Paradojas, clásicas ya, de un certamen fílmico como Cannes. La poca satisfacción de los dos primeros días en competencia, misma que de alguna manera continuó este jueves, contrastó con el estreno de filmes en secciones paralelas o fuera de la competencia que dominaron por varias razones con su presencia en el festival atrayendo al público y la consideración de los representantes de la crítica internacional aquí presente.
Este fue justamente el caso de “Amrun”, la nueva película del turco alemán Fatih Akin (Galardonado con el Oso de Oro en Berlín 2004 por “Con la cabeza”, y premio de guion en Cannes 2007 por “Al límite del cielo”) en la que el realizador y guionista se reúne con su musa, la actriz Diane Kruger (premio a la mejor actriz en Cannes por “Al límite del cielo”) aunque aquí en un papel secundario, para narrar las experiencias de un adolescente de 12 años, cuyos padres son miembros del Partido nazi, y quien vive en la norteña isla de Amrun en los últimos años de la Segunda Guerra Mundial.
Basada en las experiencias personales del ya fallecido escritor, actor y realizador alemán Hark Bohm, la película reza justamente en su titulo “un filme de Hark Bohm realizado por Fatih Akin”. Este último logra conformar un poderoso retrato de la pequeña sociedad agrícola de la remota isla, los conflictos entre partidarios de los nazis y los que no adoptan el ideario hitleriano, un contexto que determina los pasos del joven “Nanning”.
La película ofrece y defiende justamente un determinado punto de vista del realizador sobre una temática conocida que otros filmes estrenados aquí y sobre todo en competencia (la de Loznitsa a propósito del terror estalinista es un buen ejemplo), se limitan a narrar sin proponer una visión propia por parte de su realizador.
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Emotiva resultó la última escena donde Hark Bohm mira al espectador mientras el joven “Nanning”, su madre y sus hermanos se van de la isla a la caída del nazismo. Bien servido Hark Bohm al igual que el francés Laurent Cantet, cuyo último proyecto, “Enzo”, reseñado aquí, fue realizado después de su fallecimiento por su amigo, el cineasta Robin Campillo. Resulta sintomático que justamente estas dos películas destacan entre las hasta ahora presentadas aquí.
En cuanto a las de competencia de este jueves, “El caso número 137” del premiado Dominik Moll parece casi un thriller policiaco de corte televisivo a pesar de su interesante temática, la imposibilidad de hacer valer sus derechos, frente al aparato estatal, en este caso el policiaco mientras que el idiosincrático hispano-francés Oliver Laxe, accede por primera vez a la competencia con “Sirat”, su película más accesible hasta la fecha, la historia de un padre que busca a su hija desaparecida. El buen actor español Sergi López está a cargo del papel protagónico.
Alexis Grivas/Enviado | El Sol de México
