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Las celebridades y sus secuelas después de interpretar personajes complicados

Actores y actrices reconocen que algunos papeles trastornaron sus vidas y han luchado con ellos aún de haberlos interpretado

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Foto: EFE

Tras haber interpretado papeles difíciles en alguna película o serie, varias actrices y actores reconocen que han experimentado diversas secuelas, porque a veces rompen con su realidad.

Por ejemplo, la actriz Anne Hathaway, quien ganó su único Oscar hasta el momento con su interpretación de Fantine, en Les Miserables, tuvo que perder 12 kilgramos de peso para dar vida a ese personaje.

“Tuve que ser obsesiva al respecto, la idea era parecer cercana a la muerte (…) Echando la vista atrás a toda la experiencia, y no la juzgo de ninguna manera, definitivamente fue un poco loco. Fue definitivamente una ruptura con la realidad, pero creo que así es Fantine de todos modos”, dijo.

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“Estaba en tal estado de privación, física y emocional, que cuando llegaba a mi casa no podía reaccionar al caos del mundo sin sentirme sobrepasada. Me llevó semanas volver a sentirme yo misma”, añadió la actriz.

Joaquin Phoenix también tuvo que perder peso para el papel que le valió un Oscar en 2020, el único que atesora actualmente. Para meterse en la piel del villano Arthur Fleck, mejor conocido como The Joker, en la película del mismo nombre, Phoenix adelgazó alrededor de 23 kilos.

“Lo primero para nosotros era la pérdida de peso (…) creo que eso es realmente con lo que comencé. Y resulta que eso afecta a tu psicología. Empieza a enloquecer cuando pierdes esa cantidad de peso en esa cantidad de tiempo”.

En una entrevista con Jessica Chastain, la también actriz Sophie Turner contó que desarrolló un mecanismo para divertirse entre escena y escena durante el rodaje de Game of Thrones para no traumatizarse. Al igual que ella, otras actrices y actores han hablado en diferentes ocasiones del impacto que tuvieron en ellos ciertas interpretaciones.

De acuerdo con la agencia EFE, Turner estaba en los primeros años de la adolescencia cuando comenzó a interpretar a Sansa Stark, su personaje en la aclamada serie. Y cuando Chastain le preguntó si aún le afectaba, como algún tipo de trauma, ella dijo que estaba segura de que iba a mostrar algunos síntomas en el futuro.

Por otra parte, el diseñador Reynolds Woodcock, en Phantom Thread, fue el último personaje al que Daniel Day-Lewis dio vida. Ocurrió en 2017, el mismo año que anunció su retiro del mundo de la actuación. “Antes de hacer la película, no sabía que iba a dejar de actuar”, recuerda el actor.

Day-Lewis, contó que Paul Thomas Anderson, el director de la cinta, y él se reían mucho antes de hacerla:

“Y entonces dejamos de reírnos porque a los dos nos invadía una sensación de tristeza… Eso nos tomó por sorpresa: No nos dimos cuenta de lo que habíamos parido. Era difícil vivir con eso. Y todavía lo es”.

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De hecho, el actor no vio Phantom Thread y dijo que el hecho de no querer ver la película está relacionado con la decisión que tomó de dejar de trabajar como actor.

“Pero no es por lo que la tristeza llegó para quedarse. Eso sucedió durante la narración de la historia y realmente no sé por qué”, dijo.

Margot Robbie se sumergió de tal manera en el papel de Tonya Harding, una patinadora sobre hielo estadounidense real, en la cinta I, Tonya, que en ocasiones desdibujó la línea entre la interpretación y la realidad:

“Había perdido la cabeza. Realmente pensé que éramos esas personas y estábamos fuera del set, corriendo por la calle, gritándonos unos a otros y las cámaras corriendo detrás”, aseguró la actriz sobre la supuesta necesidad de ir al hospital porque de verdad creía su mano estaba rota.

Una cicatriz fina en la palma de la mano no fue la única marca que el rodaje de Nightcrawler dejó en Jake Gyllenhaal, uno de sus protagonistas y productores de dicha producción. La idea era que el personaje tuviera aspecto demacrado, por lo que perdió alrededor de 13 kilos.

“Físicamente, se vio, pero química y mentalmente, creo que fue un viaje aún más fascinante. Se convirtió en una lucha para mí”.

En aquella ocasión, Gyllenhaal admitió que interpretar a un personaje como aquel a veces se colaba en su subconsciente.

“Siempre tengo pesadillas (aunque) realmente no creo en las pesadillas. No creo que las cosas que nos asustan estén en nuestros sueños. Creo que somos nosotros comunicándonos con nosotros mismos. Incluso si estoy asustado, creo que son útiles algunas veces”, dijo.

Diego Torija / El Sol de México