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Inclasificables

Memo Ríos canta en serio por primera ocasión

Luego de más de 40 años haciendo parodias, el comediante cumple uno de sus sueños más añejos: grabar un disco con canciones clásicas del rock

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Foto: Memo Ríos

Todos lo conocen por las parodias, que durante años ha grabado en distintos géneros -pop, música techno, rap y hasta banda-, pero la primera pasión de Memo Ríos fue el rock, género en el que hizo sus pininos desde los 16 años, cuando cantó en distintas agrupaciones.

Al paso del tiempo, esa pasión la ha podido compartir en sus presentaciones en vivo, pero hasta ahora no había podido hacerlo en un disco, sueño que cumplió gracias al baterista Bogdan Chávez, quien lo animó a plasmar en una grabación esta otra vertiente de su carrera.

Fue así como el intérprete de éxitos como “Pedro Infante murió” accedió, motivado por el parón laboral de la pandemia, a concretar este proyecto, en el que lo acompañan artistas como Alex Lora, Jesús Monarrez y Queco, del desaparecido grupo Tinta Blanca.

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Se trata de un repaso cronológico por clásicos del rock, desde sus inicios hasta los años 80 el siglo pasado, las cuales forman parte de la que el comediante considera su “vida de rockero” luego de cumplir los 76 años.

Asegura que siempre ha sido rockero, y si bien durante décadas lo que le dio el éxito fue no respetar la esencia de las canciones, sino parodiarlas, ahora se da el lujo de ir en sentido contrario:

“Si vas a hacer un disco de las canciones icónicas y vas a hacer algún arreglo, pues más vale que sea un buen arreglo y que no cantes como los originales. Eso sí, con mi voz aguardentosa y con los tonos altos que todavía alcanzo, porque lo que le ofrezco a la gente es el estilo de Memo Ríos que no copia cuando canta, que lo hace con el corazón”, asegura, mientras presume la gran alineación de músicos de todas las edades que se involucraron en el proyecto.

Por supuesto, no olvida el gran éxito comercial que tuvo con sus discos de rap a principios de los noventas, cuando sus canciones sonaban en alta rotación en la radio comercial mexicana.

“Esos raps, afortunadamente me dieron mucho. Fui muy afortunado y se utilizó bien todo lo ganado… Antes de eso nadie se hubiera imaginado que un comediante tendría cinco discos de oro con canciones como “Memotronic”, “El rap de mi bella genio”, “Pedro Infante murió”, “Memo Mercedes” y “Muy delgada”.

Se refiere a sus propias versiones de “This Beat Is Technotronic”, “Sucker DJ (A Witch For Love”), “James Brown Is Dead”, “María Mercedes” y “Ice Ice Baby”, éxitos bailables de esa época, que también sonaban en las fiestas y clubes de baile más desprejuiciados.

Y entonces, nuestro personaje aprovecha para reivindicar que el primer rap que se grabó en nuestro idioma no lo hizo Caló, ni El General, sino él mismo. Recuerda que una persona de una compañía disquera le puso la canción “Rapper’s Delight” de Sugarhill Gang (1979) -que a su vez sampleaba el clásico “Good times”, de Chic- y le propuso grabar sus propias rimas encima de la música.

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“Le puse una letra, lo grabé en tres días y pegó en las estaciones de radio. Fue un trancazo tremendo y de pronto ya estaba yo compitiendo con Lupita D’Alessio y Juan Gabriel”, cuenta Memo Ríos.

Lamenta que la grabación, que llevaba el título de “El cotorreo” no se distribuyó comercialmente porque la compañía disquera se fue a la bancarrota. Después llegarían Caló, El General y todos los demás que capitalizaron la llamada movida del rap en español… Hasta que a principios de los noventas graba sus mencionados hits radiales.

Memo Ríos dice “yo canto y berreo como yo solo. Digamos que el rap es parte del ritmo que llenó al comediante y el rock es la otra parte de su alma”.

Hasta llegaste a hacer parodias de música de banda. Recuerdo que te caracterizabas como Lupe Esparza.

Claro, porque la curiosidad te permite tocar todos los ritmos. Tuve la fortuna de contar con un excelente arreglista canadiense… ¡Un canadiense hizo ese disco de banda, imagínate!

 “No soy un hombre rico, pero espiritualmente sí lo soy. Porque cuando tú sueñas con hacer algo con cariño, todo el universo te cobija y resulta. Luego pienso: ¡no puede ser que haya hecho alguna crítica de los políticos y de la tele, y que aún siga vigente porque no ha cambiado nada”, expone.

Consciente de que no todo lo que ha grabado se encuentra disponible en las plataformas de streaming, promete reunir todo el material faltante para compartirlo a través de algún sitio.

Debes hacerlo. Siempre he pensado que si los norteamericanos tienen Weird Al Yankovic, nosotros tenemos a Memo Ríos.

Bueno, pero nadie es original en este mundo. Yo te voy a presumir que antes que él y que Eddie Murphy yo ya hacía esas cosas… ¿Soy afortunado, no? Pero en realidad no importa quién haya sido el primero o el segundo, sino que lo hagas con tu propio sello.

Dice que ya hizo parodia política. “La he hecho. Nada más que hay que ver de qué manera inteligente la puedes hacer… Y puedes hablar de los políticos sin decir sus nombres, porque todos son iguales”.

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Recuerda que desde que recibió su primera oportunidad en televisión, con Memo Ochoa, hasta posteriores apariciones con Raúl Velasco, siempre estaba ahí la tentación de la censura.

En cuanto a su icónica frase de “aplausos”, menciona que “cuando regresé de Estados Unidos formé mi banda en Toluca, que es mi tierra; ya sé que parezco inglés, pero soy de Toluca… Ya en el diplomático, por ahí de 1975 o 76, unos cuates me pidieron una poesía que se llamaba “Por qué me quité del vicio”. Y me la pedían tanto que dije: Yo no puedo hacer esto en serio, y entonces empecé a hacer una parodia y a rimar… y en una de esas me interrumpieron y se hizo un silencio… Y lo que único que se me ocurrió fue decir: ¡aplausos! Y me di cuenta que funcionó como una buena táctica para callar a la gente, sin ser grosero”.

¿Alguna vez dijiste la palabra y no llegaron los aplausos?

Pues… En unas dos o tres ocasiones, ¿eh? Pero a todos les pasa, hasta a los Rolling Stones. A veces es el público y a veces simplemente no es el lugar correcto para ti; tienes que saber cuáles son tus límites y saber dónde sí y dónde no presentarte.

Así, mientras se prepara para una presentación en el Concert Hall del Casino Life de la Ciudad de México, el comediante y rockero destaca que no puede estar más contento con tantas facetas, entre las que también se encuentra dar conferencias motivacionales y escribir libros.

“Todo eso me permite seguir… No sé si voy a tener este momento o el que sigue, ya tengo 76, pero nunca me ha preocupado la edad, y tampoco me importa la muerte. He sido tan feliz que ya no puedo pedirle más a la vida”, concluye.

Alejandro Castro | El Sol de México

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