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El basurero de Mazatlán es una amenaza multifactorial por el incumplimiento de la normatividad ambiental

Por atasco de la basura, se analiza la viabilidad de una planta incineradora, pero lo más viable, técnica y económicamente sería un relleno sanitario

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Foto: Ayuntamiento de Mazatlán

MAZATLÁN, Sinaloa. La problemática actual del basurero del puerto es una amenaza multifactorial: ambiental, social, económico, jurídico y de riesgo, pues incumple con la normatividad ambiental en el manejo, recolección, tratamiento y disposición final de los desechos.

Así lo expuso Ángel García Contreras, consultor especializado en temas de medio ambiente y desarrollo en el puerto, quien dijo que pensar en una concesión del tratamiento de la basura en Mazatlán, como lo anunció el alcalde Luis Guillermo Benítez Torres, es un tema que repercutiría en la salud pública, la imagen turística, el medio ambiente y las finanzas municipales de la ciudad.

Indicó que tras el anuncio el 17 de junio de que se buscará contratar los servicios de una empresa “recicladora” para ponerle punto final al tema del basurón municipal, en realidad no se descubre el “hilo negro” del asunto.

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“Se sabe que desde hace más de cinco años el gobierno de Mazatlán tiene múltiples demandas por incumplimiento de la normatividad ambiental, incumple en el manejo, recolección, tratamiento y disposición final de la basura, por obvias razones, cualquier ciudadano u organización en un estado de derecho tiene toda la facultad para exigirle al gobernante que cumpla con el mandato que hizo al tomar el poder, cumplir y hacer cumplir la Constitución”, dijo.

El gobierno municipal tiene más de 20 años que incumple la normatividad en materia de residuos y en caso de que un juez resuelva, lo que es inevitable porque se viola la normatividad, las sanciones económicas y las medidas de compensación que ha generado el basurón van a ser lesivas para las finanzas municipales.

“Todo ello no justifica, como pretende el alcalde, privatizar la fase de tratamiento de la basura con tecnología millonaria de incineración que endeudará al ayuntamiento por décadas. Pero, además, ¿sabrá el alcalde el riesgo que representa para la salud pública e imagen turística incinerar la basura en el municipio?”, cuestionó.

La incineración consiste en someter los residuos a un proceso de oxidación a elevada temperatura, funciona así a través del calor. Los componentes orgánicos de los desechos reaccionan con el oxígeno del aire y se transforman en dióxido de carbono y agua.

Con este proceso es posible obtener energía térmica o eléctrica, sin embargo, al mismo tiempo se producen emisiones altamente contaminantes al aire y se liberan nanopartículas tóxicas. Las emisiones contaminantes producidas por los incineradores incluyen metales pesados, tóxicos, dioxinas y furanos.

Greenpeace, desde el año 2000 en México, tiene una campaña permanente y una denuncia constante para contener que se instalen plantas incineradoras, ya que los múltiples estudios científicos que han mostrado, se ha encontrado sus componentes cancerígenos relacionados con esas sustancias en alimentos, tejidos corporales, recién nacidos y el medio ambiente en dónde se desarrollan estos procesos de incineración”, explicó.

Esta organización ha alertado a comunidades locales para impedir la instalación y funcionamiento de estas plantas. En Mazatlán ha habido denuncias públicas de que podrían existir otro tipo de intereses por parte de tomadores de decisiones, como actos de corrupción, durante la contratación de empresas para operar las plantas de incineración, ya que estos procesos requieren de una gran inversión por parte de los municipios.

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Lo más viable, técnica y económicamente sería un relleno sanitario donde se utilice también el biogas para generar energía. “Un relleno sanitario, con un promedio de 20 años, no te sale arriba de los 200 millones de pesos, 50 por ciento de lo que costaron las lámparas led”, consideró.

Pero el problema no termina ahí, aunque se instalara una planta incineradora, ya que no hay una gestión integral de los residuos como lo mandata la normatividad, el caos en la generación y recolección continuaría.

“Hay dos cosas, la ley es muy clara, lo primero es que tienes que hacer un proceso de remedición y clausura del actual basurón, a la par que vas viendo otra opción para el tratamiento de la basura. La opción más viable, en términos generales y financieros, es establecer una gestión integral de residuos, porque el alcalde lo está viendo de manera al concesional solamente una etapa”, dijo.

“El alcalde, por sus declaraciones, pretende realizar una asignación directa otra vez. Un problema tan complejo y una decisión financiera tan grande, no la puedes tomar por una ocurrencia, tienes que tener un diagnóstico integral del problema y diferentes opciones técnicas y financieras, y en función de eso, decidir la más viable”, mencionó.

Esas decisiones multimillonarias, agregó, deben ser técnicamente sustentadas y socialmente justificadas.

“Por ejemplo, está el Comité Municipal Ambiental, integrado por ciudadanos, especialistas y académicos en el área que mandata a crear el Reglamento Municipal de Cambio Climático: que el alcalde se ha negado a constituir. Esa podría ser una instancia de análisis y discusión para analizar las propuestas técnicas y financieras más viables”.

Carla González | El Sol de Mazatlán