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La Opinión

Gustavo Petro asume el mayor reto de su carrera y vida

Gustavo Petro como presidente de Colombia buscará nuevos acuerdos para seguir trabajando con Estados Unidos,

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El próximo domingo asumirá como presidente de Colombia el exguerrillero Gustavo Petro, acompañado de Francia Márquez, sin duda, la alianza con Estados Unidos, la recomposición de la relación bilateral con Venezuela, las negociaciones con el ELN, el control de la disidencia de las FARC y la generación de empleos, dominarán su agenda, al menos, al inicio del nuevo gobierno.

Gustavo Petro comienza su gobierno con un buen respaldo legislativo, lo que le permitirá impulsar su promesas de campaña, por donde se quiera los ojos del mundo estarán pendientes de lo que suceda con el primer gobierno de izquierda que toma las riendas en el país sudamericano, que dicho sea de paso, se ha distinguido por ser el principal aliado latinoamericano de Estados Unidos.

Sólo por señalar algunos puntos de dicha alianza con los gobiernos estadounidenses sean republicanos o demócratas, en el marco del Plan Colombia el gobierno actual de Joe Biden solicitó para ayudar al país sudamericano 463 millones de dólares para el año fiscal 2023, es el presupuesto más alto que se ha solicitado en la última década.

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La alianza no sólo es económica, también Estados Unidos tiene siete bases militares en suelo colombiano, aunque investigadores afirman sobre el establecimiento de bases militares formales e informales, reconocidas y no reconocidas, marítimas y terrestres para completar el cerco contra Venezuela y el narcotráfico, supuestamente.

También, hay que señalar que Colombia es el único país latinoamericano que es socio estratégico de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la alianza de potencias occidentales que está en el centro de la crisis mundial derivada de la invasión rusa a Ucrania, esto no puede perderse del radar, porque con la llegada de Gustavo Petro esa alianza podría cambiar de manera radical.

De hecho, el mandatario entrante ha criticado en más de una ocasión el combate al narcotráfico a través del Plan Colombia, dice que no ha dado resultado, y en un plano mediático parece que no está fuera de la razón, hoy los cárteles de la droga siguen operando con envíos a Europa y Estados Unidos y el trasiego está bajo control de las guerrillas que operan en la selva y frontera con Venezuela.

Pero romper con la vieja alianza con Estados Unidos, parece una opción poco probable, primero porque la primera potencia mundial no se va a salir así nada más porque sí de Colombia, hay muchos intereses de por medio, y porque el presupuesto que designa para ese país no es poco, todo esto sin contar las inversiones económicas que provienen del vecino de norte.

Más bien, Gustavo Petro es previsible que busque nuevos acuerdos para seguir trabajando con Estados Unidos, pero mucho dependerá de que pide y que ofrece para continuar con la alianza estratégica para ambos países, si alguno de los dos gobiernos asume una posura radical, entonces estaríamos presenciando un golpe de timón en materia geopolítica.

Por lo pronto, el presidente electo de Colombia dejó en manos de Cuba la decisión de mantenerse como sede para reiniciar las negociaciones de paz con la guerrilla del ELN, tras la ruptura de los diálogos en la isla bajo el saliente gobierno colombiano.

Durante su Presidencia, Juan Manuel Santos (2010-2018) sostuvo diálogos de paz con el ELN, pero su sucesor, el saliente mandatario derechista Iván Duque, los sepultó, tras un atentado contra una escuela de la Policía que dejó 22 muertos, además del agresor.

Desde entonces Duque exigió a esta guerrilla –la última reconocida en el país tras el desarme de las FARC– que cesara sus ataques para retomar las conversaciones que se sostenían en La Habana, esa es una de sus grandes promesas de campaña y uno de los principales pendientes de los colombianos.

El mismo Consejo de Seguridad de la ONU, manifestó hace unos días su preocupación por las amenazas persistentes al proceso de paz de Colombia y pidió al país que “desmantele los grupos armados ilegales” y aumente la presencia del Estado en zonas afectadas por el conflicto.

Por otro lado, se dio a conocer que Venezuela y Colombia restablecerán sus relaciones diplomáticas a nivel de embajadores a partir del mismo 7 de agosto, cuando asuma el presidente izquierdista, anunciaron representantes de ambos países, lo que parece un gran paso para normalizar las relaciones truncadas.

El ministro venezolano de Relaciones Exteriores, Carlos Faría, recibió al canciller designado de Colombia, Álvaro Leyva, en San Cristóbal, capital del estado Táchira, donde se ubica uno de los pasos fronterizos más importantes entre Venezuela y Colombia, que se cerró durante por las tensiones.

Fue una “reunión exitosa” en la que se trataron 14 temas, celebró el presidente venezolano, Nicolás Maduro, durante un acto en Caracas para conmemorar el nacimiento de Hugo Chávez.

Durante el encuentro, que duró unas tres horas, se “habló de los planes de paz y seguridad para toda la frontera”, de la “apertura progresiva, económica y comercial de la misma zona” y de “planes hacia el futuro” entre ambos países, añadió Maduro, quien vive una nueva etapa después de sacudirse la presión internacional, que apoyaba un gobierno del opositor Juan Guaidó.

En un rubro fundamental para el colombiano de a pie, está el mercado laboral que fue uno de los campos más golpeados por la pandemia de Covid-19 desde 2020, pero también uno de los que se ha mostrado más resiliente a la recuperación. Las cifras nacionales aún parecen tener un trecho importante por mejorar.

En primer lugar, es importante destacar la recuperación de los puestos de trabajo pese a la emergencia sanitaria que vivió este gobierno. Así en la actualidad la cifra de ocupados asciende a 22.03 millones, y muestra una recuperación de 1.9 millones de empleos si se compara junio de 2022 con junio de 2021.

Uno de los indicadores más importantes es la tasa de desempleo, que ha venido bajando en los últimos meses, y para junio se ubicó en 11.3%. Aunque el número de desempleados frente al año anterior es inferior en 650 mil ciudadanos, el país aún tiene 2.79 millones de desempleados. Y así mismo, esta situación golpea con más fuerza a algunos grupos sociales, como las mujeres y los jóvenes, es ahí donde Gustavo Petro debe apretar sus políticas para revertir una situación que no es ajena en el mundo, más bien es una secuela del Covid.

El próximo domingo tomará posesión Gustavo Petro de la Casa de Nariño y ese acto marcará una nueva era para Colombia, la suerte ya está echada y si la izquierda quiere permanecer en el poder necesita ofrecer buenos resultados en el corto, mediano y la largo plazo, lo contrario abriría la puerta para el regreso de la derechas. O usted ¿qué cree?