TAMPICO, Tamaulipas. La vida personal de los integrantes de las familias de desaparecidos está en pausa, pues trabajan día y noche en su lucha por encontrar a sus hijos, a sus esposos, a sus hermanos, algunos con picos y palas escarbando en el monte, otros estudiando leyes para presionar con argumentos a las autoridades que poco o nada hacen por cumplir con sus promesas de hallarlos.
Desde que su hermano Roberto fue secuestrado en 2013 y, finalmente, desaparecido en 2014 en Reynosa, la vida personal de Delia Quiroa y la de su madre María Icela Valdéz, están en pausa.
“Yo no tengo vida, el tiempo que me queda libre que pudiera utilizarlo para recreación o vacaciones, lo uso para estudiar, para aprender de leyes, no me pesa porque ayudo a otras personas, pero ¿qué necesidad tengo yo de estar encima de ellos (las autoridades) para que hagan algo?”, indicó.
Inicialmente buscaron a Roberto con vida, sin embargo, ahora la localización se realiza en fosas y en posibles campos de exterminio, de esos que abundan en Tamaulipas y en el país.

La activista y representante del colectivo Diez de Marzo que, en agosto del 2021, logró realizar una búsqueda ciudadana en el predio “La Bartolina” ubicado en Matamoros, a pocos metros de Estados Unidos, tras pedirle permiso al crimen organizado, urgió a que las personas encargadas de dar con las personas en desaparición cuenten con un perfil adecuado.
Los integrantes de este colectivo tamaulipeco han sostenido nueve reuniones con el subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas, sin que hayan obtenido avances en la búsqueda de sus familiares.
Es por ello que las buscadoras de Tamaulipas reprueban el desempeño del subsecretario Encinas, y exige su renuncia, por no cumplir con sus promesas y hacer una simulación de instituciones dedicadas a la búsqueda de las personas desaparecidas.
“Exigimos su renuncia. Hemos tenido muchas reuniones con Encinas y él siempre se compromete a ayudarnos y siempre nos dice que se va a resolver el problema, que va a implementar una base de datos forense, que va a haber una base única donde uno puede reportar a una persona desaparecida y hasta la fecha no hay nada”, declaró la representante del colectivo, Delia Quiroa.
En Tamaulipas, de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, existen 12 mil 155 desaparecidos, lo que coloca al estado en el segundo lugar a nivel nacional sólo por debajo de Jalisco.
La activista destacó que el Centro de Identificación Humana que han presumido las autoridades federales se dio por la presión de la comunidad internacional.
“No hay nada en concreto que veamos que Alejandro Encinas está trabajando, si ahorita está trabajando y ya salió del Centro de Identificación Humana y anda presentando algunas cosas es porque vino el Comité de Desaparición Forzada de la ONU y emitió ciertas recomendaciones”, afirmó.
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De acuerdo con Delia Quiroa, la persona encargada de esta problemática, junto con su personal, debe estar sensibilizada con la tragedia que enfrentan los buscadores.

“Que tenga una preparación psicológica para tratar con la gente porque nos maltratan, nos tratan mal, se burlan de nosotros, son cínicos”, afirmó.
Para la representante del colectivo Diez de Marzo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha creado instituciones débiles, sin presupuesto, solamente de apariencia.
“No tienen patrimonio propio, todo lo rentan, así a dónde vamos a ir a dar. El problema de los desaparecidos va a durar décadas, esto no se va acabar ahorita; podemos avanzar pero que se va arreglar y que se van a entregar los cuerpos de la noche a la mañana, pues no”, dijo.
Consideró que estos organismos deben de contar con un inmueble fijo, con equipo y tecnología para que los trabajos tengan la certidumbre que pese a los cambios políticos el trabajo continuará.
“Estan rentando todo, el Centro de Investigación e Identificación Humana es un edificio en comodato, imagínese, lo que tratan es salir del paso”, aseveró.
“Queremos personas que hagan instituciones porque a partir de esto, siempre va a haber homicidios, lamentablemente siempre va a haber casos de esos, que mejore que queden las instituciones bien cimentadas”, añadió.
La historia de Miriam Rodríguez González, que supera la ficción aunque inspiró la película La Civil (Teodora Mihai, 2021), inició un 23 de enero del 2014 cuando su hija Karen, de 20 años, fue secuestrada en San Fernando, Tamaulipas.
La joven nunca más volvió a ver a familia, para ubicar a los responsables, la madre se pintó el cabello y se apostó frente a las casas y trabajos de los sospechosos, en septiembre del 2014 ella misma obtuvo la confesión de donde podrían estar los restos de su hija.
La activista sabía del riesgo que esto implicaba, así que solicitó el apoyo de las autoridades e ingresó a un sistema de protección, sin embargo, esto no impidió que justo afuera de su casa “protegida”, Miriam fuera asesinada a balazos por un grupo de desconocidos; era el 10 de mayo del 2017, Día de las Madres.
Mientras que el primero de marzo de este 2022, la búsqueda de Guillermo Gutiérrez Riestra, quien dirigía el colectivo Amigos y Familiares de Desaparecidos en Tamaulipas, concluyó con su muerte.
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El hombre, residente de Ciudad Victoria, que desde hace 11 años se convirtió en un buscador de personas desaparecidas en Tamaulipas tras el secuestro de su pequeña hija Raquel, llegó hasta la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para exponer la tragedia de los desaparecidos en la entidad.

“Tu ausencia impuesta me devuelve a la realidad, ¿Qué padre puede soportar el secuestro de su hija no dos años, sino un segundo? “, cuestionaba Guillermo en el poema “Te Busco”: Llevo en mis espaldas cargando la cruz de no saber de ti, ven”.
