:)

La Opinión

“Carlos Marín prefiero ser pobre diablo a rico chayotero”

Carlos Marín Martínez “pitorrear” de la investidura presidencial utilizando a los reporteros que cubren la fuente presidencial y las conferencias de Andrés Manuel López Obrador

Published

on

Carlos Pozos

Carlos Marín Martínez refleja un complejo de inferioridad en su columna Asalto (o ¿Insulto?) a la razón, que tituló Se pitorrean de la investidura publicada en el periódico Milenio Diario. Ese texto lo dibuja de cuerpo entero por su poca seriedad como columnista de un medio tradicional y como periodista que se hace llamar cuando todos saben que vivía de escribir para el poder neoliberal.

Calificar como la “miserable condición humana” del compañero de “Puntos suspensivos” Héctor Tlatempa descalifica y desvalora su inexistente condición de “periodista serio”, y lo coloca al nivel de su desgastada imagen ante un gobierno que se levanta entre zancadillas por una transformación de fondo de la vida pública del país.

Es tan cobarde que, como no es capaz de dirigir sus argumentos a presidente de la República, se desahoga con los humildes reporteros que nos toca cubrir las conferencias presidenciales.

¡Las palabras deben usarse para enaltecer, nunca para ofender, eso sólo lo saben los verdaderos periodistas, el periodismo no se mancha! -es pedir mucho en este caso-.

Lee: Carlos Marín no te metas con los perros, porque sí son incondicionales

Respecto a mi persona: Carlos Marín dijo que yo era un “pobre diablo”, porque antepongo el reconocimiento a la investidura presidencial las palabras: “Primer presidente de la Cuarta Transformación, su servidor Carlos Pozos…”

Esas palabras que ofenden al “ejemplo del periodismo horado, con rigor y credibilidad” como Carlos Marín se define o al chayotero profesional que así se le califica por gran parte de la sociedad de tez morena, resentido en este gobierno por no cobrar las insultantes cantidades que recibía de anteriores administraciones por “publicidad”.

De acuerdo con el diccionario, un “pobre diablo” es un adjetivo que significa “el que no tiene lo necesario para vivir o desarrollarse” y aquí, mira Carlos Marín, te digo que te equivocas como siempre.

Afortunadamente cuento con lo suficiente para vivir y desarrollarme de manera honrada por el ejercicio de mi profesión, no tengo fortuna monetaria ni bienes raíces, pago puntual mi renta en dónde habito con una familia que trabaja día con día como lo hacen millones de mexicanos y nunca le he quitado el dinero del pueblo que debía administrar los gobiernos conservadores y destinaban al medio impreso que te expulsó del cargo el 31 de julio del 2018.

Aseguras Carlos Marín, como se lee en tu texto “nota que le prepara la oficina de comunicación presidencial”, al igual la recua de tus amigos y colegas como Joaquín López, Ciro Gómez, Carlos Loret, Ricardo Rocha y el payaso de Víctor Trujillo, aseguran que nos dan las preguntas a los reporteros de la primera fila desde la Dirección de Comunicación Social de la
Presidencia de la República, a cargo de Jesús Ramírez Cuevas. Por eso les exijo que muestren las pruebas, porque el que acusa tiene la obligación de demostrar y ya van más de dos años de falsedades.

Creo comprender tu molestia, porque después de ser un vocero y servil alfil de anteriores ex presidentes, debe ser angustiante no estar más en la nómina de la presidencia de la República.

Aquel “Cuarto Poder” como se concebía a los medios masivos de antes y que hoy, gracias al poder de las redes sociales y al arribo de un gobierno valiente, aquel cuarto poder prácticamente está por pasar a la historia negra del país, junto con todos sus desacreditados vividores, que tienen por como parte de su vida una doble moral.

Lee: Joaquín El Chapo Guzmán presentó a Juan Carlos Rodríguez Abadía “Chupeta” con El Cártel de Sinaloa (XIV)

En realidad, quien se quiso “pitorrear” de la investidura presidencial utilizándonos, eres tú Carlos Marín Martínez, pero es tan menor ya tu calumnia, digo tu columna, en Milenio Diario, que hasta para hacerlo hay que tener estatura.

¡Yo si prefiero ser pobre diablo, a que me digan y señalen en lo privado y público como rico chayotero!

Seguir Leyendo
Publicidad