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Querétaro

El artesano queretano del origami, Ricardo Sánchez, crea vida con un trozo de papel

Diseña diversas figuras, desde animales hasta objetos

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QUERÉTARO, Querétaro. Desde flores hasta mantis religiosas, Ricardo Sánchez López tiene en sus manos el arte de realizar piezas con la técnica milenaria del origami, y considera que en cada trozo de papel crea piezas de vida propia.

Los insectos ocupan gran parte de su obra, inspirado en gran parte por el maestro origamista Kunihiko Kasahara, quien se especializa en diseñar saltamontes.

Aunque el artista queretano investiga y trabaja el origami desde hace una década, considera que su historia con dicha técnica comenzó muchos años atrás, cuando era un niño y se empeñaba en recrear el tradicional barquito de papel.

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Sin embargo, fue hasta su edad adulta cuando se especializó en este arte, llamado también papiroflexia, dependiendo de la región y el contexto en el que se utilice. Es después de muchos años de práctica que Ricardo Sánchez recrea decenas de esculturas espontáneas enpapel, diseñando principalmente insectos, aves, perros, jirafas hasta personajes de ficcón como el jinete sin cabeza.

Así, lo que empezó como un pasatiempo y un proyecto para su clase de escultura, se convirtió en parte fundamental de su vida, y con orgullo dice que en cada figura de papel que es creada por él, va también un trozo de su vida.

“Cuando tienes en la mano una pequeña escultura espontánea, es un reflejo de tu persona, de tus sentimientos, alegrías o tristeza, lo que sentiste en ese momento mientras plegaste esa pieza. Cuando alguien me dice ‘qué bonito, me gustó’, con gusto le regalo esa pieza que hice, porque es alguien que aprecia esa figura, ese momento, estoy regalando una parte de mi vida en un trozo de papel”, señala.

Aunque muchas personas le han sugerido crear piezas más grandes, Ricardo opta por diseñar piezas pequeñas en las que no utiliza ni pegamento ni tijeras, por lo que hasta ahora ha logrado reducir una superficie de papel de 50 centímetros a una figura que mide entre 15 y 20 centímetros, todo a base de dobleces.

Además, Ricardo ha trabajado cada una de estas pequeñas figuras -principalmente insectos- de origami para que puedan usarse como piezas de ornato y lucirse como broches o incluso como aretes, trabajos principalmente en papel, pero también en metal, plástico y láminas de repujado.

Hasta ahora el artista ha mostrado y comercializado su trabajo a través de su cuenta de Instagram @richard_origami. Sin embargo, el siguiente paso, comenta, es crear insectarios que puedan exponerse en galerías y centros culturales, pues busca que su trabajo se enfoque en el sector artístico.

“Ahora estoy en un proceso de colocar insectos y otras piezas en lienzos para generar un mercado enfocado en las artes plásticas, pienso en hacer insectarios porque en cuestión de la biología se genera este estudio morfológico de los insectos y quiero generar esas metáforas. Espero concretar estos proyectos en 2023”, refiere.

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Diseñar en tamaño real una mantis religiosa, un escarabajo, un saltamontes, una pequeña rana, entre otros animales, le ha tomado a Ricardo una década de práctica, constancia y disciplina. Sin embargo, aún se enfrenta a discursos en los que no se considera al origami como arte, sino más bien, como una actividad de entretenimiento.

“Lamentablemente no lo consideran arte sino divertimento, algunos lo consideran arte pero porque las piezas son grandes, extremadamente realistas o son hechas por especialistas en áreas como ingeniería. La cuestión es que cuando se hace algo pequeño lo consideran solo un papel doblado, pero esto es mucho más que un papel doblado, es metodología, instructivos, creatividad y más, una técnica que además motiva a la mente a resolver problemas, sobre cómo hacer que una hoja de papel obtenga características tridimensionales, por ejemplo”, señala.

Este arte milenario se conmemora en diferentes momentos del año, el 24 de octubre debido al nacimiento de Lillian Oppenheimer quien fundó el primer grupo de origami en Estados Unidos, y también el 11 de noviembre, pues en Japón relacionan esta efeméride con la figura de la grulla, que se utiliza como símbolo de la paz.

Por eso, para incluir ambas fechas en las celebraciones mundiales, se estableció desde el 24 de octubre hasta el 11 de noviembre como los días internacionales del origami.

Alma Gómez | Diario de Querétaro

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