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A Puebla le hacen falta hasta 50 millones de árboles para bajar la temperatura unos cinco grados

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PUEBLA, Puebla. El municipio de Puebla tiene un déficit entre 40 y 70 por ciento de áreas verdes -árboles-, lo que depende de la zona geográfica de la ciudad, una situación que se traduce en un aumento significativo en las temperaturas de las últimas semanas, que alcanzaron hasta 35.2 grados.

De acuerdo con el último censo en la capital, hay 32 millones de árboles, pero se necesitan de 50 a 60 millones para que el calor reduzca por lo menos cinco grados.

Entre las posibles soluciones a esta problemática se destaca la importancia de plantar más árboles, específicamente los que llegan a los 20 o 30 metros de altura, y deben de cultivarse entre 10 y 15 metros cuadrados de vegetación por ciudadano.

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Sin embargo, se advierte que los beneficios de esta medida no serán inmediatos, sino hasta en 15 o 20 años y sólo si se alcanzan un tamaño considerable para que puedan generar sombra.

Si se logran plantar más árboles, aproximadamente en 2039 y por esta temporada de mayo, la temperatura ya no será mayor a los 30 grados, sino que regresará a los 25 grados que solían sentirse previo al verano. Para ello es indispensable programas de forestación, mantenimiento y seguimiento a largo plazo.

Lo anterior lo informaron expertos basados en lineamientos de la OMS, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y cifras del Ayuntamiento de Puebla.

Coincidieron que el cuidado de estos árboles en su etapa de crecimiento está considerado como uno de los mayores retos, ya que se requiere de un compromiso por parte de las autoridades y de la comunidad para garantizar su desarrollo adecuado.

Francisco Javier Sánchez Ruiz, profesor de la licenciatura en Ingeniería Ambiental y Desarrollo Sustentable de la UPAEP, confirmó que entre más árboles existan en el municipio de Puebla, menos calor se percibirá, esto se debe a que los árboles transpiran y cuando evaporan los líquidos, enfrían el aire de su alrededor.

Indicó que de acuerdo con sus propias estimaciones como ingeniero, el último censo del Ayuntamiento de Puebla y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) hay un déficit de áreas verdes entre el 40 y 70 por ciento y esto quiere decir que, por cada poblano, se debería de plantar entre 10 y 15 metros cuadrados de espacios verdes o mínimo un árbol por cada tres habitantes, pero esto no existe.

Explicó que los árboles pueden salvar al planeta, ya que contribuyen a retener material particulado, como los que arroja el volcán, pero también ayudan a absorber o modificar contaminantes de la atmósfera, dando como resultado oxígeno.

Otra es que disipa las islas de calor, que es lo que se experimenta hoy en día en la capital, es un fenómeno que produce temperaturas más altas debido a la actividad humana.

Además, tienen capacidad de absorber agua para filtración hacia los mantos freáticos y así se evitaría el déficit de agua que actualmente se está viviendo. Sus raíces ayudan a retener ciertos insectos que se convierten en propagadores de enfermedades como el dengue y, por último, mejoran el ciclo de la lluvia.

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Desde su óptica, las autoridades sí han implementado campañas de reforestación, pero no existe una estrategia para darles cuidado a los árboles mientras crecen y si no se cuidan estas plantas jamás llegarán al tamaño adecuado para dar todos los beneficios.

Para concluir, dijo que las autoridades y la sociedad en general deben tomar conciencia de la importancia de preservar y aumentar las áreas verdes en Puebla, no solo por su impacto en la reducción del calor, sino también por los beneficios ambientales y sociales que conlleva.

Antonio Ferrer Martínez, coordinador de la iniciativa árboles patrimoniales de Puebla, coincidió en que sí hay una relación entre la presencia de árboles y la reducción de calor, pero subrayó que plantarlos no es tan fácil, pues se necesitan los permisos correspondientes para hacerlo en áreas verdes públicas.

Una sugerencia para plantar más árboles sería la “reconfiguración de espacios”, esto significa utilizar algunos espacios públicos, como los arroyos vehiculares o los carriles de estacionamiento.

No se ocuparían las banquetas, ya que las de la capital son muy angostas y podrían afectar a los peatones y hasta a las personas que son débiles visuales.

En estos lugares podrían instalarse árboles de más de 30 metros de altura, ya que no son los mismos beneficios los que se obtienen con árboles de 3 o 4 metros. Añadió que la capital no ha tenido buena planificación para su crecimiento y esto ha hecho que no se tengan las áreas verdes necesarias.

No obstante, en las pocas que hay se debe solicitar un permiso previo para plantar, lo que también obstaculiza la participación ciudadana. “La administración pública se ha desentendido de este proceso de planificación (…) muchas de esas configuraciones no se pueden hacer sin el apoyo de la administración pública, ya que en este caso el municipio es el que tiene la facultad del uso del suelo, de manera unilateral no podemos llegar y colocar un árbol, pero el gobierno municipal sí”, sugirió.

El también arborista también sugirió a las autoridades que plantes árboles nativos, ya que, si no lo hacen, es muy probable que terminen muriendo. Los recomendados son pinos, encinos, fresno, colorín, cazahuate, ciprés mexicano, cedro blanco y magnolia mexicana.

“Hemos escuchado frecuentemente que Puebla tiene un déficit de áreas verdes a partir de los estándares internacionales, y es real, el municipio tiene cerca de 2.4 metros cuadrados por habitante, cuando debería de ser del 10 al 15”, lamentó.

Al preguntarle los beneficios de los árboles contra el calor, respondió que hacen un efecto de sombra, es decir, que la presencia de árboles proporciona una región de oscuridad donde la luz es obstaculizada, lo que reduce la cantidad de radiación solar directa que llega al suelo y, por lo tanto, disminuye la temperatura.

Para concluir, dijo que otro de los problemas que se tiene en la ciudad es que, a la par de que se va eliminando área verde, se van colocando más concreto y asfalto, ambos productos cuando están expuestos al sol, absorben este calor y lo almacenan, posteriormente, a lo largo del día, incluso cuando el sol llega a ocultarse, esta temperatura empieza a irradiar.

Si hubiera más árboles, se llevaría a cabo la reducción del efecto isla de calor urbano. “Su proceso natural implica consumir agua y parte de esta agua la regresan al aire por sus hojas”, finalizó.

Alba Espejel / El Sol de Puebla

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