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Sonora

Rubén Albarrán y Pachukote cantan para llevarle agua a los seris

El cantante de Café Tacvba encabeza el elenco de este encuentro concebido para apoyar la construcción de un centro de cultura

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Hax Isax

HERMOSILLO, Sonora. Un festival de música donde estará Rubén Albarrán y Pachukote es la fuente de donde la comunidad comcaac (o seris) espera que brote la oportunidad del agua.

Zara Monrroy, rapera, promotora de su cultura y parte de la organización del festival “Agua-Vida”, traducido desde la lengua cmiique iitom, invitó a este festival que se realizará de forma virtual los días 26 y 27 de octubre a las 18:00 horas vía Facebook.

Dar a conocer esta necesidad es el objetivo del festival Hax Isax, Canto por el Agua, en Punta Chueca, Sonora. Además de recaudar fondos para rehabilitar una casa que se convertirá en un centro de conocimiento y cultura para el pueblo.

En él, se hará la presentación del donativo que realizaron Rubén Albarrán, vocalista de Café Tacvba, y Hermes Music: guitarras, batería, teclado, micrófonos y amplificadores para uso de la comunidad en las clases que se impartirán dentro de esta casa.

Lee: El vocalista de Café Tacvba llevará agua potable a los seris

¡¡¡Actualizamos el line up!!!Acá les dejamos el line up final, esperamos que les guste y que nos ayuden a compartirlo 🙏🏾❤️🌵☀️HAX ISAX por Punta Chueca#CantoPorElAgua#ElHantComcaacTieneSed

Posted by HAX ISAX on Wednesday, October 21, 2020

“Vamos a presentar la donación de instrumentos y, aparte, una página de fondeo para rehabilitar la casa de conocimiento para niños y mujeres, para dar talleres”, explicó Zara.

El festival contará con la participación de artistas originarios de la nación Comcáac, como Hamac Caziim, el abuelo Toro Canelo, la niña Brianda Romero, Lisandro Romero y la propia Zara Monrroy, además de músicos nacionales como Rubén Albarrán, Roco Pachukote y Lengualerta, así como los artistas locales La Muna, Gaspior Madrigal y Moonset.

Además, se presentarán producciones musicales grabadas en Sonora con la colaboración de los músicos. Una de ellas será “Hant Comcaac tiene sed”, donde se unen Zara, Albarrán y Pachukote.

El 17 de septiembre pasado, Albarrán estuvo en Hermosillo en las oficinas de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) para obtener apoyo del gobierno y así dotar de agua a Punta Chueca.

“Allá contamos con una desalinizadora pero no funciona al cien”, explicó Zara, “y cuando funciona, un día esta máquina arroja el agua a la colonia de arriba, donde están los cerros y, al otro, arroja a la comunidad de abajo, que está cerca del mar; por eso estamos viendo la manera de hacer un cambio más a fondo, para que toda la comunidad tenga este derecho humano”.

Como inicio, Albarrán financió la búsqueda de un pozo a los alrededores de la comunidad indígena, hecho que se logró unos días después.

https://www.facebook.com/HaxIsax/

Ahora solo falta que el gobierno estatal y federal se comprometan e inicien acciones para concretar los trabajos que, por fin, puedan dar una solución a la deuda histórica del agua para este pueblo sonorense.

“No estamos exigiendo, no estamos peleados, pero sí estamos invitando a que se vean las posibilidades, que se puede trabajar en conjunto con la comunidad”, agregó Zara, “no tenemos intereses, somos una comunidad abierta; lo que queremos es pacífico y la información la tendrá el gobierno. Rubén y todo el grupo están ayudando”.

Mientras se soluciona la problemática del agua, la casa de conocimiento será rehabilitada por el equipo del festival con los donativos que se recauden. El espacio pasará de ser un lugar vandalizado a un centro de conocimiento donde se podrán compartir los saberes de la Nación Comcaac y donde también se podrán recibir aportaciones culturales externas. La casa es para todas y todos.

“La casa, la estoy imaginando como una casa de conocimiento”, narró Zara, “y este proyecto se va a llamar como el festival, porque el agua es como la vida misma, por eso la vamos a nombrar Hax Isaax”.

Zara cierra los ojos e imagina un espacio grande con una habitación para que, quienes vengan de otros lugares a compartir talleres, tengan dónde dormir. Que tenga un cineclub, una biblioteca con sala de lectura, una galería y un lugar dónde poder tomar alimentos y bebidas. Que tenga internet, energía solar y un aula donde puedan realizarse las actividades programadas, relacionadas con la música, danza, pintura y la fabricación del arte popular del pueblo y que esto, a su vez, represente la oportunidad de empleo para las mujeres con la venta.

“Yo me siento bien”, concluyó Zara, “ahora sí que estoy muy contenta por este proyecto y por los demás que vienen; en lo personal, veo una lucecita de esperanza que nos está llegando, porque ese espacio hará que nazcan muchas cosas… me llena de emoción”.

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Ahora solo falta que el gobierno estatal y federal se comprometan e inicien acciones para concretar los trabajos que, por fin, puedan dar una solución a la deuda histórica del agua para este pueblo sonorense.

“No estamos exigiendo, no estamos peleados, pero sí estamos invitando a que se vean las posibilidades, que se puede trabajar en conjunto con la comunidad”, agregó Zara. “No tenemos intereses, somos una comunidad abierta; lo que queremos es pacífico y la información la tendrá el gobierno. Rubén y todo el grupo están ayudando”.

Mientras se soluciona la problemática del agua, la casa de conocimiento será rehabilitada por el equipo del festival con los donativos que se recauden. El espacio pasará de ser un lugar vandalizado a un centro de conocimiento donde se podrán compartir los saberes de la Nación Comcaac y donde también se podrán recibir aportaciones culturales externas. La casa es para todas y todos.

“La casa, la estoy imaginando como una casa de conocimiento”, narró Zara. “Y este proyecto se va a llamar como el festival, porque el agua es como la vida misma, por eso la vamos a nombrar Hax Isaax”.

Zara cierra los ojos e imagina un espacio grande con una habitación para que, quienes vengan de otros lugares a compartir talleres, tengan dónde dormir. Que tenga un cineclub, una biblioteca con sala de lectura, una galería y un lugar dónde poder tomar alimentos y bebidas. Que tenga internet, energía solar y un aula donde puedan realizarse las actividades programadas, relacionadas con la música, danza, pintura y la fabricación del arte popular del pueblo y que esto, a su vez, represente la oportunidad de empleo para las mujeres con la venta.

“Yo me siento bien”, concluyó Zara, “ahora sí que estoy muy contenta por este proyecto y por los demás que vienen; en lo personal, veo una lucecita de esperanza que nos está llegando, porque ese espacio hará que nazcan muchas cosas… me llena de emoción”.

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