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Sonora

Los mayo, seri y yaqui venden arte en su tienda en Sonora

La Cooperativa de Artesanos Indígenas vende arte elaborado con las manos y mente de los mayo, seri, yaqui, pima, guarijío, cucapá, kikapú.

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HERMOSILLO, Sonora. La Cooperativa de Artesanos Indígenas de Sonora parecería que es una sala de exhibición de un museo, pero en realidad vende y comercializa el arte elaborado con las manos y mente de los mayo, seris, yaquis, pimas, guarijíos cucapás, kikapús y hasta productos de los triquis, una etnia no originaria de la región pero que se asentó en ella. 

Los estantes de esta tienda ofrecen la artesanía elaborada por ocho pueblos indígenas habitantes de Sonora y otros estados como Oaxaca, con quienes se trabaja para que sus productos salgan de sus comunidades, alcancen nuevos mercados y sean pagados a precios justos.

Lutisuc Asociación Cultural es la organización no lucrativa que impulsó y ha acompañado el proyecto de la cooperativa de artesanos desde 2015, una extensión que nació de un trabajo constante con las etnias de Sonora desde hace más de veinte años, asegura Karla Soto Ramírez, coordinadora de programas de Lutisuc Asociación Cultural.

El objetivo siempre ha sido impulsar al gremio artesanal mediante la preservación y difusión de las culturas indígenas de Sonora, que además han viajado y se han expuesto incluso a nivel internacional, señala a Cobertura 360.

La cooperativa es un organismo constituido en su totalidad por artesanos indígenas de todo el estado, donde puedes encontrar diferentes tipos de artesanía, desde la tradicional, que se utiliza para fiestas y rituales, hasta la artesanía de tipo utilitaria y ornamental, y cada pieza es elaborada artesanalmente por un miembro de alguna comunidad indígena.

Karla Soto Ramírez, coordinadora de programas de Lutisuc Asociación Cultural.

La agrupación está integrada por 132 artesanas y seis artesanos, donde, por ejemplo, su presidenta es una mujer seri de la comunidad de El Desemboque, en el municipio de Pitiquito, y el tesorero, es un hombre mayo originario de San José de Masiaca, en Navojoa.

En la tienda, puedes encontrar en exposición y a la venta creaciones de los pueblos originarios mayo, seri, yaqui, pima, guarijío, cucapá y kikapú y, más recientemente, de la etnia triqui, proveniente del sur del país y con algunos miembros asentados en Sonora desde hace más de tres generaciones.

Los estantes de la CAIS, como se le conoce a la cooperativa, tienen figuras de danzantes de venado y pascola -que pertenecen a los pueblos yaqui y mayo-, cestería y figuras de palofierro de origen seri y blusas bordadas a mano por mujeres pima o guarijío, pero también una gran cantidad de aretes, pulseras y collares, cojines, bolsos, tapetes, máscaras, juguetes tradicionales y otro sin fin de artículos artesanales de todos los grupos étnicos, donde cada objeto muestra la belleza y grandeza del desierto, los valles, la sierra y el mar.

“Aquí, los artesanos tienen una sala permanente de exposición y venta de sus piezas, donde tienen la seguridad de que lo que están vendiendo tiene un precio justo”, dijo Karla, “es un lugar fijo que a ellos les da esa seguridad de que nadie les va a regatear”.

Para este fin, Lutisuc otorga capacitaciones a los artesanos, para que comprendan el precio de su trabajo no se basa solamente en los materiales que usan, sino en lo valiosa que es su mano de obra.

El precio de cada pieza expuesta en la cooperativa es fijado por los mismos artesanos, por lo que las ganancias se reciben de forma íntegra. Por otro lado, Lutisuc, como apoyo al gremio artesanal, corre con la gran mayoría de los gastos operativos de la tienda y de las capacitaciones, con recursos que obtienen mediante proyectos.

La función de este espacio no es solo vender, agrega Karla, sino que además cada comprador recibe información y charlas de sensibilización sobre las piezas que se llevan: Se les explica la cultura, su historia, los materiales utilizados y el proceso artesanal que distingue al grupo.

“Explicar el precio tiene un por qué”, comenta Karla.

Por ejemplo, para las coritas -cestas tejidas por mujeres seris-, que son de las piezas con precios más altos, se habla de que el contexto en el que ellas las realizan no es nada fácil, como recoger la materia prima del desierto, ponerla al calor para poderla ablandar y desgastarse sus dientes al momento de tejer; es un proceso muy complicado y muy minucioso.

Karla Soto Ramírez, coordinadora de programas de Lutisuc Asociación Cultural.

El precio de una de estas cestas tradicionales de tejido fino, donde cada una de ellas puede elaborarse en un lapso de tres a diez años, puede variar entre los cinco y los 60 mil pesos. Fuera de estas piezas, en la CAIS pueden encontrarse artesanías desde los 20 pesos, calcula.

“El ingreso que obtienen por las artesanías vendidas, es utilizado mayormente para satisfacer necesidades diarias, por ejemplo, para las artesanas significa poder comprar las tortillas del día, los útiles escolares o los zapatos de los hijos, y por ello es de suma importancia en la economía de las familias”.

Hay etnias que por su cercanía a la urbe, como los mayos y yaquis, no tienen tanto problema con el acceso a los servicios básicos, pero, la mayoría de los artesanos del resto de las etnias sí viven con bastantes dificultades.

“Hay comunidades donde no hay luz ni agua, donde sus casas no tienen cosas tan básicas como paredes o techo y donde el simple acceso a los pueblos es extremadamente difícil, porque no existen caminos… hay mucha precariedad en ese sentido”, explica.

Por si no fuera poco, no solo en Sonora sino en todo México existen artesanos mayo que se ven obligados a bajar sus precios, agrega. Deben ceder a las presiones de la producción masiva de las fábricas que imitan sus bordados y los comercializan a precios excesivamente bajos.

“Es una competencia bastante injusta, porque hay gente que realmente se dedica y vive de esto y debe ceder ante este tipo de condiciones para poder seguir produciendo, por eso, la invitación de la CAIS es a ser más respetuosos con los procesos de las personas y apoyar al mercado local”.

La CAIS se encuentra en el segundo piso de Plaza Bicentenario, ubicada en el centro histórico de Hermosillo y sus productos también pueden comprarse vía internet en www.cais.com.mx/ o a través de sus redes sociales en Facebook e Instagram.

Se muestra el arte en la tienda de los los mayo, seri, yaqui, pima, guarijío, cucapá, kikapú.