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El Extranjero

Los pañuelos verdes argentinos son la bandera de lucha de las mujeres en el mundo

La utilización de los pañuelos verdes nació en Argentina para exigir la legalización del aborto, ahora se utiliza para combatir la violencia en contra de la mujeres

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El movimiento pañuelos verdes, que demanda la legalización del aborto en Argentina, ha perneado en toda América Latina, Europa, África y Asia, así como es el principal emblema mundial de la lucha en contra los feminicidios y la violencia en contra las mujeres.  

María Alicia Gutiérrez, feminista, socióloga, profesora e investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e integrante de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito desde sus inicios, platica con Cobertura 360 sobre la influencia y los orígenes de los pañuelos verdes.

Desde Buenos Aires, la activista ve muy probable que con la llegada del nuevo gobierno, encabezado por el presidente Alberto Fernández, se alcance la legalización del aborto, pero aclaró que eso es sólo el inicio de un amplio trabajo en su implementación.

También, reconoce que el movimiento pañuelos verdes es la bandera en Argentina y en el mundo para exigir los derechos humanos de las mujeres, de los homosexuales, de los transexuales. Y esa lucha busca un cambio a través de una revolución cultural que se geste desde los primeros años de la educación hasta el término de los estudios universitarios.

Además, María Alicia platica dónde y cómo nació el movimiento pañuelos verdes. Deja en claro en la entrevista que conoce la problemática por la que atraviesa México.    

—¿Cómo se gestó el movimiento por el derecho de las mujeres en Argentina?, cuestiona Cobertura 360.

— Lo que es interesante es que hay que tener claro que el movimiento de mujeres en Argentina y el resto de América Latina tiene una larga historia y se dice que se inició en los 60, pero se puede pensar que desde antes, con la lucha por el voto y tantas otras cuestiones. (Y ahora por el aborto a través de pañuelos verdes).

(El movimiento pañuelos verdes) es una explosión y parece mágica, en realidad recoge esa larga historia silenciosa y menos numerosa, que fue demandando derechos en distintos espacios nacionales, regionales y globales desde hace más de 30 años. Esto es lo que quiero decir cuando digo que esto no surgió de la nada.

Puntualmente en Argentina, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito, que también retoma luchas de los movimientos feministas, surge en 2005 y tiene una conjunción de demandas alrededor de la legalización del aborto.

Esta demanda está sustentada en toda una cuestión de derechos humanos. De ahí retoma la lucha tan intensa en Argentina, que se trata de una cuestión de justicia social, de las luchas políticas muy intensas en contra de la injusticia y las desigualdades.

Retoma también esta lucha como una cuestión de salud pública, hay una larga tradición en Argentina de lucha por los derechos sexuales, reproductivos y el aborto legal.

Tomado esa dimisión como la necesidad, no solo de la legalización del aborto, sino  del acceso a anticonceptivos, a partos seguros no violentos, a una ley de violencia contra las mujeres, a que las mujeres y las personas gestantes tengan acceso a la información, al buen trato, a la confidencialidad, a la intimidad, etcétera.

La campaña (pañuelos verdes) retoma de alguna manera todas esas historias de lucha. En el 2001, en Argentina hay una crisis política y  económica institucional muy grande, ahí se constituyeron grupos diversos que se llamaban asambleas barriales en casi todo el país, que cuestionaban el sistema de representación política y la construcción del poder de arriba para abajo. Entonces la campaña nacional que surge en 2005 también de alguna manera es hija de ese sentido asambleario.

Por eso, la campaña tiene varias características muy particulares: es federal (está en todo el país), es profundamente plural, es totalmente diversa y tiene un tipo de funcionamiento político, donde no hay un lineamiento vertical de orden y de acciones a seguir. Todo muy distinto a los partidos políticos, podemos decir que es más afín a los movimientos sociales.

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Qué otras cosas importantes pasaron en Argentina. Bueno estuvo el Ni una menos por el tema de violencia, que claramente ha sido un hashtag muy efectivo, porque todo mundo está de acuerdo en que no haya más muertos por violencia y por feminicidios. O podríamos decir que casi todo el mundo. Convocó una enorme cantidad de gente y sigue convocando a la fecha mucha gente cada 3 de junio.

A partir de 2017, se instituyen los paros internacionales de mujeres para el 8 de marzo, que es el día internacional de la mujer. Eso puso en el centro de la discusión varias lógicas muy brutales del sistema capitalista, del patriarcal, del xenófobo, el racista, etcétera.

Lo que esos paros están poniendo en el centro es el lugar de las mujeres en relación al mundo de la economía y el trabajo, se plantean todas las políticas del cuidado en relación a la autonomía y la libertad de decidir sobre su propio cuerpo, por eso se retoma el derecho a la legalización del aborto y como eso un montón de cuestiones más.

