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Sonora

Las exploraciones de mineros en Mulatos dan más datos arqueológicos de los pimas

El proyecto arqueológico de los antiguos pimas en la zona de Mulatos, en el municipio de Sahuaripa, es algo que no deja de maravillar por los hallazgos en las excavaciones

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HERMOSILLO, Sonora. El proyecto arqueológico de los antiguos pimas en la zona de Mulatos, en el municipio de Sahuaripa, es algo que no deja de maravillar por los hallazgos en las excavaciones.

La doctora Patricia Olga Hernández Espinoza, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), explicó que se trata de un proyecto de salvamento arqueológico que se llevó a cabo en varias temporadas, cerca de Yécora, en la sierra de Mulatos.

Los pimas son un pueblo indígena que habita en la Sierra Madre Occidental, donde colindan el sureste de Sonora y el suroeste de Chihuahua.

Indicó que a partir de la explotación minera fueron los trabajadores quienes avisaron al Centro INAH Sonora que había restos y por eso se hicieron las exploraciones y el proyecto de salvamento que inició el primer rescate en octubre de 2015.

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Posteriormente, abundó, se hizo una temporada en la covacha La Yaqui en 2016 y para 2017 se hizo una excavación al otro lado del cerro, en un lugar conocido como “abrigos rocosos de las angosturas”.

“Sabemos que son antiguos pimas porque la información arqueológica que salió del proyecto, que es la parte que hizo Júpiter Martínez, el arqueólogo que participó en el proyecto, es que los asentamientos son parte de los terrenos que debieron haber cultivado en tiempos muy antiguos los ancestros de los pimas actuales, los primeros pobladores de los pimas actuales”, dijo.

La antropóloga física expuso que hasta el momento se encontraron cuatro fardos funerarios, que son una especie de bulto textil en el que se envuelve el cuerpo; así como al menos 25 individuos más representados por sus huesos, entre hombres, mujeres y niños.

“Había unos que fueron sepultados en una cueva, que nosotros les llamamos la covacha La Yaqui, era un grupo familiar, estaban emparentados por el lado paterno, no fueron enterrados al mismo tiempo; la cueva se utilizó por espacio fúnebre por mucho tiempo y lo que hemos encontrado alguno de los integrantes de un grupo familiar extenso”, subrayó.

Señaló que para saber más de estos restos, se mandaron a analizar algunas muelas principalmente, pero también dientes, lo que arrojó que se trata de individuos que vivieron entre el siglo XI y XII después de Cristo.

También se pudo conocer el estado de salud que tenían, el cual era sumamente precario, lo que los lleva a deducir que eran pobladores pobres, que cazaban, recolectaban y en algunos casos cosechaban, abundó.

La investigadora señaló que este grupo practicaba la agricultura, por ejemplo de maíz, frijol y tomate, pero de manera incipiente, prácticamente para autoconsumo y sostener las necesidades alimenticias de los pobladores que estaban asentados en ese lugar, que se estima que no fueron muchos, además de que recolectaban quelites.

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“Hay una zona que está rodeada de arroyos y es donde pasa el arroyo Mulatos y todos esos son lugares de asentamiento de los antiguos pimas y por otras informaciones a través de datos etnolingüísticos, también sabemos que los ocupantes de esa región, en la esquina de Sonora, donde está el municipio de Sahuaripa, donde hace esquina con Chihuahua, en esa parte es la región donde está el pueblo de Mulatos, del río de Mulatos, es una zona serrana y que actualmente es una zona de exploración minera ”, detalló.

La investigadora mencionó también a través de este análisis de la dentadura igualmente pudieron conocer su alimentación, a base sobre todo de frijol, tomate, agaves, miel de mezquite, quelites, nueces, entre otros.

También detectaron que al menos dos cuerpos de los que estudiaron no crecieron en la región donde fueron sepultados, sino que son de otras culturas, uno de ellos de la cultura de Casas Grandes, Chihuahua o más hacia el este.

“Tiene modificación en el cráneo, que no es común en Sonora y es más común en esos lugares; y hay otro que sabemos que no creció ahí, pero hay que profundizar las investigaciones para saber de dónde viene”, añadió.

Hernández Espinoza agregó que con análisis bioquímicos y de ADN se puede conseguir aún más información, para saber más sobre las costumbres de esta antigua civilización, pues aún falta mucho por investigar.