IRAPUATO, Guanajuato. Es en las calles del municipio donde se puede apreciar el trabajo infantil, es una problemática que va al alza, pues cada vez más niños y adolescentes buscan ganarse la vida y dejan sus estudios.
Es el caso de Luis Enrique Sánchez, un adolescente de 14 años que contó la razón de dejar la escuela y comenzó a trabajar como limpiador de parabrisas en los cruceros.
“Empecé a trabajar hace cuatro años, mi mamá está sola, trabaja todo el día y aún así falta dinero, la verdad es que quiero ayudarla y aunque sí me canso mucho, estoy feliz por conseguir aunque sea un poco más”.
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Explicó que lleva tiempo sin asistir a la escuela, situación que no le ha provocado preocupación alguna, ya que para él es más importante llevar comida a su casa y ayudar a su mamá.
“No voy a la escuela, por lo mismo de que tengo que trabajar, no me importa mucho no ir, aunque mi mamá se pone triste”.
Opinó que el estar en los cruceros ofreciendo su trabajo no es la mejor opción, pero aseguró que prefiere hacerlo que delinquir o consumir drogas.

“Realmente este trabajo no es lo mejor, pero es algo honrado porque no queremos caer en robar, la gente a veces es buena y nos da algo por limpiar sus vidrios, hay otros que ni siquiera nos voltean a ver o hasta nos avientan el coche”.
Mencionó que ha conocido a muchos chicos de su edad o un poco más grandes con los que ha entablado una buena amistad y se cuidan entre todos.
“Aquí venimos muchos a lo mismo y nos caemos muy bien, nos cuidamos entre todos, como no podemos estar aquí, luego nos toca irnos corriendo cuando vemos la patrulla, yo no entiendo por qué, si no estamos haciendo mal a nadie”.
