Política

Tratado de Aguas 1944, sin capacidad de pago, pero con tiempo a favor

Y la respuesta está en modernizar, invertir y gestionar mejor, no en romper un tratado.

Y la respuesta está en modernizar, invertir y gestionar mejor, no en romper un tratado.
Foto: Gobierno.

Tras la constante presión sobre Estados Unidos por solicitar el pago del Tratado de Aguas de 1944, y ante la escases de agua que actualmente atraviesa la República Mexicana, el especialista en temas hídricos Kamel Athie Flores, advirtió que México tiene la obligación de pagar su adeudo de agua con Estados Unidos a más tardar en octubre de 2030, al cierre del ciclo 37 del Tratado, y adelantó que una posible reestructuración del acuerdo no beneficiaría a nuestro país.

“Las presas están abajo del 15 por ciento de su capacidad en Chihuahua, no hay forma de cómo aportar al tratado, pero de acuerdo al mismo tratado, tenemos tiempo de arrastrar los saldos al 2030, está en el Acta 234 de la Comisión Internacional de Limites de Aguas, cuando por sequía extrema o algún incidente, tienen oportunidad de aplazarlo al otro ciclo que sería en 2030” compartió.

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Dijo que fue firmado el 4 de febrero de 1944, el Tratado de Distribución de Aguas Internacionales entre México y Estados Unidos y regula el uso de los ríos Bravo y Colorado. Establece compromisos de entrega por parte de ambos países: mientras México debe aportar un promedio de 431.7 millones de metros cúbicos cada cinco años desde afluentes mexicanos al Río Bravo, Estados Unidos garantiza a México un volumen anual de mil 850 millones de metros cúbicos del Río Colorado.

Kamel dijo que a pesar de su longevidad —más de 80 años— el tratado sigue siendo fuente de tensiones políticas, sobre todo en contextos de sequía, crecimiento poblacional, expansión agrícola y uso ineficiente del agua.

Aseguró que en el actual ciclo 36, que concluirá el próximo 24 de octubre de 2025, México ha entregado apenas 525 millones de metros cúbicos de los 2 mil 158.6 millones que le corresponden. Esto deja un adeudo de mil 633.6 millones, en un contexto de sequía extrema en el norte del país.

Athie recordó que el tratado contempla márgenes de incumplimiento por causas extraordinarias, como la sequía, siempre que el volumen pendiente se cubra en el siguiente ciclo. No obstante, alertó sobre los riesgos crecientes de incumplimiento estructural por causas como el cambio climático, la deficiente infraestructura hidráulica, el uso ineficiente del agua y las múltiples tomas clandestinas en los ríos implicados.

El exdelegado de Conagua en Chihuahua, dijo que el incumplimiento actual ya ha generado tensiones diplomáticas. Senadores estadounidenses —especialmente de Texas— han solicitado al gobierno de su país presionar a México. Incluso, el Departamento de Estado anunció la cancelación temporal del suministro de agua del Río Colorado a Tijuana, como medida de presión.

Se trata de una estrategia de presión política sin precedentes que revela el nivel de importancia que tiene el cumplimiento del tratado para Estados Unidos”, afirmó Athie.

En el plano interno, compartió que productores del estado de Tamaulipas también han manifestado su rechazo al uso de aguas de los ríos Álamo y San Juan para saldar el adeudo. Estas aguas, además de irrigar campos del distrito de riego 026, abastecen a Monterrey, la capital industrial del norte del país.

Athie también destacó que Chihuahua no recibe beneficios directos del tratado, pese a ser uno de los principales estados involucrados en la entrega del recurso.

“El papel de Chihuahua es el de deudor, sin ningún tipo de compensación tangible. Y, sin embargo, es el estado más presionado para cumplir con el volumen comprometido”, señaló el especialista.

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Aunque diversas voces han sugerido renegociar el Tratado de 1944, Athie considera que sería un error estratégico.

“Una reestructuración del tratado podría resultar en condiciones menos favorables para México. Actualmente, recibimos cuatro veces más agua de la que entregamos; cambiar esto nos pondría en desventaja”, advirtió.

Recomendaciones urgentes: inversiones y modernización

Athie propuso una estrategia integral de cumplimiento, que incluye:

1. Modernización urgente de infraestructura en los nueve distritos de riego involucrados.
2. Inversiones millonarias en canales, presas y sistemas parcelarios de riego.
3. Eliminación de tomas clandestinas en las cuencas del Conchos y Bravo.
4. Reactivación del Programa PADUA, para evitar el riego ilegal en superficies previamente compradas por el Estado.
5. Gestión más eficiente del agua agrícola, que hoy consume más del 70 por ciento del recurso disponible en la región.
6. Alianzas con organismos financieros internacionales para fondear los proyectos de infraestructura.

Además, subrayó la necesidad de coordinación institucional entre CONAGUA, SADER, SRE, SEMARNAT y gobiernos estatales, con la elaboración de estudios técnicos que permitan diseñar una política hídrica moderna y sostenible.

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Más allá del cumplimiento jurídico, Kamel Athie enfatizó que el Tratado de 1944 es una herramienta estratégica de estabilidad regional, que ha sostenido la relación binacional en términos de seguridad hídrica durante más de siete décadas.

“El verdadero desafío es cómo asegurar su cumplimiento ante condiciones que han cambiado profundamente. Y la respuesta está en modernizar, invertir y gestionar mejor, no en romper un tratado que, hasta hoy, sigue beneficiando a México”, concluyó.

Ricardo Holguín | El Heraldo de Chihuahua

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