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Inclasificables

El rock y su relación con las fuerzas ocultas o del Diablo

Las acusaciones de satanismo contra el rock han existido casi desde siempre, en mayor o menor medida se pueden localizar en la imagen, las frases y las actitudes de cientos de rockeros que, conscientes o no, rinden tributo a Satán

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Foto: Facebook Oficial Rolling Stones y The Beatles

La relación del rock con las llamadas “fuerzas ocultas” data prácticamente de los inicios del género musical, o incluso desde antes que se le conociera con ese nombre. Ya en la década de los treinta del siglo pasado, el legendario guitarrista de blues, Robert Johnson, fue acusado de haber vendido su alma al Diablo, porque se vio un notable avance en su técnica con dicho instrumento, prácticamente de la noche a la mañana, lo cual argumentaron que sólo pudo haber sido producto de un pacto de esta naturaleza.

A partir de los 50s, las innumerables historias de rebeldía y excesos protagonizados por muchos de los artistas del género, serían asociadas, a veces con razón y a veces por puro fanatismo, en una relación que se ha vuelto prácticamente un cliché con el paso del tiempo.

En su libro The Ultimate Evil, el investigador Maury Terry escribía que entre 1966 y 1967, el culto satánico conocido como Process Church “buscó reclutar a The Rolling Stones y The Beatles”. Terry aseguraba que durante ese período, una foto de Marianne Faithfull, la popular exnovia de Mick Jagger, apareció en un número de la revista de dicho culto, The Process, posando como muerta y con una rosa en la mano.

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Pero un vínculo más contundente entre los Rolling Stones y Process Church parece ser Kenneth Anger, una especie de discípulo del “padre fundador” del satanismo moderno, Aleister Crowley.

Aseguran que Mick Jagger tuvo contactos con el “padre fundador” del satanismo moderno, Aleister Crowley.

Anger, quien fue una especie de niño estrella del cine de Hollywood, se convirtió en un devoto discípulo de Crowley, quien era conocido por practicar aquelarres satánicos en varias ciudades de Estados Unidos, en los que incluso se sacrificaba a menores de edad.

En su libro Up and Down WIth the Rolling Stones, el autor Tony Sanchez describe que entre 1966 y 1967 Process Church estaba reclutando militantes en Londres, y que tanto Mick Jagger como Keith Richards y sus novias, Marianne Faithfull y Anita Pallenburg, “escucharon embelesados mientras Anger los convertía a los poderes y las ideas de Crowley”.

De hecho, mientras estaba en Inglaterra, Anger trabajó en un cortometraje dedicado a Aleister Crowley, llamado Lucifer Rising, en el que aparecen el músico Robert “Bobby” Kenneth Beausoleil y de nuevo Marianne Faithfull, así como el hermano menor de Mick Jagger, Chris, y el guitarrista Jimmy Page (Led Zeppelin), en el papel de hombre estela de la revelación.

La música de dicha película fue compuesta por Jagger y se dice que después de su lanzamiento, Marianne Faithfull viajó hasta Egipto para participar en la representación de la película de una misa negra de The Process Church. Unos meses más tarde, Beausoleil regresó a California para cometer el primero de una serie de asesinatos de la familia Manson, por lo que fue arrestado y cumple cadena perpetua junto a Charles Manson.

En Londres, Anger había logrado reclutar para el culto satánico a la novia de uno de los Rolling Stones, Anita Pallenberg. Sanchez, quien era amigo de la banda, escribe sobre la chica, quien primero fue novia de Brian Jones y luego de Keith Richards: “Estaba obsesionada con la magia negra y comenzó a llevar un hilo de ajo a todas partes, incluso a la cama, para alejar a los vampiros… Sus ceremonias se volvieron cada vez más secretas y me advirtió que nunca la interrumpiera cuando estaba trabajando en un hechizo “.

Finalmente, en 1967 los Rolling Stones lanzan el álbum Their Satanic Majesties Request, cuyo título muchos vieron como una confirmación de su vínculo con Anger y la Process Church.

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Unos meses antes, The Beatles habían lanzado su clásico álbum Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band, en cuya portada se incluían, declarado por ellos mismos, a muchos de sus héroes y entre ellos figuraba precisamente Aleister Crowley.

Por ello, rápidamente se rumoró que el hecho de que la primera línea de la canción que da título al disco comenzara con la frase “Fue hace veinte años hoy”, era una clara referencia al vigésimo aniversario de la muerte del sacerdote satánico.

