Desde octubre de 2024, los precios de la carne de res han incrementado hasta un 20 por ciento, lo que ha impactado tanto a consumidores como a comerciantes, quienes han tenido que adaptarse a la nueva realidad económica, optando por productos más accesibles para su venta.
José Luis Quevedo, comerciante del mercado Vicente Guerrero, compartió que el precio del kilo de bistec de res pasó de 200 a 240 pesos en tan solo unos meses.
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“Teníamos el bistec a 200 pesos aquí en la tabla, al detalle, y ahorita está en 238 o 240 pues varía un poquito, dos o tres pesos dependiendo del establecimiento”, explicó. Añadió que el incremento ha sido notorio y constante. “Sí subió bastante, estamos hablando como de un 10 por ciento ya en ese término, pero en algunos casos alcanza hasta el 20 por ciento”.
Además de la carne de res, otros productos como los embutidos también han registrado aumentos, aunque menores. En contraste, la carne de cerdo ha mostrado mayor estabilidad en su precio, manteniéndose alrededor de los 170 pesos por kilo.
“El chorizo, como es de cerdo, se ha quedado igual en 150 o menos, la carne de puerco es más estable, incluso a veces sube un poco, pero luego baja; la de res cuando sube, ahí se queda”.
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Ante la situación, José Luis Quevedo reconoció que ha tenido que buscar opciones más económicas para ofrecer a sus clientes.
“Yo les recomiendo cerdo. No es lo mismo, pero también es proteína. El cerdo es más sabroso en tacos y más económico”, comentó.
Sobre las razones detrás del alza de precios, opinó que se deben a factores estructurales y globales.
“No hay producto. En el mundo cada vez somos más y tenemos que vivir de la tierra. No podemos comer partes de automóviles por muchas armadoras que haya. La crisis es mundial, la economía está difícil en todo el mundo”, expresó.
José Luis Quevedo también reflexionó sobre cómo la escasez de alimentos y la presión sobre los recursos naturales afectan a la población en general.
“Antes una tierra producía para cierta cantidad de gente; hoy tiene que alimentar a cuatro o cinco veces más personas”.
Finalmente, José Luis Quevedo concluyó afirmando que todas las personas trabajan para “ganarse la tortilla”, y que como comerciante su deber es adaptarse, sin dejar de ofrecer calidad a sus clientes en medio de la crisis.
Fátima Arton | El Sol de Irapuato
