en entrevista que ha tenido registro de al menos 10 trabajadores del campo víctimas de desaparición forzada, y destacó que en muchas ocasiones no hay denuncias por temor a represalias.
“Hemos platicado mucho con los encargados de la seguridad, y nos dicen: ‘Es que si no hay denuncia, no podemos hacer nada’. Pero es bien difícil que un agricultor denuncie. Imagínate decir: ‘Oye, aquí están en mi campo’. Posiblemente llega el Ejército, hace unos arrestos, y al día siguiente los que no fueron arrestados regresan. Eso ya ha sucedido”, comentó.
La Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa informó a esta casa editorial que no se tiene un conteo preciso sobre los hechos violentos ocurridos en las regiones agrícolas. No obstante, se mantiene un despliegue operativo en Villa Juárez y Villa Ángel Flores, identificadas como las zonas agrícolas con mayor incidencia delictiva.
Otra medida implementada en el contexto de inseguridad ha sido la modificación de los horarios laborales en el campo.
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En marzo, el presidente de la CAADES, Marte Nicolás Vega Román, informó que se ajustaron los horarios en los empaques para evitar que los trabajadores salgan tarde.
Mientras tanto la inseguridad continúa y el campo agrícola sigue siendo un sector afectado por la inseguridad que persiste en el territorio sinaloense.
Josemiguel Souza | El Sol de Sinaloa