Esa conjunción de eventos ocurridos en los últimos años, dieron como efecto lo que estamos viendo tan potentemente en los últimos años en Argentina.

Quiero destacar algo que me parece muy importante: es la enorme participación y activismo de todos los jóvenes y las jóvenes, porque son generaciones que han vivido en su totalidad en democracia. Entonces tienen acceso a algunos derechos y tienen bastante claro cuáles son aquellos que les han negado.

Tienen muy claro el dolor horrible que se sufre por ser mujer y también por ser LGTTBI, porque los ataques de violencia son a las mujeres, ahí están los feminicidios sin discusión, pero también a los grupos LGTTBI.

Otro dato que me parece relevante es que en México, en Chile y también lo he visto en Uruguay es la intergeneracionalidad, uno ve en todas las marchas, las movilizaciones y en las asambleas personas mujeres, travestis, lesbianas, gays de todas las edades, eso es muy significativo para tomar en cuenta y hacer una diferencia en esa posibilidad.

—¿Por qué los pañuelos verdes se volvieron la bandera de lucha en América Latina?

— El pañuelo verde surgió de la campaña nacional para el aborto en Argentina, esa fue la decisión de un grupo y tiene alguna rememoración a los pañuelos blancos sobre los derechos humanos. El color verde fue muy azaroso en la elección, blanco no podía ser porque es el de las Madres de la Plaza de Mayo. Amarillo no porque es el color del Vaticano. En una charla entre colegas y activistas se resolvió esto.

El pañuelo tiene, no desde el principio, grabada una consigna que dice: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir, ósea que la propia consigna incluye un montón de demandas y derechos, ese sería un punto y su origen.

En 1991, en el encuentro feminista de América Latina y el Caribe, que se hizo en San Bernardo, Argentina, se creó la campaña 28 de septiembre por la legalización y la despenalización del aborto de América Latina y el Caribe. Esa campaña tiene como 30 años, en general fue coordinada desde Centroamérica, básicamente en Nicaragua. Pero en los últimos años estaba más silenciada donde apenas aparecía en escena.

En 2017, en el encuentro feminista de América Latina  y El Caribe de Montevideo, en Uruguay, nos propusieron a la campaña de Argentina que coordináramos la campaña regional, la del 28 de septiembre. Nosotros la tomamos y se hizo una reunión grande con compañeras latinoamericanas y caribeñas y se decidió tomar el pañuelo verde como un elemento común y que cada país le bordaría al pañuelo su consigna.

Porque no todos los países de América Latina, en relación al aborto están en la misma situación. Tenemos países donde la práctica es legal, tenemos países donde es completamente ilegal, tenemos países que en parte es legal y en parte es ilegal, entonces cada país le pone su propia consigna.

Creo fervientemente que Ni una menos, los paros internacionales de mujeres y el debate en Argentina en 2018 —que fue muy importante la demanda de los feminismos —, todas se globalizaron completamente, me parece que es en ese proceso de apertura legal que el pañuelo verde pasa a ser una insignia.

Además de demandar por el aborto legal, ya es una insignia a nivel global de todas las luchas feministas. El 19 de febrero muchísimas compañeras de América Latina hicieron pañuelazos en México, en Ecuador, en Bolivia, en Colombia y en Chile. Hubo en Europa, y es que las compañeras europeas nos vienen acompañando muchísimo.

Cuando se debatió en el Congreso Nacional Argentino la ley (del aborto en 2018), usted sabe que ganamos con los diputados y perdimos en senadores. Cuando fue el debate en Senadores, ese día nos acompañaron 58 pañuelazos en todo el mundo y cuando le digo a todo el mundo, no sólo Europa, países africanos, Japón, China, Corea, Australia, en todos lados.

Sí, creo ahora que el pañuelo verde exige el aborto legal, porque hay muchos problemas con la legalidad del aborto en varios países, sobre todo en nuestra región, pero también hay dificultades con el acceso a esta práctica en países donde es legal como Estados Unidos y en algunos países europeos.

Le digo más, estoy hablando a nombre personal, le quiero aclarar, soy integrante de la campaña, pero en la campaña a nadie habla a nombre de toda la campaña, en estos últimos años los movimientos feministas están siendo  más intensos en contra del orden patriarcal, del orden capitalista, en contra del racismo, de la xenofobia, de la violencia y de tantas cosas más.

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Y un ejemplo, me parece muy bueno de entender, es el proceso de Chile, si bien participa muchísima gente, los feminismos están teniendo un lugar muy importante y central.

¿Qué le parece la propuesta de que las mujeres no salgan a trabajar un día después del 8 de marzo en México?

Le aclaro que no me gusta hablar mucho de otros lugares y de otro país que no es mi país y del cual conozco más o menos la situación, pero no totalmente por lo tanto mi respuesta es bastante general. Conozco lo que ha pasado recientemente en México, que no es tan distinto de lo que pasa en el resto de América Latina, ayer (jueves) en Argentina en una playa violaron a una mujer y a su chiquito de cuatro años y lo mataron, para que tenga una idea.

