IRAPUATO, Guanajuato. A causa de la crisis hídrica en la entidad, los campesinos de Irapuato comenzaron a buscar otras opciones para obtener recursos para sobrevivir.
Tal es el caso de don Enrique Meza, un hombre de 67 años que se ha dedicado al campo alrededor de 30 años y quien se vio obligado a buscar otras opciones para generar dinero como el comprar verdura en el mercado y revenderla en las calles del Centro Histórico de Irapuato, pues desde que comenzó la crisis hídrica, perdió todos sus cultivos e inversión.
“Vendo nopales, frijol y también espinaca, cada bolsita en 15 pesos, desde temprano llego al mercado y compro poquito producto y me pongo a venderlo en la calle, no puedo quedarme mucho tiempo en un solo lugar, hay días en que me quedo aquí, otros por la parte de atrás del mercado”.
Esto es lo que ganan los escultores mexicanos al mes
El robo de maquinaria cuesta a los constructores 2% de las obras en Querétaro
La Comisión de Agua Potable y Femsa regalan agua en Altamira, Tamaulipas
¿Vas a volar desde el AICM? Prepárate porque rehabilitarán
Fitch Ratings le da calificación AAA a Guanajuato por sus finanzas sanas
Explicó que su profesión es ser campesino, pero tras la crisis hídrica ha tenido que buscar otras opciones para ganar lo suficiente para vivir junto a su esposa, ya que, dijo que todos sus hijos ya cuentan con sus propias familias y trabajos.
“Me dedico al campo desde hace 30 años, tristemente ya no es lo mismo que antes, perdí mucho el año pasado por la falta de lluvias, es por eso que mejor me puse a vender lo que compro acá”.
Añadió que, a pesar de que no ha llovido aún, sus tierras se encuentran listas para que, en cuanto haya agua, pueda seguir produciendo.

“Ahorita, con mucha fe de que sí caiga agua, mis tierras ya están preparadas y ya planté maíz, cacahuate, jitomate, pero mientras que esperamos las lluvias, tengo que seguir generando ganancias para mantener a mi esposa y a mí”.
Opinó que es muy triste que el campo esté muriendo, ya que muchas de las personas que trabajan en las tierras no tienen otra manera de ganar dinero, además de que la mayoría son mayores y no es tan sencillo conseguir un trabajo formal.
“Espero que esto cambie, porque me tocó el mejor tiempo para estar en el campo, pero también me está tocando el peor momento para ser campesino, me gusta mucho, pero tenemos que comer”.
