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Inclasificables

La Cofepris desprotege al campo con el nulo decomiso de agroquímicos ilegales

En este gobierno no hemos visto un decomiso de productos ilegales, dijo Luis Eduardo González Cepeda

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Foto: Cuartoscuro

La Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) dejó de asegurar productos agroquímicos ilegales o piratas que envenenan el campo y con ello crece el grave riesgo a la salud de los consumidores y medio ambiente, dijo el presidente de la Unión Mexicana de Fabricantes y Formuladores de Agroquímicos A.C. (UMFFAAC), Luis Eduardo González Cepeda.

En este gobierno no hemos visto un decomiso de productos ilegales; no hemos visto que cierren un negocio porque no cumple con las reglas. Y eso es una preocupación, porque al final el agricultor y el consumidor, son los dos más afectados”, expuso.

Aseguró que centenares de vendedores se van por la libre y comercializan en tiendas y por redes sociales, los agroquímicos y los mandan a domicilio. “Las empresas establecidas no podemos mandar por paquetería estos productos y ellos sí los mandan”, precisó.

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En las tiendas de todos los pueblos se venden infinidad de productos pirata sin registro o dicen que tiene registro en trámite (que está prohibido), se brincan todas las reglas y normas: aduanas, seguridad y aquí se envasan esos productos y comercializan.

En cuanto a los decomisos de productos ilegales, González Cepeda manifestó que en tanto que en 2016 fueron más de 26 mil toneladas aseguradas, en 2017 casi 42 mil y en 2018 hubo una caída de poco más de tres mil 400 toneladas.

Pero en la actual Cuarta Transformación, la inacción es evidente. En 2019 sólo se confiscaron 298 toneladas y en 2020 fueron 108 toneladas.

“Esta inacción envenena al campo mexicano, justo en un contexto en que el gobierno ve con desconfianza a los productos de la industria regulada de protección de cultivos, pese a que están sujetos a estrictos procesos de certificación para garantizar que son seguros para la salud y el medio ambiente”, dijo.

Comentó que de acuerdo a cálculos de organizaciones como Amocalli, A.C. y Campo Limpio a partir del plan de envases vacíos de agroquímicos y productos afines, hasta un 30 por ciento de los plaguicidas que se utilizan en el país “son productos pirata”.

Ante esto, hizo un llamado a Cofepris, a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) a ponerle un alto a la proliferación de estos productos que dañan la salud, el medio ambiente y la economía de los productores agrícolas, pues estos agroquímicos no dan los resultados que dicen ofrecer.

En el país hay siete mil 964 registros de agroquímicos y 483 empresas, esto es fabricantes o formuladoras que están constituidas en México con fábricas y plantas en el país, de acuerdo a la Cofepris.

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Y además, mil 786 empresas certificadas por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica). Se trata de comercializadoras. En realidad, no tienen fábricas en México e importan los productos para su venta.

Senasica no registra a fabricantes solo a comercializadoras, establecimientos que venden los agroquímicos, Y es importante de esas mil 786 hay muchas más, puede haber más de cinco mil tiendas y es un tema importante, dijo.

González Cepeda aseguró que la UMFFAAC está preocupada sobre el registro de agroquímicos toda vez que hay solo 1,786 tiendas registradas y hay mucho más establecimientos. “Preocupados porque no están registrados todos por una falta de vigilancia”.

Refirió que un negocio de agroquímicos debe estar dado de alta por Salud y Cofepris; Senasica vigila la aplicación correcta de los agroquímicos que cumplan con las normas establecidas y haya inocuidad en el manejo de los cultivos, es decir, vigilancia.

Cofepris se encarga de la vigilancia de la salud de los consumidores de los productos del campo y Senasica debe asegurarse que ese agricultor use las mejores prácticas agrícolas.

Indicó que derivado de la falta de vigilancia en México, porque sí existen leyes que son muy estrictas en materia de fabricación, producción y comercialización de agroquímicos, es que han proliferado fabricantes y formuladores por todo el país.

Para abrir un establecimiento, se requiere una licencia de la Secretaría de Salud y una licencia de Senasica o de Sanidad Vegetal que avalen que cumple con todos los requisitos y con el agrónomo responsable. Solo así se puede abrir un negocio para comercializar estos productos agroquímicos.

Pero nadie se asegura que el agrónomo responsable tenga los conocimientos necesarios; nadie visita los negocios agroquímicos para que cumplan con las leyes; nadie vigila la comercialización de los productos agroquímicos de acuerdo a las reglas y normas establecidas en México.

Cualquiera abre un negocio, cualquiera formula productos y cualquiera comercializa cosas sin la debida regulación. Es decir, cuando se aplique la Ley General de Salud que impone penas de prisión de uno a ocho años y multas equivalentes de 100 a dos mil días de salario mínimo a quien elabore, introduzca a territorio nacional, transporte, distribuya, comercialice, almacene, deseche o realice actos con sustancias tóxicas o peligrosas, entonces cambiará el panorama.

Aquí lo que ha pasado es que algunos se escudan en que el requisito para registrar un plaguicida es muy caro y que solo es para las grandes compañías. Y en realidad, el requisito para vender: más de 120 requisitos diferentes que tienen que llevar las compañías de agroquímicos, para poder cumplir y comercializar legalmente un producto.

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Hablamos de productos que se aplican a los alimentos, que tienen que ver con la producción agrícola y la seguridad alimentaria. Por tanto, deben cubrirlos.

Y esos estudios se mandan hacer en todo el mundo: en Argentina, Brasil, China, EU, en México y hay que pagarlos para que nuestros usuarios, nuestros agricultores, tengan la seguridad de que son productos debidamente calificados para usarse en México.

En México, cuando una compañía de agroquímicos identifica y le pide que abastezca cierto material para comercializarlo, la base mínima tiende a 500 mil pesos, entre pruebas de campo, algunos estudios complementarios y algunas licencias a pagar en México. Esto es solo para una plaga, una enfermedad.

Y sí se quiere para cinco cultivos, hay que multiplicarlo por cada estudio. Alrededor de 65 mil pesos cuesta cada estudio. Se tiene que hacer por cada una de las plagas o enfermedades de aguacate, tomate, etc, etc.

Es carísimo registrar productos. Cuesta más de un millón de pesos. Y sí no se registra, no se puede vender. Entonces, se van por la libre.

Bertha Becerra | El Sol de México