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La Opinión

Luiz Inácio Lula da Silva ganó –perdiendo– la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil

El ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva ganó –perdiendo– la primera vuelta de las elecciones presidenciales, todos los momios apuntaban podía arrebatarle el poder al mandatario Jair Bolsonaro

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Parece un tanto trillado, pero el ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva ganó –perdiendo– la primera vuelta de las elecciones presidenciales de su país, todos los momios apuntaban a que el izquierdista podía arrebatarle al mandatario Jair Bolsonaro en una sola vuelta la Presidencia, nada más alejado de la realidad.

De hecho, durante buena parte del conteo oficial el ultraderechista llevó la delantera, no fue sino hasta entrada la noche que Lula dio la vuelta por casi cinco puntos de ventaja, que ya no dejaría, pero que lo aterrizó en una realidad que no consideraba ni él, ni sus partidarios, ni los líderes regionales de la izquierda.

De hecho, muchos presidentes se adelantaron a felicitar a Lula, quien no ha ganado, sólo dio el primer paso, pero requerirá de bastante apoyo y acuerdos para poder regresar al poder, necesita borrar casi por completo la loza mediática que le opaca, tras su paso por la prisión acusado de corrupción.

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A toro pasado, hay que tener en cuenta que la campaña de Lula fue excesivamente retrospectiva, centrada solo en logros de mandatos anteriores, sin duda faltaron más propuestas, presentando planes para el futuro, porque una década después de haber dejado el poder las cosas en Brasil y en el mundo ya no son iguales, por el contrario es probable que todo lo que planteó y ejecutó antes ya no sea funcional.

La ventaja de Luiz Inácio Lula da Silva dejó la definición abierta, para el próximo 30 de octubre, y proyecta semanas de una campaña intensa y agresiva en un país profundamente dividido, entre los moderados, los jóvenes, los izquierdistas del exmandatario, por un lado, y los evangelistas, conservadores y Ejército que apoyan a Bolsonaro, por el otro.

Sin duda, el triunfo del ganador del fin de mes lo podría decidir, quienes no se han inclinado por nadie, pero tanto Luiz Inácio Lula da Silva como Bolsonaro tendrán que usar sus mejores herramientas para atrapar su voto, lo cierto es que el domingo Bolsonaro dio un golpe de autoridad y dejó ver que está más vivo que nunca y con altas posibilidades de conseguir su reelección.

Quizá no, pero quizá sí, el triunfo de la neofascista Giorgia Meloni en Italia le dio un impulso importante a las aspiraciones reeleccionistas de Bolsonaro, quien en vía de mientras recibió el apoyo abierto del primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, abiertamente ultraderechista.

Otra cosa que no hay que perder de vista, es que los ministros del gobierno de Bolsonaro que disputaron cargos electivos superaron el rechazo de las encuestas y mostraron una fuerza sorprendente en los comicios legislativos y regionales.

Cinco exministros consiguieron un escaño en el Senado, cuatro en la Cámara de Diputados y otros dos están en liza por gobiernos regionales que se definirán en el balotaje del 30 de octubre, pero eso resultados son el más claro ejemplo que la ultraderecha está más viva y fuerte que nunca en Brasil.

Bolsonaro compareció, tras el conteo, y reconoció que la victoria parcial de Lula demuestra que hay una “voluntad de cambio en Brasil”, pero advirtió de que “ciertos cambios pueden ser para peor”.

El Presidente cargó contra las encuestas que apuntaban incluso a una resolución de la carrera presidencial en la primera vuelta: “Vencimos a la mentira de Datafolha, que daba un 51% a un treinta y tantos”, dijo en alusión al sondeo de una de las principales encuestadoras del país.

El candidato derechista atribuyó en parte su derrota al efecto de la inflación. “Se sintió el aumento de los precios de los productos”, señaló, aunque subrayó que su gobierno “no ha dejado a de atender a los más pobres”, en alusión a los subsidios aprobados en los últimos meses y que fueron calificados por algunos críticos como electoralistas.

Bolsonaro se mostró confiado en que podrá remontar la desventaja respecto a su rival en lo que falta hasta la segunda vuelta, con los resultados de la primera ronda la posibilidad de que eso suceda es muy real, lo que ya prendió las alertas de la izquierda en la región latinoamericana, que tiene sus esperanzas puestas en Luiz Inácio Lula da Silva, para encabezar el bloque izquierdista.

Los últimos cuatro años se han distinguido por una retórica bolsonerista provocadora, su presión sobre instituciones democráticas, su criticada gestión de la pandemia de Covid-19 y la deforestación más grande en la selva amazónica en 15 años.

Pero, también, es cierto que ha formado una base de partidarios con su defensa de los valores familiares tradicionales y presentándose como un protector de la nación ante políticas de izquierda que, según Bolsonaro, erosionan la libertad personal y provocan inestabilidad económica.

Ya todo está listo para la segunda vuelta, tanto Luiz Inácio Lula da Silva como Bolsonaro deben de apretar el paso para poder levantarse con el triunfo, si hace una semana Lula lucía como el ganador absoluto hoy parece que perdió aire y Bolsonaro tomó su segundo vuelo, a ver si la izquierda en la región no tiene que sacar los pañuelos. O usted ¿que cree?

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