En México, la Generación X y Millennials toman en promedio 4.1 días de vacaciones al año, mientras que los Baby Boomers y Centennials registran 3.9 días al año.
“La dificultad para desconectarse del trabajo está estrechamente ligada a una cultura laboral que normaliza la disponibilidad constante, una práctica todavía arraigada en muchas organizaciones mexicanas”, comentó Valeria Vázquez, responsable de la encuesta en Buk.
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“Esta dinámica impacta directamente en el bienestar de los colaboradores, derivando en mayores niveles de agotamiento, estrés y burnout”, dijo la encargada de realizar la encuesta Work in Progress 2024.
Aunque los colaboradores mexicanos sí toman vacaciones una gran mayoría no logra desconectarse por completo del trabajo: el 84 por ciento continúa respondiendo mensajes laborales por WhatsApp o vía telefónica, el 45 por ciento revisa su correo electrónico y el 29 por ciento incluso responde correos durante su periodo de descanso.
En México, los periodos con mayor cantidad de colaboradores de vacaciones coinciden con la última semana de marzo (Semana Santa) y la primera semana de enero, con un 6 por ciento de colaboradores ausentes en cada periodo.
Este hallazgo coincide con informes del IMCO que reflejan cómo las vacaciones en el país están fuertemente influenciadas por factores culturales y festivos, lo que también impacta la operación de las empresas. Mientras que sólo el 3% de los trabajadores suele tomar vacaciones en cualquier semana del resto del año, con un ligero aumento entre julio y diciembre.
Jessica Cambray, HR Influencer y coach de empleabilidad, subraya la importancia de que las empresas fomenten una cultura transparente en torno a las vacaciones, donde los colaboradores se sientan con la libertad de ejercer este derecho sin temor y estén informados sobre beneficios como la prima vacacional.
Durante su participación en el estudio de Buk, también destacó que el descanso debe ser reconocido como un elemento clave que, al favorecer el bienestar físico y mental de las personas, contribuye directamente a la salud organizacional y a una mayor productividad.
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Generaciones y vacaciones:
Por generación, los resultados son bastante similares, lo que sugiere que el bajo uso de vacaciones es un fenómeno transversal:
● La Generación X y Millennials toman en promedio 4.1 días de vacaciones al año.
● Baby Boomers y Centennials registran 3.9 días al año.
Estos hallazgos reflejan la necesidad de que las empresas promuevan una cultura organizacional que fomente el descanso y la desconexión para mejorar el bienestar y rendimiento laboral.
El costo de no desconectar:
La falta de descanso tiene consecuencias claras. Estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) destacan que la falta de vacaciones y desconexión laboral incrementa el estrés, reduce la productividad y eleva el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Por ello, Buk señala que un equilibrio entre el trabajo y la vida personal beneficia tanto a los colaboradores como a las empresas.
En línea con ello, el estudio de Buk encontró que:
● Quienes toman 5 días o menos de vacaciones reportan 63% de estrés laboral frecuente. En cambio, quienes disfrutan 16 días o más reducen ese porcentaje al 29%.
● La felicidad en el trabajo aumenta 29 puntos (del 57% al 86%) en colaboradores con vacaciones prolongadas.
Expertos en Buk sugieren que existe una tendencia a que el estrés laboral disminuye y la felicidad en el trabajo aumente a medida que las personas disfruten de periodos de descanso más prolongados.
Para revertir estas tendencias se necesita:
- Calendarizar vacaciones anticipadamente.
- Establecer políticas claras para solicitarlas sin temor.
- Fomentar una cultura donde el descanso sea prioridad, no un lujo.
“Valorar el descanso y la desconexión es clave para mejorar el bienestar, la productividad y el equilibrio personal y laboral, lo cual también se traduce en beneficios directos para las empresas”, concluye Valeria.