Aliester Crowley es, sin duda, uno de los principales “maestros” espirituales del rock, cuya máxima “Haz lo que quieras, será toda la ley” se convirtió en una especie de “mantra” del famoso “sexo, drogas y rock and roll” de los años sesenta, como confirmaría el propio Jonh Lennon durante una entrevista con David Sheff y G. Barry Golson, de la revista Playboy:

“Toda la idea de Los Beatles es hacer lo que quieras, ¿verdad? Asumir tu propia responsabilidad. ¡Haz lo que quieras!”, y matizaba: “Siempre y cuando no lastimes a nadie”.

Otro de los discípulos devotos de Crowley fue el guitarrista de Led Zeppelin, Jimmy Page, quien además de comprar la llamada “casa de los horrores” de Crowley, ubicada en Lock Ness, donde éste realizaba sus rituales y sus sacrificios de sangre, también hizo inscribir las enseñanzas de éste: “Haz lo que quieras” y “Así que hazlo” en ambos lados del LP Led Zeppelin III.

Sobre el tema, Page diría posteriormente que era algo de lo que no le gustaba hablar, ya que lo hacía ver como una persona excéntrica.

Pero quizá uno de los rockeros que veneraron más abiertamente al apóstol de Satán es Ozzy Osbourne, quien junto con su banda Black Sabbath usó imágenes de pentagramas y crucifijos invertidos en sus álbumes, con canciones sobre magia negra y ocultismo.

Ya en su etapa como solista, Osbourne le dedicó a Crowley la canción Mr. Crowley, que venía incluida en su álbum debut Blizzard of Ozz (1980).

El género musical que más ha abrazado este culto es el llamado black metal, y en particular el de los países escandinavos, en donde han surgido algunos de los actos musicales más extremos.

Aunque durante la década de los ochenta, el black metal de esa región sólo consistía en bandas de heavy metal que compartían letras satánicas, fueron sus sucesores, considerados como la “segunda ola del black metal” quienes, en la búsqueda de ser más extremos, llegaron mucho más lejos.

Por ejemplo, en los años noventa surgieron algunos de los nombres más influyentes de este estilo, algunos de los cuales se volvieron conocidos a nivel mundial cuando se reveló que varios de sus miembros habían sido responsables de un par de asesinatos y de una ola de quemas de iglesias.

Algunos de estos grupos, que se referían a sí mismos como parte del “Círculo Negro”, se reunían en una tienda de discos llamada Helvete (“Infierno”), en Oslo, y solían expresar opiniones extremas anticristianas y misantrópicas, presentándose a sí mismos como militantes satanistas que buscaban sembrar el terror, el odio y la maldad.

En 1993, varios de ellos fueron detenidos y condenados por delitos como incendio premeditado, asesinato, agresión y posesión de explosivos, sin que prácticamente mostraran remordimiento por sus acciones.

Para 1996 se habían producido al menos 50 ataques a iglesias en Noruega, siendo responsables principalmente fanáticos del black metal.

Con el paso del tiempo, y tras el asesinato y suicidio de algunos de los miembros más prominentes de esa escena, el movimiento perdió un poco de fuerza y los medios dejaron de prestarle atención.

Tampoco hay que escarbar en los géneros musicales más rudos para encontrar referencias a este tipo de cultos. Durante años se señaló que en México algunos de los artistas más comerciales tenían algún tipo de relación con las fuerzas malignas, desde Verónica Castro, con su “Macumba”, hasta su archirrival Lucía Méndez, quien además de actuar en la telenovela de El Extraño Retorno de Diana Salazar, también cantó “Un alma en pena”, el tema principal de su banda sonora, en el que se relata el sacrificio de una mujer.

Casos similares se conocen alrededor de cantantes como Gloria Trevi, quien en una de sus canciones incluía grabaciones que al tocarse la revés decían: “Lo hiciste mal / Por eso deben obedecer”, o del vocalista de Depeche Mode, Dave Gahan, o de la española Alaska, quien este 2021 lanzó una canción llamada “Satanismo, arte abstracto y tecnopop”, con la que posiblemente confirmaba su militancia en este culto. Hace unos meses, durante una entrevista para el suplemento Normal, ella divagó un poco y aseguró que sólo le interesa el satanismo como una referencia cultural, entre tantas.

Los rastros de éste y otros cultos están ahí, para el que quiera encontrarlos. En mayor o menor medida, se pueden localizar en la imagen, las frases y las actitudes de cientos de rockeros que, conscientes o no, rinden tributo a Satán.

Alejandro Castro | El Sol de México