Dado que en México, 77 millones de personas están en riesgo de sufrir inundaciones y sismos, es importante que las personas y las empresas consideren al seguro como mecanismo de protección ante las catástrofes naturales, como los huracanes.
De acuerdo con Eikos, grupo mexicano asesor de administración de riesgos, falta una la cultura de la prevención, porque se cree que nunca se va a necesitar un seguro, cuando en realidad es una inversión al ver que hay una recuperación económica más rápida al sufrir el impacto de un evento.
Eduardo Gutiérrez, socio de Eikos y asesor de administración de riesgos, destacó que sólo quienes contaban con un seguro han podido recuperarse económicamente de las pérdidas que dejó Otis, registrado en octubre pasado en Acapulco, Guerrero.
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Tal es el caso, dijo, de hoteles, restaurantes y empresas que decidieron invertir en una póliza y actualmente han podido retomar sus actividades, “si no al cien por ciento, sí en un porcentaje”.

Mientras que la temporada de huracanes inició el 15 de mayo en el Pacífico y este 1 de junio empezará en el Atlántico, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) estima que al menos cinco fenómenos hidrometeorológicos impactarán a México este año, de los 29 que surgirán en ambos océanos.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) señala que México es una de las 10 naciones con mayor riesgo catastrófico por fenómenos naturales, 45 por ciento del territorio está expuesto a inundaciones y 40 por ciento está clasificado como zona sísmica, lo que podría afectar a cerca de 77 millones de personas.
Según Eikos, en 2023 México presentó la temporada de huracanes más intensa de los últimos 50 años, con las tormentas tropicales Max y Harold, los huracanes Beatriz, Hilary, Lidia, Norma, Idalia y Otis.

La Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) expone que, hasta el momento, Otis es ya el segundo huracán de mayor costo a las compañías de seguros, con un monto de 37 mil 384 millones de pesos, unos dos mil 075 millones de dólares.
Respecto al registro de los huracanes más costosos para las aseguradoras, el primer lugar lo ocupa Wilma (2005) con dos mil 566 millones de dólares, luego Odile (2014) con mil 380 millones de dólares, Gilberto (1988) con mil 246 millones de dólares e Isidore (2002) con un impacto de 454 millones de dólares en bienes asegurados.
El directivo de Eikos subrayó que si bien la temporada de huracanes de este año termina el 30 de noviembre, resulta relevante considerar un seguro ante este riesgo.
Expone que para asegurar los bienes ante los huracanes, es necesario contratar una cobertura de riesgos hidrometeorológicos, causadas por avalanchas de lodo, granizadas, heladas, huracanes, inundaciones, golpe de mar, marejadas, nevadas y tiempos tempestuosos.
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Indicó que cuando se busque asesoría para contratar un seguro, es importante cerciorarse que el asesor o agente de seguros esté certificado ante la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas.
También recomendamos preguntar todas las dudas posibles y pedir que le presenten al menos dos propuestas de aseguramiento. El seguro debe ser un traje a la medida que cubra las necesidades de cada persona o empresa”, finalizó.
