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La Opinión

El derecho al aborto convulsiona a Estados Unidos

Las organizaciones progresistas están llamando a marchas masivas en Estados Unidos para defender el derecho al aborto

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Cuando todo mundo pensaba que las elecciones de mediano término en Estados Unidos se iban a definir por la reacción de Washington en la invasión de Rusia a Ucrania, por la manera de enfrentar la pandemia o por la salida abrupta de Afganistán, pues no será así, los comicios se van a declinar por el polarizante debate sobre el derecho al aborto.

El 14 de mayo de 2022 fue elegido por las principales organizaciones progresistas estadounidenses están llamando a marchas masivas en Estados Unidos para defender el derecho al aborto, ante la posibilidad y de acuerdo a un borrador del Tribunal Supremo que prevé la anulación de ese derecho a nivel federal.

El sitio web Político causó un revuelo la semana pasada, al publicar un borrador de una sentencia del Tribunal Supremo que, de aprobarse tal cual, haría retroceder a Estados Unidos 50 años, cuando cada estado era libre de prohibir o permitir el aborto. 

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El documento, redactado en febrero y abierto a la negociación hasta el 30 de junio, considera que la sentencia Roe v. Wade de 1973, que protege el derecho de las mujeres estadounidenses a interrumpir su embarazo, estuvo “infundada desde el principio” y que no hay nada en la Constitución que proteja el derecho al aborto. 

El juez Samuel Alito (autor del borrador filtrado) y John Roberts, presidente del alto tribunal, quien supuestamente apoya a los tres liberales del tribunal que están en contra de acabar con Roe vs. Wade, están en el ojo del huracán y bajo la mirada de la sociedad estadounidense. 

Brett Kavanaugh, ahora uno de los cinco jueces de la Corte Suprema que, según los informes, respaldan la opinión de Alito, es por decirlo menos “la herencia maldita del expresidente Donald Trump”, quien por cierto muy seguidor del recato y las buenas costumbres no es, pero si un empresario venido a menos con hambre de poder.

Las revelaciones conmocionaron a la izquierda estadounidense: cientos de personas se manifestaron espontáneamente ante el Tribunal Supremo, los congresistas demócratas alzaron la voz y el presidente Joe Biden pidió a los votantes que defendieran el derecho al aborto en las elecciones de noviembre.

Lo cierto es que si la Corte Suprema de Estados Unidos a la postre anula el derecho al aborto, la derecha religiosa se alzaría con un impresionante triunfo, tras una campaña de cinco décadas para insertar su agenda en la vida política del país. 

Católicos y evangélicos crearon grupos de cabildeo expertos en medios con nombres como “Mayoría Moral” y “Consejo de Investigación Familiar” que difundieron su mensaje en iglesias de todo el país.

Pero 50 años después, ese hipotético triunfo podría no ser tan benéfico para las aspiraciones de los republicanos en conseguir la mayoría en la Cámara baja y alta, para con ello abrir el camino de retorno a la Casa Blanca del expresidente Trump. 

La sociedades en Estados Unidos y el mundo han cambiado, son más incluyentes, más diversas, los derechos de las minorías se imponen en casi cualquier discurso, sólo hay recordar la inmensa ola de críticas en contra de los talibanes y su trato hacia las mujeres, sólo por mencionar un caso fuera de suelo estadounidense.

El asunto es que en el centro de la “guerra cultural” en Estados Unidos sobre el feminismo, el racismo, el laicismo y los derechos LGBTQ, la campaña de los conservadores despegó cuando los católicos conservadores y los protestantes evangélicos se unieron, tras el histórico fallo Roe v. Wade de 1973, que garantizó el derecho al aborto.

Esa alianza, al principio débil en comparación con el movimiento social progresista, se erigió en un gigante de la política local y nacional a lo largo de las décadas siguientes y hoy está apunto de tener su máximo triunfo.

También es verdad, que hay sectores de la sociedad estadounidense que son férreos al cambio, pero hoy un Estados Unidos con una prohibición al aborto estaría saltando para atrás como potencia mundial, considerando que es una potencia y referente para más de un país en el mundo pues la decisión sobre ese derecho de las mujeres los pondrá en la balanza de la credibilidad.

Es por so que de hoy y hasta el 8 de noviembre, el principal punto de debate entre republicanos (conservadores) y demócratas (progresistas) será el derecho o no al aborto, pero mucho de lo que en las urnas se defina tendrá que ver con la decisión del Tribunal Supremo. 

Mientras, los miembros republicanos del Congreso insinúan un siniestro complot de la izquierda para desviar el resultado de la decisión final. Los liberales afirman maquinaciones de la derecha para encerrar a los jueces en su voto preliminar. Con tanta especulación, ninguna parte sabe quién filtró el anteproyecto a Politico ni por qué.

Durante la era de Trump, él tuvo la oportunidad de inclinar la balanza en la Corte y le dio un toque de mayoría conservadora, es por eso que el panorama para los estadounidenses no es tan halagüeño, sobre todo, para las nuevas generaciones que no rezan mucho con las prácticas conservadoras, que limitan los derechos de las mujeres y minorías, porque los colocan en un segundo plano social. O usted ¿qué cree?