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La Opinión

La pelea de los Fernández arrastra a una crisis política y económica a Argentina

Hay una ruptura política de gobierno de Argentina entre el presidente Alberto Fernández y su vicepresidenta Cristina Fernández

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Argentina atraviesa por una grave crisis de gobernabilidad derivada de la ruptura política de gobierno entre el presidente Alberto Fernández y su vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien al puro estilo de Vladimir Putin o Álvaro Uribe, limpio el camino para la llegada del mandatario en el poder, para con ello poder seguir operando a su gusto.

Casi todas las crisis políticas y económicas que ha padecido el país sudamericano, en la última década del siglo pasado y lo que va del presente, el peronismo se ha encargado de darles solución y ha sacado a flote a esa nación, pero hoy esa formación política está en pleito, entonces, ¿quién los va ayudar con este nuevo problema?

Mauricio Macri –antecesor de Alberto Fernández– dejó a Argentina en cesación de pagos y una deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 44 mil millones de dólares. Además una inflación por arriba del 50 por ciento. Hoy los argentinos han pérdido la fe en su Presidente y su vicepresidenta, por eso el desánimo viene ganando terreno.

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Uno de los síntomas más claros de esa crisis que vive Argentina, se pudo comprobar con la renuncia acelerada del ministro de Economía, Martín Guzmán, evidenció lo fracturado que está el poder gobernante en ese país y dejó claro el poder demoledor del kirchnerismo sobre el mandatario Fernández y sus seguidores más cercanos.

La designación del relevo de Guzmán se llevó casi dos días por la falta de acuerdo entre Alberto y Cristina, según la prensa sudamericana llevaban meses sin cruzar palabra en privado, pero urgía resolver el hueco de gobierno y emergió el nombre de Silvina Batakis, una economista de entorno kirchnerista.

Batakis tomó la papa caliente, el Ministerio de Economía, y prometió obedecer a Alberto Fernández, o al menos eso dijo, y cumplir con el acuerdo con el FMI firmado por su predecesor, pero falta ver si en los hechos, Cristina decide que las cosas serán de otra manera a como las visualiza el Presidente.  

Lo cierto y real, es que los Fernández se han vuelto a hablar, porque el fantasma de una debacle de su gobierno los acecha, sobre todo, por la fragilidad de su alianza que nació en 2019, con una vicepresidenta con poder de voto imponiendo en Casa Rosada a un mandatario sin poder.  

De acuerdo con el diario español El País, Claudio Belini, historiador económico de la Universidad de Buenos Aires, coincide en que parte del problema es que se ha perdido la base social del peronismo primigenio, aquel que en los años 50 pareció imparable. “La sociedad argentina ya no es esa sociedad industrial y organizada en sindicatos”.

En septiembre de 2021, tras las primarias legislativas, en las que el oficialismo no tuvo buenos resultados (que se replicaron parcialmente en las elecciones), hubo una fuerte sacudida en la coalición de Gobierno y ahondó los problemas internos.

El 15 de septiembre, públicamente, el ministro del Interior, Eduardo Wado de Pedro, puso su renuncia a disposición de Alberto. No fue solo él: también lo hicieron los ministros de Justicia, Medio Ambiente, Cultura y Ciencia y Tecnología, todos cercanos a la vicepresidenta.

Finalmente, el único de ellos al que Fernández le aceptó la renuncia fue al ministro de Ciencia y Tecnología. Pero no fue el único cambio en el gabinete.  El 16 de septiembre, la vicepresidenta Cristina publicó una explosiva carta en sus redes sociales.

Un año antes había difundido otra en la que decía que en el gabinete había funcionarios que no funcionaban. Ahora insistía con falencias en la gestión, especialmente la económica. Apuntó contra el entonces vocero de Alberto, Juan Pablo Biondi, un hombre muy cercano al Presidente, al que acusó de realizar operaciones en su contra.

Por su lado, Máximo Kirchner, hijo y operador político de Cristina, renunció a la presidencia del bloque de Diputados del Frente de Todos, el 1 de febrero de 2022, en rechazo al acuerdo con el FMI, es también el líder de La Cámpora, agrupación política estrictamente alineada con la vicepresidenta, y a la que pertenecen varios funcionarios nacionales.

En el interior de Argentina, los gobernadores cada vez se muestran más alineados con el kirchnerismo y es desde ahí donde se dará la madre de las batallas, donde se percibe que la ganadora será la vicepresidenta que no tiene la menor intención de dejar de mover los hilos de poder y sí de despedir al Presidente que le salió respondón.

Para muchos Cristina, tiene el apoyo de los tres principales miembros de la coalición peronista del Frente de Todos, que se completa con Sergio Massa, el presidente de la Cámara de Diputados, y Alberto al parecer sólo fue un instrumento o cortina para maquillar los verdaderos intereses del kirchnerismo.

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Aunque la situación ya es critica parece que lo peor está por venir, faltan unos 15 meses para las elecciones y el peronismo volverá al ring electoral, pero esas peleas primero serán de manera interna.

Este pleito por el poder le queda mucha cuerda y Cristina seguro está dispuesta a dar la batalla para tratar de revertir el problema de desobediencia que le generó el Presidente Fernández, lo cierto es que ella y sus cercanos moverá todos sus recursos para seguir en el poder. O usted ¿Qué cree?

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