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Inclasificables

El almirante de la Real Marina inglesa, Humberto Achirica fue muy tabasqueño y construyó submarinos

Su atuendo lo distinguía del resto de los habitantes de estas tierras, era el de un marinero al servicio de la Reina

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VILLAHERMOSA, Tabasco. “Constructor de submarinos y misiles intercontinentales con alcance de 90 mil kilómetros por hora…” dice el letrero pintado afuera de la casa de Humberto Achirica Aguilar en Villahermosa, y de quien se dice se identificaba como Almirante de la Real Marina inglesa, al servicio del Almirantazgo Británico y de Su Majestad Isabel II.

Blanco con sus galones negros en las mangas de la guerrera, su gorra con antorchas en la visera, impecablemente vestido a la puerta de su casa”, así era como se vestía el hombre que nació el 29 de mayo de 1925 y falleció el 30 de noviembre de 1981.

Una persona decente, jamás se le oyó un exabrupto, nunca una maldición. Era alguien estimado por quienes lo conocían y nunca pasaba desapercibido para los demás. Su madre, doña Clemencia Aguilar Achirica, fue alguien importante en la vida del almirante:

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“Cuando aún vivía su señora madre, era común verlos, llevando él de la mano a doña Clemencia Aguilar Achirica, quien junto con sus inventos, llenaba todo su mundo, y ella prodigaba en él, toda la ternura que una madre derrama sobre sus hijo. Admirable pareja eran”.

Las caminatas de ambos por la ciudad fueron inmortalizadas en dos estatuas donde se veía al singular caballero con su brazo sirviéndole de apoyo a su progenitora.

Las esculturas de bronce fueron elaboradas por Antonio Vielma Mendoza. Primero estuvieron en Plaza de Armas y después en la calle Hidalgo, junto a la biblioteca José Martí, indica el sitio Somos Fans de Villahermosa.

En diciembre de 2016, una parte de la escultura ya no estaba. Las figuras de bronce ingresaron en las estadísticas delictivas de la ciudad de Villahermosa, luego de que se reportó el robo de la figura de doña Clemencia Aguilar.

“A lo mejor la van a remodelar, quién sabe. No recuerdo, debe ser gobierno del estado, porque Seguridad Pública no depende de nosotros. No tengo quien me cuide mis parques, voy a cuidar parques yo”, expuso Nicolás Mollinedo Bastar, quien se desempeñaba como director de Servicios Municipales de Centro.

“Yo sí lo conocí (a Achirica) en persona, decía que era el comandante de la fuerza naval inglesa de todos los mares, perfectamente”, indicó Gustavo Rosario Torres, entonces secretario de Gobierno. Al preguntarle sobre la desaparición de una de las estatuas, dijo: “No quisiera yo opinar de eso, exactamente no sé, y sobre lo que no sé exactamente, no opino”.

“Una muestra más de la negligencia”, expresó un ciudadano. De esta manera, una parte de la historia cotidiana del municipio se perdió.

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Sólo ha sido preservada por relatos que atestiguan la cordura de Humberto al hablar de cualquier tema, a través de sus pláticas interminables en la peluquería del maestro Vicente ‘Charrasca’, o durante la visita del presidente Adolfo López Mateos, quien en compañía del gobernador Carlos A. Madrazo Becerra, pasaron por la casa de este hombre, quien con toda la marcialidad de su rango los saludó.

José Gómez | El Heraldo de Tabasco

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