Bernie Sanders, precandidato del Partido Demócrata a la presidencia de Estados Unidos, obtuvo una victoria con 46.8 por ciento de los votos en las primarias de Nevada. Además del triunfo en sí mismo, destaca el apoyo que recibió de la comunidad latina de ese estado.
Cada estado de la Unión Americana es un submundo, con sus propias particularidades y con un electorado distinto, pero Sanders puede estar satisfecho, pues parece estar abriéndose brecha entre los votantes hispanos, que representan una buena porción del padrón electoral (alrededor de 13 por ciento).
El senador de Vermont está lejos de tener la candidatura del Partido Demócrata asegurada. Aunque se mantiene como el puntero en las encuestas y es el aspirante que tiene más delegados hasta el momento, la carrera electoral apenas comienza.
Este fin de semana, se llevarán a cabo las primarias de Carolina del Sur, que es un estado clave para los demócratas. Con 60 por ciento de votantes afroamericanos, el estado es un termómetro para determinar a qué aspirante apoyará el electorado de color a nivel nacional.
En ese sentido, este estado es fundamental para Joe Biden. Según las encuestas, el vicepresidente durante el gobierno de Barack Obama goza de un fuerte apoyo popular entre los votantes afroamericanos de mediana y avanzada edad, por lo que se espera que salga victorioso en Carolina del Sur.
Lee: El ABC de las elecciones presidenciales de Estados Unidos
De no ser así, la campaña de Biden, que tuvo un inicio dubitativo, podría tambalearse y sus aspiraciones presidenciales se verían seriamente reducidas.
Carolina del Sur es, históricamente, un buen parámetro para predecir las tendencias electorales de otros estados sureños. Es decir, normalmente, si le va bien a un candidato en las primarias de Carolina del Sur, le suele ir igualmente bien en las primarias de los estados vecinos.
Esto es especialmente importante tomando en cuenta que las primarias de Carolina del Sur se celebrarán el sábado 29 de febrero, tan sólo unos días antes del supermartes electoral (3 de marzo).
Esa fecha es determinante para el proceso de selección del candidato presidencial demócrata, ya que se elegirán a mil 357 delegados provenientes de múltiples estados.

Esto incluye a California y Texas, dos de los botines electorales más codiciados, pues, en conjunto, otorgan 644 delegados. El número mágico para que un aspirante gane la candidatura presidencial es de mil 991 delegados.
Como quedó demostrado en el último debate previo a las primarias de Carolina del Sur y al supermartes, la pugna interna por la candidatura del Partido Demócrata se parece cada vez más a una pelea de bar que a una discusión argumentada.
Lee: Bloomberg se destapa para las presidenciales en EU con la mira en Trump
Este debate fue una batalla de “todos contra todos”. Nadie salió limpio. Quien más ataques sufrió fue Bernie Sanders. Los demás candidatos lo tildaron de socialista, criticaron sus promesas por ser incumplibles, declararon que su proyecto de nación es insostenible y sacaron a colación que, en el pasado, Sanders ha elogiado a líderes dictatoriales, como Fidel Castro.
Incluso, Elizabeth Warren, quien, al igual que Bernie Sanders, representa al ala izquierdista del partido, lo criticó duramente.
En un intento por recuperar la porción del electorado progresista que Bernie Samders le ha arrebatado las últimas semanas, Warren dijo que su rival no tiene las herramientas políticas para poner en marcha su programa de gobierno, declaró que su propuesta de salud pública universal es financieramente inviable y añadió que ella sí tiene un programa realista de acceso universal a la salud.
Como sea, Bernie Sanders sorteó varios de los ataques y, dentro de lo que cabe, salió bien librado del debate. Justamente lo contrario le ocurrió al multimillonario Michael Bloomberg. Cuando lo atacaron por los comentarios misóginos que ha realizado en el pasado y por estar “comprando” su candidatura, se defendió torpemente, dando muestras de su falta de oficio político.
“We truly are the last generation that will get to avert the greatest impacts of this crisis. This our time.”
— Bernie Sanders (@BernieSanders) February 28, 2020
Vote for a Green New Deal. pic.twitter.com/2wL0XaIcRZ
Lee: Pasé por un infierno y un calvario en el juicio político: Donald Trump
Joe Biden, que había tenido un pobre desempeño en los debates anteriores, corrigió el camino, aunque sin llegar a tener una actuación brillante. A pesar de ser el favorito del establishment del partido, su candidatura aún genera dudas, pues ha tenido un arranque incierto y ha obtenido pocos delegados hasta el momento. Pero un buen resultado en Carolina del Sur le daría el impulso que necesita de cara al supermartes.
Pete Buttigieg sigue siendo el caballo negro de este proceso electoral. Su candidatura se ve cada vez más sólida y él luce cada vez como una opción más viable para obtener la nominación a la presidencia. Sin embargo, los analistas siguen dudando de sus verdaderos alcances.
¿Realmente tiene posibilidades de ser el abanderado demócrata o solamente se trata de un buen arranque de campaña? Los resultados del supermartes se encargarán de responder esta pregunta.
Donald Trump debe estar muy contento con la evolución de las elecciones primarias del Partido Demócrata. Los candidatos demócratas, tan ocupados criticándose entre ellos, han relegado las críticas al gobierno trumpista a segundo plano.
Además, el que los candidatos demócratas se ataquen entre sí le está haciendo un doble favor a Trump. Por un lado, él mismo obtiene material para enfrentarse a quien termine por ser el abanderado de ese partido en las elecciones presidenciales de noviembre. Por el otro, las primarias están causando daños al Partido Demócrata, desgastándolo y dividiéndolo internamente. Esto hará difícil que el electorado antitrump esté cohesionado detrás de quien acabe siendo el candidato demócrata.
Por: Jacques Coste Cacho
