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Dana International: Un icono de Israel y ganadora del Festival de la Canción de Eurovisión

Dana International nació en Tel Aviv, en el seno de una familia de ascendencia judía yemenita.

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Dana International: Un icono de Israel y ganadora del Festival de la Canción de Eurovisión

Se pueden escribir libros completos y artículos académicos sobre cómo Eurovisión ha llevado a la comunidad LGBT+ a la máxima visibilidad en horarios de máxima audiencia, lo cual es en sí mismo un tema político muy disputado en muchos estados de la Unión Europea, en particular después de las victorias de Dana International (Israel, 1998) y Conchita Wurst (Austria, 2004).

Nos gusten estas artistas o no, Eurovisión se ha consolidado como parte del paisaje cultural del Viejo Continente y más allá. Pero más que eso, nos ayuda a comprender tanto la complejidad de los ordenamientos jurídicos internacionales y europeos, la interpretación y la aplicación de las normas, como estableció Francia en 1991: C’est le dernier qui a parlé qui a raison (El último en hablar es quien tiene razón).

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En el caso de Sharon Cohen, mejor conocida en el mundo del entretenimiento como Dana International, la artista se alzó como la ganadora del Festival de la Canción de Eurovisión 1998 en Birmingham, con la canción “Diva”.

Tras consolidar su éxito comercial inicial con los discos Umpatampa (1994) y Maganuna (1996), Dana fue seleccionada para representar a Israel en este encuentro y al perfilarse como la ganadora llamó la atención del público en toda Europa.

Pero su historia no fue sencilla. Nacida en Tel Aviv, en el seno de una familia de ascendencia judía yemenita, ella fue la menor de tres hijos y recibió su nombre de un tío que murió durante un ataque terrorista.

Aunque se le asignó el sexo masculino al nacer, ella se identificó como mujer desde muy joven y se declaró transgénero a los 13 años.

Dana sabía que quería convertirse en cantante desde los ocho años, cuando vio a la cantante israelí Ofra Haza interpretar su canción “Chai” en el mismo Festival de la Canción de Eurovisión de 1983.

Cuando cumplió la mayoría de edad y siendo aún hombre legalmente, se ganaba la vida como drag queen, parodiando a varias cantantes populares, hasta que en una de sus presentaciones fue descubierta por el popular DJ israelí Offer Nissim, quien produjo su sencillo debut “Saida Sultana“, que es una versión satírica de la canción de Whitney Houston “My Name Is Not Susan”.

Luego de someterse a una cirugía de reasignación de sexo, para pasar de ser hombre a mujer y de cambiar legalmente su nombre por el de Sharon Cohen, lanzó su primer álbum de título homónimo, que además de escucharse en Israel, sonó en Grecia, Jordania y Egipto, aunque en algunos de estos países de forma ilegal.

Poco a poco la artista fue sumando producciones, pisando nuevos terrenos musicales, como el trance, y cosechando éxitos y premios por las altas ventas de sus discos, además de ser reconocida como Mejor Artista Femenina de 1994” en Israel.

Reflectores y críticas

Cuando llegó el momento de concursar en Eurovisión con la canción “Diva”, los judíos ortodoxos y otros con puntos de vista conservadores se opusieron a la elección e intentaron anular su participación en el certamen.

Tras su triunfo, toda la prensa internacional, desde CNN, hasta Sky News, pasando por MTV y la BBC voltearon sus reflectores hacia ella.

En ese momento, su mensaje de reconciliación para con sus críticos fue: “Mi victoria demuestra que Dios está de mi lado. Quiero enviar a mis críticos un mensaje de perdón y decirles: traten de aceptarme a mí y al tipo de vida que llevo. Soy lo que soy, yo creo en Dios, y soy parte de la Nación Judía”.

Con el tiempo, la artista siguió realizando distintas producciones, algunas con mayor éxito comercial que otras, además de realizar distintas colaboraciones con otros músicos.

En un paso más hacia su internacionalización, en 2002 estuvo a punto de firmar con Sony BMG Music Entertainment, aunque al final hubo desacuerdos que llevaron a la trasnacional a cancelar el trato antes de que se completara.

También es de destacar que Dana regresó a Eurovisión en un par de ocasiones, primero en 2005, cuando participó en el 50 aniversario del Festival, celebrado en Copenhague, luego de que “Diva” fuera seleccionada como una de las catorce canciones consideradas como las mejores canciones de Eurovisión, y donde interpretaró tanto “Diva” como una de sus favoritas de Eurovisión, la entrada de Baccara de 1978 “Parlez-Vous Français?”.

Posteriormente, su canción “Ke’ilu Kan” fue elegida por Eurovision para representar a Israel en el Festival de 2008 en Belgrado, Serbia, llegando al quinto sitio en la semifinal y ganando el noveno lugar en el ranking final.

Ya con pleno reconocimiento en varios países de Europa y del mundo, Dana se ha desempeñado como jueza en “Kokhav Nolad” -la versión israelí de Pop Idol-, participando en el Gay Pride de Tel Aviv y realizando un reality show musical titulado “Yeshnan Banot“, un programa que intentaba encontrar al próximo grupo de chicas pop de Israel, y en el que ella fue la jueza principal.

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Poder y controversia

Es tal la influencia y el poder de convocatoria que Dana International ha tenido a lo largo de su carrera, que después de que ganó en Eurovisión, se llevó a cabo un debate religioso sobre si ella podía orar en una sinagoga y cómo debía hacerlo.

En un alegato en el que una autoridad rabínica concluyó que Dana debería contar con un minyan, como hombre, ya que de otro modo no podía cantar frente a la comunidad, puesto que las mujeres no pueden cantar en ese entorno.

Hasta la fecha, la artista ha lanzado ocho álbumes de estudio y tres discos recopilatorios.

Éxitos han ido y venido para ella, pero “Diva” se mantiene como una de las canciones esenciales de su repertorio.

Dos décadas después de su victoria en el Festival de la Canción de Eurovisión de 1998, con esa misma canción, Dana lanzó una nueva versión de su éxito en junio de 2018, en asociación con NYX Hotel y pagfilms.

Hoy es un icono global de la comunidad y un ejemplo de cómo se puede salir adelante con prácticamente todo en contra.

Anna Miranda | El Sol de México

Con información de Reuters y AFP.

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