Esto pasa todos los días y a todas horas en todos nuestros países y también en los países europeos, yo creo que obviamente un gobierno como el de AMLO o como el de Alberto Fernández son gobiernos propicios para generar todas las mejoras condiciones y políticas públicas para que este flagelo encuentre alguna salida diferente.

No le podría decir la solución, creo que es muy difícil de encontrarla, pero sí creo que se trata de políticas públicas muy certeras y claras. Se trata de algo que es muy resistido por los sectores conservadores. Aquí hay que aplicar educación sexual integral desde que el niño es chiquitito y empieza en el maternal hasta que termina la universidad.

Porque la educación sexual integral supone básicamente el respecto, el construir una cultura de respeto por el otro, sea a una mujer, un gay, una lesbia, una travesti o un varón, hablamos de la consideración de la igualdad, creo que es la única manera y va a llevar muchos años para que se transforme una cultura profundamente patriarcal y machista en una cultura más igualitaria.

Es un trabajo muy intenso, es del Estado con la mayor responsabilidad sin lugar a dudas, de políticas públicas, de acciones generales para resolver este flagelo enorme de muchos recursos, que por lo general los gobiernos retrasean (retrasan) bastante y de programas muy efectivos con gente especializada comprometiendo al conjunto de la sociedad en esto.

Por otro lado, y desgraciadamente de mucho más largo alcance, esto requiere un profundo cambio cultural, porque entre otras cosas está la educación –como un lugar central–, el acceso al trabajo, el acceso a la vida digna, el acceso al reconocimiento de la autonomía, de la libertad, la dignidad de cada persona.

Como un punto aparte hay que realizar un trabajo muy profundo con los medios masivos de comunicación.  Es como se tiene que ver este tema y como se tiene que enfocar, deseando que eso también se replique en las redes sociales.

La verdad es que considero que es un problema complejisimo, por ejemplo, hace 30 años en España armaron un programa contra la violencia muy intenso, muy bueno en todas las comunidades y el feminicidio sigue.

— ¿Hay pañuelos verdes más allá de la legalización del aborto en Argentina?

— No tengo ninguna duda, estamos bastante convencidas y vamos a ver que este gobierno va a promover el debate muy convencido, porque va a presentar su propio proyecto el primero de marzo, según la información que tenemos, el presidente (Fernández) lo va a dar a conocer en el discurso de apertura de las sesiones ordinarias de la Cámara legislativa.

Es altamente probable que tengamos legalización y despenalización del aborto, veremos cuáles son los términos del proyecto, nosotras como campaña hemos presentado nuestro proyecto que tiene estatutos legislativos, o sea que va a estar la discusión como una más, desconocemos todavía el proyecto del gobierno, pero lo que si es cierto, es que la ley es una condición necesaria, pero no es suficiente.

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El trabajo por las luchas, las demandas y el cambio cultural que le decía que tenemos que desarrollar los feminismos tiene que seguir, tiene que continuar, no va  acabar con la aprobación del aborto legal, de ninguna manera. Me parece que ese es el espíritu de este gran movimiento en Argentina y en toda la región.

Creo que en ese plano, que las luchas, las demandas y los grandes cambios que proponen los feminismos deben continuar.  El pañuelo verde debe continuar. Seguramente va seguir siendo nuestro emblema si es que no aparece otro que se globaliza, uno nunca sabe porque las luchas son muy dinámicas.

Las demandas que supone el pañuelo verde van a continuar, de eso no cabe ninguna duda, es más, la campaña nacional por el derecho legal al aborto en Argentina ya tiene 15 años y, sin embargo, nosotras pensamos que el logro de la ley es enorme por el cual hemos luchado durante muchos años, pero después vamos a tener un trabajo muy intenso en la implementación.

Usted sabe que puede haber ley, pero no haber implementación. Hay que ver como se implementa en los sistemas de salud, trabajar en los barrios, como se trabaja eso en las universidades, como se trabaja a nivel social, en los colegios. Nosotros venimos haciendo hace 15 años, porque hemos tenido que presentar el proyecto ocho veces, como imagina fracasamos muchas veces. Nosotras hicimos un largo proceso de lo que ya llamamos despenalización social del aborto.

¿Qué quiere decir la despenalización social del aborto? Que logramos en 15 años –no fue en un ratito ni un momento– vía a nivel federal que hoy el aborto no sea mala palabra, que hoy acerca del aborto y del derecho se hable en las calles, en las casas, en los colegios, en todos lados y eso ha sido un trabajo muy intenso. En la implementación vamos a tener que seguir y seguiremos luchando por las otras demandas.

¡El pañuelo verde sigue sin dudarlo!

Por: Alfonso López Orrante