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La Opinión

Agoniza Juan Guaidó (líder opositor) al gobierno de Nicolás Maduro

Juan Guaidó, líder opositor al gobierno de Nicolás Maduro, está acorralado y si no hace algo pronto se va a convertir en un prófugo de la justicia

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Los golpes de Juan Guaidó han sido diluidos por Nicolás Maduro.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro le volvió a propinar un puñetazo político y de paso enterró todas las posibilidades del líder opositor, Juan Guaidó para que pueda recuperar el apoyo popular que consiguió en enero de 2019, cuando se autonombró mandatario encargado.

El líder chavista anunció la ex cercelación de 110 políticos, entre ellos Roberto Marrero, el jefe de gabinete de Guaidó, pocos días antes de que se venciera el plazo para inscribir candidaturas para las venideras elecciones legislativas previstas para el 6 de diciembre de 2020. Eso va a reforzar su poder y permanencia en el gobierno, pues la oposición está prácticamente desarticulada.

Guaidó actualmente preside la Asamblea Nacional, el único poder público controlado por la oposición en Venezuela. Ese poder es fundamental para aprobar los acuerdos internacionales mediante los cuales el gobierno puede recibir fondos y créditos internacionales.

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Ese es un factor determinante para que incluso gobiernos aliados de Maduro como Rusia y China que han contenido su apoyo financiero al mandatario en los últimos años puedan operar de manera legal. Pero para que la recuperación de la Asamblea Nacional sea efectiva debe producirse de una forma que garantice su reconocimiento por parte de la comunidad internacional.

Sin temor a equivocarme, ahora el presidente Maduro va desaparecer del mapa legislativo las trazas que quedan de la oposición, ese nuevo previsible triunfo pondrá a Guaidó a su merced, de hecho el chavista ya ha dejado ver que si es necesario lo meterá en prisión. “Ese día no ha llegado, pero llegará”, señaló en febrero el mandatario venezolano.

Tan mal están las cosas para Guaidó, que hoy parece que su mentor político Leopoldo López sólo lo utilizó para sacar a su familia de Venezuela rumbo a España y a él para poderse exiliar en la embajada de ese país europeo. Aunque López, líder del partido Voluntad Popular, sigue insistiendo en que no se irá de su nación hasta que caiga Maduro. Algo que se ve honestamente difícil o si no es que imposible. 

Juan Guaidó saltó a los reflectores mundiales hace 19 meses, como una de las más grandes esperanzas para sacar al enquistado chavismo. Luego de varios meses de optimismo por parte de la oposición y de buena parte de la población en Venezuela, las esperanzas están prácticamente anuladas. 

Pese a que Juan Guaidó recibió el apoyo internacional de casi 60 países y en particular del gobierno de Estados Unidos que encabeza Donald Trump, hoy sólo quedan los restos del enjundioso opositor, de aquel que en las redacciones causó sensación y que más de un periodista y editor fueron reprendidos por no conseguir algunas de sus declaraciones.

Con lo que no contaba Juan Guaidó es que como pasan los años Nicolás Maduro se ha convertido en un maestro para destruir a sus rivales políticos, como es el caso de Henrique Capriles, quien reapareció en el ámbito político, pero sólo para aplaudir la última decisión del chavista al liberar a un grupo de opositores. En este momento Henrique Capriles no representa ninguna alerta para el gobierno de Nicolás, más bien es un comodín.

Ni las bravatas y bloqueos económicos de Trump pudieron darle el impulso necesario a Guaidó, quien incluso se reunió con el mandatario estadounidense, pero ya más de lejitos, porque en Estados Unidos, la lucha contra la pandemia, el racismo y las elecciones, están por encima de cualquier otra cosa; es más el asunto de Venezuela está en el fondo de la lista de prioridades.

Para aderezar la desgracia política de Juan Guaidó la llegada de la pandemia terminó de desinflar el ánimo que había despertado a inicios de 2019, cuando las calles de las principales de Venezuela se coparon de gente con la esperanza de remover esa dictadura, de paso revertir el éxodo de más de 5 millones de personas y ponerle un freno a la escasez de casi todo, incluso de gasolina.

El punto que quebró a Guaidó fue su intento de golpe militar, según se sabe de último minuto lo abandonaron los militares, tras sopesar los posibles daños si la rebelión fallaba y la verdad sea dicha y a toro pasado. El presidente encargado nunca logró amalgamar un apoyo que involucra a todos los sectores de la sociedad venezolana.

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Otro golpe que dañó las aspiraciones del opositor, fue la incursión fallida de un grupo de mercenarios contratados en Miami para atrapar, matar o derrocar a Maduro, pero sólo hicieron el ridículo. Según trascendió fueron contratados por la gente de Juan Guaidó.

Lo cierto es que el presidente encargado está acorralado y si no hace algo pronto se va a convertir en un prófugo de la justicia, si no es que lo agarran antes. Seguramente Leopoldo López ya le habrá contado como se las gastan los chavistas con la tortura. La verdad es que Juan Guaidó solo fue una llamarada de petate. ¡Qué lástima!