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Baja California

Gustavo Yuste, el escritor que convierte lo ordinario en una obra poética

El poeta argentino nos cuenta que su amor por la literatura surgió en la adolescencia; desde entonces comenzó su camino como lector y luego como escritor

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Gustavo Yuste, poeta argentino
Gustavo Yuste, poeta argentino. Crédito: Marcelo Escayola

TIJUANA, Baja California. Lo que llama la atención del trabajo de Gustavo Yuste es su frescura, su particular punto de vista de las cosas ordinarias o que se dan por primera vez, como el primer desayuno en pareja.

Es un poeta argentino que estudió comunicación, es periodista cultural, reseña libros, entrevista a escritores, redacta notas de ciertos movimientos y tendencias, y actualmente trabaja impartiendo talleres literarios que debido a la pandemia son en línea.

Su gusto por la lectura empezó hasta la adolescencia, cree que un lector se va formando a lo largo de la vida y puede convertirse en escritor o en un lector más tardío.

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A Gustavo Yuste lo descubrí porque la poeta y escritora española Elvira Sastre, quien es un fenómeno en redes sociales, compartió uno de sus poemas, “Nuestro primer desayuno”, del libro La felicidad no es un lugar (Santos Locos, 2020).

“No fui un gran lector infantil, en el colegio tuve profesores que me transmitieron el amor por la literatura, pero fue hasta los 15 o 16 años que me empecé a interesar a partir de ciertos autores”, recuerda Yuste en entrevista.

“Después hice un camino como lector y empecé a construir una voz que se acercara más a mi contemporaneidad, eso es lo que uno busca como escritor, lo que ve, lo que siente con un lenguaje que le resulte cómodo sin descuidar lo literario, sin descuidar la experiencia poética”.

Descubrir a ciertos escritores contemporáneos de Argentina y el resto de Latinoamérica le abrieron el camino y le permitieron acercarse a una escritura más personal.

“Creo que hay muchas formas de pensar la literatura”, comentó, “cada uno tiene su búsqueda, podemos tener cierto uso del lenguaje cotidiano, pero la riqueza es que uno pueda conectar con su propia sensibilidad e inteligencia”.

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Como autor de poesía, Gustavo Yuste dice que su interés está en la mirada al citar los versos de la su compatriota Claudia Masin: Crecer es el tránsito de la imagen precisa a la distorsión. Quiero seguir siendo niña para conservar la vista.

“Eso a mí me pasa un poco con lo cotidiano que es de donde yo más encuentro el material para escribir, no perder esa sensibilidad, esa inteligencia que es propia, hablo de algo que es propio de cada uno”, comentó Yuste.

El reto de cualquier poeta de esta generación es apagar un poco el ruido, dijo en referencia al celular, la computadora y las redes sociales en las que estamos inmersos hoy en día.

Aunque reconoce que gracias a esas herramientas su trabajo puede ser leído y llegar a lectores de diferentes lugares del mundo, la tecnología nos mete en un ritmo constante de estímulos, de producción y de consumo que suele ser improductivo a la hora de escribir.

“Si uno no trabaja en esa sensibilidad, en esa vista, se pierde un poco la sorpresa, se pierde un poco la mirada con el mundo para poder entenderlo de una manera diferente”, mencionó.

La poesía, dijo Yuste, siempre le resultó una manera de entender el mundo, tanto lo que pasa afuera como en su interior, lo que no le acomoda, lo que le sorprende, lo que no le da la razón.

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Del amor y la felicidad

Para Gustavo Yuste, el amor y la felicidad son dos sentimientos a los que rehúye como temas para escribir poesía, pero que siempre están reflejados en lo íntimo de la mirada.

“La felicidad es una búsqueda constante a lo sumo, no es un lugar al que para mí se llegue; y decir esto es la felicidad y no va a cambiar más nada, esto nos agota aún más, nos deprime aún más, nos creamos un objetivo de llegar a tal meta, a tal lugar, cuando llegamos ahí descubrimos que siempre hay algo más, es algo que se va construyendo y deconstruyendo al mismo tiempo”.

Sobre el amor, dice, al igual que la soledad, la muerte o la distancia, siempre ha sido uno de los grandes temas de cualquier generación de escritores.

“Lo que yo trato de hacer es escribir del amor desde mi sensibilidad”, explicó, “a partir de una mirada más íntima para tratar de encontrar lo que es universalizable de esa experiencia, creo que ahí vamos a encontrar esa experiencia poética que es lo que importa de un poema, tratar de encontrar esa experiencia, no tanto la razón”.

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Escribir es transitar varios pensamientos o sentimientos, hacer de la mirada algo particular, agregó el poeta,.

“A mí me parece que la poesía tiene ese lugar especial, es donde se produce esa experiencia estética y algo nuevo”, concluye Yuste.

Aquí un ejemplo de uno de sus poemas:

Nuestro primer desayuno

Los dos comemos manzanas verdes
y, a pesar del ácido en la lengua,
seguro vamos a acordarnos de esto
como un momento dulce.

Vos mordés la fruta sin miedo,
mientras que yo uso un cuchillo
para evitar el contacto directo.

De algo tan íntimo y superficial
podríamos sacar varias conclusiones,
pero yo elijo solo dos:
tu capacidad de dejar marcas
en las cosas que tocás
y la distancia instintiva
que toma mi cuerpo
de todo lo que me hace bien.