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El legado de Los Fridos, homenaje a la escuela de Frida Kahlo

De poder rendir homenaje a la memoria de quienes nos han dejado un gran legado artístico.

De poder rendir homenaje a la memoria de quienes nos han dejado un gran legado artístico.
Foto:https://www.gob.mx/cultura/prensa/frida-kahlo-referente-del-arte-contemporaneo-de-mexico

Retratos, expresionismo y muralismo se muestran en las 74 obras que forman la exposición “El legado de una escuela. Los Fridos”, que se puede ver en la Casa de Cultura Jesús Reyes Heroles de Coyoacán.

Inaugurada por Arturo Estrada, uno de los dos alumnos sobrevivientes de Frida Kahlo, la exhibición permanecerá hasta el 6 de abril.

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En representación de la generación de muralistas llamada Los Fridos, por parte de la pintora Fanny Rabel(1922-2008), asistió su hija, la actriz Paloma Woolrich; acudió también Rina García, hija de Arturo García Bustos, y se informó que Guillermo Monroy se disculpó al sentirse indispuesto por un asunto de salud.

Estrada, en silla de ruedas, en un templete acondicionado, agradeció a los presentes.

“Hola amigos, me es grato saludarles. Me encuentro feliz de compartir con ustedes mi admiración y respeto para mi gran maestra Frida Kahlo, quien a pesar de que estuvo inmersa en un gran dolor físico después de su accidente, supo con valentía seguir creando hermosas obras de arte que han trascendido a través del tiempo.

“Mis compañeros Fanny Rabel, Arturo García, Guillermo Monroy y su servidor no sólo fuimos testigos de ciertos momentos dolorosos de la historia de la pintora mexicana, sino que nos vimos inspirados y transformados por el talento y la pasión que ella reflejó en su obra, quien dio gran inspiración a nuestras vidas.

“Me siento muy orgulloso de formar parte de este grupo tan especial y de poder rendir homenaje a la memoria de quienes nos han dejado un gran legado artístico cuya influencia y belleza siguen vigentes”, dijo el artista plástico.

Paloma Woolrich, actriz e hija de la pintora polaca Fanny Rabel, quien formó parte de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR) en México, habló sobre la creación del grupo de pintores que acompañó a Kahlo.

Los Fridos son un grupo de alumnos que estudiaron en la escuela de Pintura y Escultura La Esmeralda, donde tuvieron la fortuna de tener, entre otros grandes y enormes maestros, a Frida Kahlo.

“El director en aquel entonces Antonio Ruíz, desde mi punto de vista, planteó una educación muy diferente a la de La Academia de San Carlos. Digamos que sostuvo una línea pedagógica Montessori, libre, muy libre, libre incluso de pagos de inscripción y mensualidades, dando paso así a muchos jóvenes de escasos recursos, entre ellas mi madre Fanny, pero de enorme creatividad y pasión.

“Después de unos meses de impartir regularmente sus clases, Frida convocó a todos sus alumnos a su casa. Ahí podrían pintar al aire libre, facilitando a Frida el no tener que desplazarse hasta el centro de la ciudad, todos sabemos de su condición después del accidente”.

Al final sólo permanecieron cuatro: Guillermo Monroy, Arturo Estrada, Arturo García y Fanny Rabel, quienes estuvieron con Frida hasta su fallecimiento en 1954.

Woolrich se emocionó hasta las lágrimas al recordar las experiencias que su madre le narró, entre ellas las premisas básicas que esos jóvenes pintores aprendieron de Kahlo. La principal fue que el arte de pintar se aprende ejerciendo.

Frida fue, según me lo expresó muchas veces mi madre, una mujer muy sensible, una pintora y maestra muy generosa, alegre, amorosa, divertida y apasionada, que les enseñó a buscar no sólo la belleza superficial y decorativa, sino lograr plasmar un diálogo con los espectadores, con un arte que comunique, mueva las emociones, un arte comprometido”.

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La actriz, quien interpretó a su madre en la película “Frida, naturaleza viva” de Paul Leduc, agregó que su familia llegó a México en 1937 huyendo del nazismo.

“Era un México en plena ebullición cultural y política que asombró y sedujo a aquella adolescente de tan sólo 15 años”, concluyó.

Se agradeció la intervención de los curadores Eva Calderón y Marco Pitelli, el crítico de arte y escritor Jaime Moreno, así como de la maestra Hilda Trujillodirectora general de Cultura de Coyoacán, quienes hicieron posible el montaje de la exposición.

Alma Rosa Camacho | El Sol de México

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