SALAMANCA, Guanajuato. Conocido como “Willy”, “El Killer” del área salmantino, Francisco Villafaña Gómez es un exfutbolista profesional del Club Pachuca y Querétaro, así como del equipo Salamanca de Segunda División y recientemente reconocido por la Liga Salmantina de Futbol como uno de los jugadores que han puesto en alto al municipio.
A sus 82 años de edad y 50 años de haberse retirado del futbol profesional con el equipo de sus amores, los “guindas” del Salamanca, también es un hito en la formación de nuevos talentos, motivo de orgullo e identidad para el futbol de la localidad.
Aún con varias intervenciones quirúrgicas por las cuales ha atravesado por motivo de salud, “Willy” Villafaña acudió a recibir el reconocimiento brindado por la Liga Salmantina de Futbol, organismo deportivo del cual formó parte integrando las filas del equipo Vanguardia.
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“Me he reencontrado con grandes amigos que en su momento también fueron parte de ese gusto, de esa alegría por desarrollar el deporte que fue nuestra satisfacción, hemos recordado tantas cosas que nos llevaron hasta ese momento, qué más puedo sentir, estoy agradecido con la vida y Dios, porque nos ha dado eso que en algún momento fue una diversión y que final de cuentas lo seguimos disfrutando”, expresó.
Indico que: “las cosas se hacen primeramente por gusto y ese gusto te lleva a realizar cosas que a veces uno no se imagina y a experimentar una gran satisfacción, con el apoyo de varias personas que conocí en Salamanca, me llevaron a ese nivel, sin buscar algún reconocimiento, creo las cosas se dan por sí solas”.

En su mensaje dirigido a los presentes, destacó que el deporte lleva a realizar las cosas que gustan y satisfacen, “pero al mismo tiempo nos aleja de las adicciones, por un momento se vuelve aquéllo un ejemplo para generaciones que vienen atrás, todas esas cosas me dan dado resultado y puede seguir dando resultado para los jóvenes en un futuro”.
Francisco “Willy” Villafaña comenzó a desarrollar su gusto por el futbol, estando en la primaria; posteriormente ingresó al seminario para estudiar y ser misionero, pero las cosas no se le dieron; sin embargo, jugar a diario futbol le permitió desarrollar mucho más este deporte que tantas satisfacciones le ha dado.
A los 25 años, siendo estudiante de la escuela nocturna subprofesional, el padre Alcantar, el ingeniero Carreño y Roberto González, lo invitaron a jugar fútbol profesional.
Sin embargo, consideraba que ya se le había pasado la oportunidad llegó a pensar que el futbol sería una pérdida de tiempo ante su urgencia por terminar una carreta técnica para conseguir un trabajo.
Su talento, innato para jugar al futbol le permitió en 1965 ser parte del equipo Salamanca por tres años, después se fue a jugar al Pachuca de Primera División, volvió al Salamanca, donde jugó dos años más antes de emigrar al equipo Querétaro de Tercera División donde consiguió un ascenso, para después regresar otros tres años al equipo de sus amores, retirándose en 1974.
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Su debut como profesional sé dio tres días después que por primera vez fue a entrenar con Salamanca, lo hizo en clásico petrolero ante Ciudad Madero.
“Fue algo inolvidable y con lo cual aún sueño por las noches, anoté el único gol del partido que se jugó en el estadio Sección 24, fue un tiro de esquina que rematé de cabeza”.
Como futbolista profesional jugó dos finales por el ascenso a Primera División Profesional con el equipo Salamanca, una contra la Universidad de Nuevo León (1967) y otra contra la U de G (1973).
Además, fue convocado a la Selección Mexicana de Segunda División, sin embargo, por cuestiones internas del club no acudió.
A lo largo de su trayectoria deportiva jugó como extremo derecho y centro delantero, en promedio marcó entre 15 a 20 goles por temporada con Salamanca de Segunda División.
“Con Salamanca de Segunda División jugué casi ocho años, a lo largo de ese tiempo estuve ganando 200 pesos al mes y con trabajo en Pemex, al principio me sentía mal porque venían jugadores de las reservas de León que ganaban dos mil a tres mil pesos, yo tenía que levantarme todos los días a las seis de la mañana para ir a trabajar y saliendo a entrenar, eso era desgastante.
Pero creo cuando uno está joven, las cosas se ven con alegría, por el gusto que tenía por el futbol y pasó el tiempo tan rápido que las cosas se dieron favorablemente, estos amigos que ganaban buen dinero no sé qué se haría de ellos, pero yo quedé de planta en el departamento de Almacén de Pemex, actualmente tengo 22 años de jubilado, que más le pudo pedir a Diosito y a la vida”, destacó “Willy” Villafaña.
Agradecido con el futbol por todo lo recibido, decidió devolverle algo de ello y comenzó a trabajar en la formación de una escuela de futbol que lleva por nombre Rodolfo Prieto en honor a este gran impulsor del futbol en la localidad.
“Hace 22 años que la inicié, ahorita mi etapa como apoyo directo al futbol ya terminó, no estoy en buenas condiciones, a pesar de ello aquí andamos con muchas ganas y entusiasmo, ahorita nada más voy a ver los entrenamientos, eso me distrae mucho, siempre ha sido mi pasión”, concluyó.
