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La Opinión

La reina Isabel II cumple 70 años en el poder en medio de serios escándalos

El príncipe Andrés, el hijo consentido de la reina Isabel II, está provocando que su madre tenga unas festividades agridulces

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El príncipe Andrés, el hijo consentido de la reina Isabel II, es también quien está provocando que su madre tenga unas festividades, por sus 70 años en al frente de la monarquía (6 de febrero), agridulces, lo lamentable es que no es la única oveja descarriada, el nieto, el príncipe Enrique también le ha provocado fuertes dolores de cabeza.

Además, no hay que olvidar que a la reina le a tocado lidiar con todo tipo de primeros ministros desde el histórico Winston Churchill, pasando por la icónica Margaret Thatcher hasta el actual Boris Johnson, que en más de una ocasión a roto el protocolo y en tiempos de pandemia por el Covid-19, obliga a la población a realizar cuarentenas mientras él asiste a fiestas a escondidas.

Una de esas reuniones se realizó un día antes de los funerales del príncipe Felipe que murió en abril de 2021, tampoco hay que olvidar que Johnson fue uno de los principales impulsores del Brexit, que ha traído fuertes dolores de cabeza a la economía británica y como era de suponerse escasez de mano de obra y lo que le falta.

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Según el diario Daily Telegraph, cajas de vino y comida corrían entre los enfiestados empleados en los sótanos de la sede de gobierno, pocas horas antes de que el mundo viera la sobrecogedora imagen de una solitaria reina en el funeral de su esposo.

“Es profundamente lamentable que esto haya tenido lugar en un momento de luto nacional”, informó un portavoz del primer ministro, quien aseguró que Johnson no participó en la fiesta, en la que despedían a dos de sus más cercanos colaboradores. Pero más tarde, Boris tuvo que aceptar su participación y pedir disculpas, como ya se hizo costumbre ante sus metidas de pata.

Cuando Johnson fue hospitalizado con Covid-19, en abril de 2020, el alarmante boletín de prensa llegó poco después de un mensaje televisado de la reina Isabel II en el que tranquilizaba al pueblo diciendo que luego de que la pandemia amainara “volveremos a encontrarnos”.

Aquellas palabras de la reina, estoicas, dignas y reconfortantes, ayudaron a anclar –una vez más– al país durante los días de inquietud que siguieron. No es la primera vez que la monarquía actúa como una fuerza estabilizadora para el gobierno durante sucesos tumultuosos, el asunto es que el premier siguió haciendo de las suyas.

La semana pasada, Johnson admitió haber asistido a una fiesta en un jardín poco después de haberse recuperado del virus, algo que violaba las reglas de confinamiento y desató un coro de voces pidiendo su renuncia, eso por un lado.

El mismo día (miércoles) con algunas horas de diferencia, un juez federal en Manhattan rechazó una petición del segundo hijo de la reina, el príncipe Andrés, para desestimar una demanda de abuso sexual en su contra.

Un día después, la monarca no tuvo miramientos y le quitó todos los títulos nobiliarios y militares, como una manera de evitar que dañe a la Corona el juicio civil que se abrirá en Nueva York en su contra por la supuesta violación sexual a una menor ocurrido hace dos décadas y que se entreteje con el caso del fallecido Jeffrey Epstein.

Paradójicamente, los desmanes de Johnson y su equipo han podido ayudar a la Isabel II, que ha puesto en segundo plano su propia crisis institucional por las graves acusaciones de abusos sexuales del príncipe Andrés, quien lo diría, pero que el premier tiene los días contados en el poder no lo dude usted.

El asunto es que la institución monárquica vislumbra serios nubarrones en su estabilidad. Desde 2019, después de la desastrosa entrevista del duque de York en la cadena británica BBC en la que fue incapaz de mostrar arrepentimiento por su turbia relación con el millonario pedófilo estadounidense Jeffrey Epstein, el apoyo entre los más jóvenes (18-24 años) sufre un serio declive.

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Si en aquel año un 46% de los consultados prefería un monarca y sólo un 26% a un jefe de Estado elegido democráticamente, hace seis meses el giro fue radical: sólo un 31% aspiraba a que continuase la Monarquía. Un 41% manifiesta sentimientos republicanos.

A todo esto habrá que sumar que en marzo de 2021, la familia real británica digería las declaraciones de una inusual entrevista en televisión al príncipe Enrique y de su esposa, la duquesa de Sussex, en la que la pareja dijo haber encontrado actitudes racistas y una falta de apoyo que provocó pensamientos suicidas a Meghan.

En una entrevista de dos horas con Oprah Winfrey, la pareja hizo una descripción poco favorecedora de la vida en la casa real, mostrada como una institución fría y falta de empatía de la que tuvieron que escapar para salvar sus vidas.

Meghan le platicó a Winfrey que en un momento dado, “Simplemente ya no quería vivir” y tenía pensamientos suicidas incontrolables. Dijo haber buscado ayuda a través del departamento de recursos humanos de palacio, pero le dijeron que no podían hacer nada.

Meghan, de 39 años, admitió haber sido ingenua al inicio de su relación con Enrique y que estaba poco preparada para las restricciones de la vida en la familia real. La duquesa, que se identifica como birracial, describió cómo, cuando estaba embarazada de su hijo Archie, hubo “preocupaciones y conversaciones sobre qué tan oscura sería su piel al momento de nacer”.

Enrique confirmó esa conversación, y dijo: “Me quedé un poco conmocionado”. Dijo que no aclararía quién hizo el comentario, algunas especulaciones apuntan a la esposa de su hermano Guillermo, la duquesa de Cambridge, Catherine, quien por cierto cada vez toma mayor presencia como representante de la reina Isabel II en diversos actos sociales.

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El plan original de celebración, era que tanto la reina Isabel II como la familia real viajarán todo este año por todo el país para llevar a cabo actos conmemorativos por estas siete décadas, según contó la casa real británica, pero ahora no ase sabe que sigue en pie y que no.

Así es como llega la monarca británica a sus 70 años de reinado, situaciones que ponen la permanencia de esa institución en tela de juicio, pero que no son menores a los escándalos que enfrenta un gobierno que parece llevar una gestión en medio de la fiesta. O usted ¿qué cree?