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“Callejón de los Sueños”: Arte y color contra la violencia en Costa Rica (Sinaloa)

El proyecto Callejón de los Sueños ha logrado transformar Costa Rica, no solo físicamente.

Foto: Gobierno.

Costa Rica no sólo es un pueblo con un clima atrapado en una primavera caliente, el viento sopla con un aroma que evocaba a la infancia, cuando uno desconoce términos como “calentamiento global”, “enfrentamientos”, “drogas” o “sicarios”.

A tan solo 30 minutos de Culiacán, es un lugar que, hasta hace poco, se conocía por su paz y tranquilidad. La gente solía decir que aquí “no pasaba nada”. No era como en otras zonas, donde la violencia penetra sectores del estado. No había grandes sobresaltos; el pueblo era un refugio de calma. Sin embargo, con el paso del tiempo, la situación ha cambiado.

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A esta población castigada ahora por la violencia, en medio de la disputa entre dos facciones del crimen organizado, un colectivo de artistas plásticos luchan por crear remansos de color.

El pintor urbano Ismael Bojórquez, mejor conocido como “El Mayel“, habla sobre cómo poco a poco han ido interviniendo espacios con murales en varias colonias de la sindicatura.

“Es la aportación de nuestro colectivo, y que como ciudadanos hacemos en contra de la violencia, a favor de la paz, a través del color y dar forma a lugares más amables, dando un respiro y esperanza a nuestras relaciones como humanidad”, señala Bojórquez.

Un pueblo resiliente

Costa Rica, antes un pueblo productor de azúcar y caña conserva vestigios de su pasado en las máquinas de caña que aún se encuentran en algunos rincones, y en las casas de hacendados que dan testimonio de su historia. La belleza pintoresca del lugar se mezcla con la modernidad, creando un sitio lleno de contrastes.

Pero más allá de las tiendas repletas de inflables de piscina, los restaurantes estilo fonditas Coca-Cola y las motos dejando con su arranque hilos de estelas de polvo, lo que realmente llama la atención son los murales que se levantan poco a poco por todo el pueblo. Estos murales no solo son arte, sino también una representación de la lucha y los sueños de la comunidad.

En una sindicatura marcada por el abandono institucional y los estigmas de la violencia en Sinaloa, un grupo de artistas locales decidió recuperar un espacio público no solo con color, sino con memoria y resistencia. El proyecto, llamado “Callejón de los Sueños”, ha sumado 10 murales en un mismo corredor, pintados por creadores de distintas generaciones que buscan, desde el arte, plantar una semilla de paz.

Colaboro con este colectivo de aquí, de Costa Rica. Yo estoy en el área de pintura”, dice El Mayel, quien ha trabajado con colectivos en otros estados, pero se integra a este proyecto por invitación directa. “Para mí es una gran gratificación, porque me gusta colaborar con nuevos talentos, y más con Héctor y su grupo. Esta invitación no se le hace a cualquiera”, afirma con orgullo.

El Callejón de los Sueños nació como una propuesta artística que invita a soñar con otro Sinaloa, uno menos ensangrentado y más humano. “Estamos manejando la temática de la paz y de los sueños. Cada artista está plasmando su idea, desde la paz mental hasta la espiritual. Es un poquito para contrarrestar la violencia que vivimos en el estado”, explica Héctor Odín Polancopintor y promotor cultural que coordina el proyecto.

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Los murales fueron posibles gracias al diálogo con los vecinos, quienes no solo autorizaron la intervención en sus muros, sino que se involucraron activamente en el proceso. “Nos ponen en el espacio, nos dan sombritascomida. Los vecinos son el motor fundamental de este proyecto”, comenta Mayel.

El trabajo no se limita a pintar paredes. El proyecto también contempla una reestructuración del callejón como espacio comunitario. “Aquí vamos a hacer una presentación como la de los pueblos señoriales. Vamos a hacer una especie de frontón, darle el aspecto de adoquín, y poner iluminación”, describe el artista urbano. Lo que comenzó con una simple charla entre colegas ya se proyecta como un espacio cultural y turístico.

Cada mural tiene una historia distinta, algunas personales y otras compartidas. “Aquí se están contando historias personales. Todo va enfocado a la paz. Nosotros, como pintores, nuestra manera de expresarnos es a través de las artes clásicas, la pintura. Aquí descargamos nuestras emociones”, dice Héctor, con la convicción de quien ha puesto el alma en los muros. “Es ahí donde radica la importancia del mural: es visual, pero también se tiene que explicar, porque el arte y la cultura también son una forma de educar”.

