“Por bajar la guardia me enfermé”, dice Gerardo. El hombre de 57 años, originario de la CDMX, está enfermo de lo que parece una gripe y usa cubrebocas para evitar infectar a más personas. La gente, dice, ya le restó importancia al Covid-19.
La mayoría de los mexicanos se olvidó de la pandemia que dejó más de 330 mil muertos en el país. A cinco años de que se declarara la emergencia sanitaria a nivel mundial, en las calles de la Zona Rosa de la Ciudad de México poca gente usa cubrebocas, mientras que en Paseo de la Reforma, las personas se amontonan en las paradas del camión y cuando tosen ni hacen el intento de taparse la boca.
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Al corte del 3 de marzo, en el país había 384 casos confirmados de Covid-19 este año, según el Boletín Epidemiológico del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica de la Secretaría de Salud. La cifra contrasta con la del 26 de julio de 2022, cuando las autoridades reportaron 30 mil 497 enfermos en 24 horas.
Daniel Chi está enfermo de gripe. Dice que no quiere contagiar a nadie y no quiere ser como “otras personas que también tiene gripa, y no usan cubrebocas”.
Pero hay otros que sí usan cubrebocas como forma de prevención, como Carlos, quien tiene 16 años.
“No se sabe quién puede tener tuberculosis, hepatitis B o algún tipo de bacteria viral que te pueda hacer daño; lo utilizo cuando salgo y más cuando hay mucha gente. Me cuido porque también tengo familiares de la tercera edad y no quisiera que por mi culpa se contagiaran mis familiares”, cuenta Carlos.
El uso del cubrebocas cae en méxico a cinco años de la pandemia
Algunos restaurantes, bancos, oficinas y lugares públicos aún mantienen en sus entradas un despachador de gel antibacterial. Este objeto es herencia de la pandemia, de los pocos que quedan.
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Termómetros digitales, tapetes sanitizantes, mascarillas protectoras de rostro son estampas de un pasado que parece distante, pero que en realidad pasó hace menos de cinco años.
“Ya forma parte de nuestro estilo de vida, ya no hay una señal de alarma o de alerta epidemiológica, ni por las autoridades mexicanas de Salud. Eso no significa que lo desconocemos. Yo te aseguro que si ahora preguntamos en los hogares mexicanos cuántos tienen, por ejemplo, un oxímetro digital, la gran mayoría lo va a tener. Es decir, son temas que no han afrontado el paso del tiempo, pero que tienen ya su punto específico de utilidad”, asegura Jaime.
Pero el cubrebocas fue el que más produjo un debate público. El 2 de marzo de 2020, un par de días después de los primeros casos confirmados de Covid-19 en el país, el entonces subsecretario de Salud y encargado de combatir la pandemia en México, Hugo López-Gatell, aseguró que no había pruebas científicas que comprobaran que el uso de los cubrebocas impedía el contagio del coronavirus.
Estilo de vida post-pandemia
Jaime menciona que ciertos elementos de la pandemia, como el oxímetro digital, se han integrado al estilo de vida actual de los mexicanos, siendo útiles aunque ya no existan señales de alerta epidemiológica o alarma.
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“No hay evidencia científica para demostrar que los cubrebocas sirven para evitar el contagio del coronavirus. En general, hay que tener higiene, ya que ayuda a disminuir la carga de bacterias en la superficie común”, dijo.
Fue hasta julio de 2020 que el mismo Gobierno de México reconoció que el cubrebocas sí sirve e incluso le llamó “aliado de la prevención” al exponer históricamente su importancia en emergencias sanitarias.
“En la actual pandemia del Covid-19 ha orillado al mundo, nuevamente, a usar cubrebocas o mascarillas como una manera de reducir su contagio y propagación a través de gotas microscópicas en el aire al hablar, por un estornudo o tos de una persona infectada”, dice un comunicado de la Procuraduría Federal del Consumidor.
En opinión del diputado Éctor Jaime, más que minimizar la pandemia u olvidarla, el mexicano se hartó de usar diario el cubrebocas, de la sana distancia, de las restricciones que limitaron las actividades que normalmente realiza el ser humano, como acudir a lugares cerrados o públicos.
“Lo que sí es que hubo un cansancio de tres años bajo asedio, entonces mucha población sí se encuentra molesta y dice, ‘Ya para qué, ya pasó’. Hasta ahorita no ha habido unas señales de alerta por parte de en la Secretaría de Salud.
“La Covid-19 en sus variantes llegó para quedarse, la vacuna se estará aplicando probablemente, al igual que la influenza y siempre las medidas en invierno son medidas para tomarse por toda la población”, dijo el diputado federal.
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Los comerciantes también resintieron el bajo uso de cubrebocas. Ecuario Hernández, quien vende cinturones y carteras sobre Paseo de la Reforma, explica que otros ambulantes ya no venden cubrebocas porque dejó de ser negocio.
La señora Juana Reyes, quien vende periódicos y cubrebocas, platica que de los 50 cubrebocas que vendía diario durante la pandemia, ahora sólo vende cinco.
Jaime dice que el Gobierno de México no está preparado para enfrentar otra emergencia de este tipo.
“Claramente no estamos preparados, tenemos que tener muchas más actividades. Hay muchas cosas que se han dejado de hacer en investigación, planeación, transparencia y comunicación”, concluye el legislador.
Jonathan Padilla | El Sol de México