La charla que lo inició todo

Uno de los murales más representativos, cuenta Mayel, nació de una charla colectiva. “Primero empezó con el mural que está en la entrada, pero luego ya se convirtió en todo esto. Queremos que por aquí pasen las parejas, los niños, que vengan grupos a hacer actividades, como jugar a la lotería. Que esto se convierta en una paleta que motive a otros a pintar sus calles”, explica con entusiasmo.

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Este mural se encuentra en la fachada del restaurante El Rincón de Mis Viejitos, donde Gerardo Corral Félix, su propietario, decidió convertir la pared descuidada en una especie de homenaje visual a Sinaloa. “Yo le pedí a Julián Zavala que me pintara algo típico del estado: que si El FuerteGuamúchil… pero sobre todo quería que aparecieran las grúas del ingenio de Costa Rica. Es un tributo a los obreros, y a mi papá, que trabajó ahí toda su vida manejando una”, cuenta con orgullo.

Gerardo Corrales cuenta que él estuvo en la conversación donde surgió la idea. Esta se fue extendiendo entre vecinos y artistas. “Invité a unos amigos muralistas a cenar, les platiqué de mi idea y me dijeron que no estaba mal. Después, uno de ellos me dijo que quería armar un proyecto más grande, como un callejón mágico. Les dije: adelante, pero hablen con los vecinos”, recuerda Gerardo. Al principio hubo resistencia. “Hay quienes todavía ven las pintas en las paredes como vandalismo, por lo que hacían antes los cholos, los vagos… Pero ahora es distinto. Esto tiene un mensaje, y más en estos tiempos en que volvió la violencia en Sinaloa. Esto es por la paz”.

Desafiando los retos

El proceso de integración comunitaria ha sido largo pero constanteHéctor lo divide en tres etapas: presentación del proyecto con los vecinosintervención muralista y mejora del espacio urbano. “Afortunadamente la sociedad se está sumando. Amigosfamiliarescomercios, incluso la sindicatura municipal ha apoyado. Yo también he buscado estrategias de publicidad y fondos para que esto se termine”, comparte.

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Este es el quinto callejón intervenido desde 2021. Entre proyectos independientes y colaboraciones, suman aproximadamente 51 murales en la sindicatura de Costa Rica, muchos de ellos realizados por artistas reconocidos como Cix MugreGonzalo Areúz Chanate, provenientes de otros estados e incluso con trayectoria internacional.

Pero los artistas locales no se achican. “Nosotros somos más de caballete”, comenta Héctor. “Pasar de un lienzo a una pared monumental fue muy difícil, pero hemos tratado de hacer lo mejor posible. Y la gente está contenta”.

En este proyectoMayel aporta su técnica urbana con aerosol y acrílico. Su tercer mural en el corredor habla de la luna, los sueños y su conexión con los gatos. “Tenemos temas diversos, cada quien con su estilo. Este es mi aporte al espacio”, afirma con seguridad.

El arte de resistir

¿Puede el arte cambiar la percepción de un territorio marcado por la violencia? La respuesta de ambos es rotunda: . “Cuando estamos auténticamente dispuestos a hacerlo, cuando nos quedamos hasta que esto termine. Ya vamos al 75 por ciento, ya nadie nos va a parar”, dice Mayel con una sonrisa. Y lo que sigue, ya lo tienen claro: más muralesmás intervencionesmás comunidad.

Héctor, además, prepara su segunda exposición individual después de 20 años. “Todo esto es muy importante para mí. Ahorita está activado el pueblo y eso es lo que buscábamos desde el inicioactivar con arte un lugar que parecía dormido”.

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El proyecto Callejón de los Sueños ha logrado transformar Costa Rica, no solo físicamente, sino también en su identidad comunitariaMayel y Héctor, junto a los artistas locales, han creado un espacio de resistencia y dignificación. Como dice Mayel: “Yo sigo pintandovivo para esto, no vivo de esto”, reflejando su dedicación al arte como una forma de dejar huellaHéctor, por su parte, ve el proyecto como un paso hacia la activación cultural del pueblo. “Ahorita está activado el pueblo y eso es lo que buscábamos“, afirma con convicción.

Sin embargo, para Mayel, lo esencial es la comunidad: “Aquí en este espacio para dignificarnos y más que nada, apropiarnos de él que nos pertenece. Porque siendo sociedad, necesitamos esto porque es de nosotrosnadie puede quitárnoslos”.

Coordinador general del colectivo: A.V. Héctor Odin Polanco.

LDG. Luis Hayashi.

Mtra. De artes C.C.C R. Imelda Sánchez.

A.V Jesus Félix

Arq. Julián Zavala.

A.V. Mayel bojorquez.

Vecinos del callejón y gpo de las charlas sabatinas como gestor y apoyo.

Dheyna Brito | El Sol de Sinaloa

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